“Para que ninguna persona pase por esto”, dijo la joven
Denuncia que sufrió discriminación en un teatro local
Daiana Dizanzo quiso visibilizar la triste situación que vivenció hace una semana atrás en La LlaveDaiana Dizanzo se comunicó con El Diario para visibilizar una triste situación que le tocó vivir hace una semana en el teatro local La Llave. La joven estudiante de Comunicación Social denunció que sufrió discriminación por su discapacidad motriz.
En diálogo con este medio, relató lo ocurrido: “Hace dos semanas me comuniqué con miembros del teatro para averiguar sobre la inscripción y el pago de las cuotas para participar del taller, del que me enteré por su cuenta en Instagram”.
“Me pasaron esos datos y me dijeron que me llegara hasta el teatro para que me conozcan y que, a su vez, yo conozca el espacio, algo que me pareció genial. Entonces, el lunes pasado fui al teatro y me encontré con dos nenas jugando, una chica y María Cristina Soave, quien es la directora del espacio”, dijo Daiana y continuó: “Me comenzaron a preguntar mis datos principales, luego sobre mi interés por formar parte del taller y mi trayectoria”.
En ese sentido, precisó: “Les conté que anteriormente participé de los talleres culturales que se dictan en el Centro Cultural Leonardo Favio y, como estoy estudiando la Licenciatura en Comunicación Social en la Universidad Nacional de Villa María, también realice el módulo de teatro que se dicta en la universidad. Además, reiteré mi intención de participar en el taller dictado por La Llave”.
“Hasta allí, la conversación fue muy normal, pero luego me consultó qué dificultad tengo a la hora de expresarme o actuar. Allí, por dificultad entendí la dificultad física que tengo en mi brazo y, como estaba a simple vista, le comenté cómo nace mi discapacidad y cómo me adapte e hice mi vida normal”, afirmó Daiana y agregó: “Ante esto, Cristina me dice que en la Universidad o en los talleres municipales es obligatorio integrar a todo el grupo, pero en los talleres pagos, como el de La Llave, que es independiente, no es necesario admitir a todos los interesados”.
De igual manera, comentó: “Ella insistió en saber mis dificultades, me indicó que haga una actividad ‘espejo’, donde tenía que hacer lo mismo que ellas, y les expliqué que ese tipo de cosas no me costaban, que les podía decir si me costaba algo cuando estemos en él”. “Sin embargo, nuevamente me hizo preguntas porque, según ella, no me iba a poder consultar al frente de los chicos. Ahí, interpreté que ella suponía que me iba a sentir mal si me realizaba ese tipo de preguntas”.
“En ese momento, tenía mi mochila y mi casco en la mano derecha, donde tengo la dificultad física, y ellas me dicen si puedo bajar la mochila porque les daba impresión, me cuestionaron si tengo sensibilidad en la mano y si es así, les expliqué que es así y que la uso en mi vida cotidiana”, narró la joven y prosiguió: “Otro comentario que me hicieron fue que ‘soy especial’. Les dije que no soy especial y que no tengo problemas cognitivos, pero ella argumentó que tiene un familiar así y ‘sabe cómo viene el tema de adentro’”.
A su vez, contó: “Les dije que lo que estaban haciendo era discriminación y que mi dificultad física no era un impedimento para hacer teatro”. “Cristina dijo que me quería ayudar y no exponerme, me repitió que era especial y, al último, me invitó a hacer una clase gratuita para ver cómo me incorporaba al grupo”.
“Al despedirme, la saludé con un beso y cuando ella se acerca a saludarme me miró con una especie de lástima. Allí decidí no volver más, porque me sentí pisoteada”, apuntó Daiana y concluyó: “Decidí hacer público lo que viví para que ninguna persona con alguna dificultad pase por esto, porque es muy feo”.
