Entrevista - El doctor Mario Pagliero volverá mañana a atender a sus pacientes tras recuperarse de un siniestro vial que lo dejó al borde de la muerte

“Sentí que resucité y un objetivo tendré que cumplir”

El 4 de noviembre, el conocido médico fue embestido por una camioneta y entró al Hospital en gravísimo estado, pero su recuperación resultó un éxito, mientras recibía cientos de muestras de cariño. A los 74 años, dice estar “agradecido”
martes, 28 de febrero de 2023 · 07:00

Hay un momento, simple y hermoso, que al doctor Mario Pagliero le queda grabado:?el playero de la estación de servicio que le cargaba siempre la nafta de la moto Elite, lo reconoció y se emocionó hasta que ambos lloraron, abrazados.

Hay otro momento, más lejano en el tiempo, que el médico no recuerda para nada. Y fue el 4 de noviembre, cuando conducía esa Elite por el bulevar Sarmiento, a pocos metros de su objetivo final (el gimnasio Rosell) y una camioneta Ford Ranger, que llevaba sifones, venía por Carlos Pellegrini y tenía al mando a un hombre de 35 años, lo chocó de costado en un accidente gravísimo.

Aquella vez el médico, que tenía 73 años (ya pudo cumplir uno más), debió ser trasladado de urgencia, sufrió traumatismo de tórax, contusión pulmonar, fractura de costillas, de tibia y peroné, y quedó en estado reservado.

Su situación empeoró en pocos días, se mantuvo en coma y muchos no anunciaban el milagro que finalmente sucedió:?el reconocido profesional despertó y poco a poco se fue recuperando hasta que ayer, sentado en su casa, confirmó ante El Diario que mañana vuelve a atender a sus pacientes en la Clínica del Niño, aunque se traslade en silla de ruedas.

-¿Cómo se encuentra ahora?

-Estoy muy bien físicamente y mentalmente. Lo único es que tengo que resolver todavía mi problema de la fractura de la pierna. Tengo una cirugía donde hay tensores que unen, pero hay que esperar que se consolide el hueso. Y eso no se hizo completamente, por lo cual todavía no puedo pisar, tengo que andar en silla de ruedas.

Al no poder apoyar la pierna, lo único que puedo es caminar en la pileta, donde no hay peso.

-¿Le cambió mucho el accidente, más allá de lo físico?

-Creo que intelectualmente no perdí ninguna capacidad de recuerdos, de aprendizaje ni tampoco conceptuales en medicina. Lo que noto es que estoy muy susceptible emocionalmente.

La persona que se acerca para saludarme o decirme alguna cosa con relación al hecho, me hace emocionar.

-En ese sentido, ¿percibió un acercamiento de la gente para con usted desde entonces?

-La verdad, tengo un agradecimiento enorme a toda la gente porque, en realidad, la manifestación de afecto y contención que tuvo conmigo la ciudad de Villa María y toda la zona, la tienen con muy poca gente.

Son muy pocos los que tienen un accidente grave y miles de personas se juntan para rezar, para prender velas, para encargar, invocar… Yo tenía todos los días la gente de la Iglesia Evangélica que tocaba música, otros iban a donar sangre, el sacerdote iba a verme... Todos los médicos de Villa María me vieron y trataron de ayudarme. Fue así.

 

De angustia

El triste accidente del doctor Pagliero fue lo más comentado en redes sociales sobre noticias en noviembre y en los últimos tiempos.

Muestras de apoyo se multiplicaban a medida que no había datos alentadores por la situación del médico.

“Fui al Hospital y allí tomaron la decisión de hacerme una cirugía en la pierna la misma noche. Y durante la cirugía tuve tres fallos cardíacos, entonces me pasaron a terapia. Ahí se complicó, porque en ese momento había perdido mucha sangre”, cuenta hoy el médico.

-¿Cómo superó todo esto?

-La terapia del Hospital es una de las mejores de la provincia, y las personas que la manejan son también unas de las más capacitadas de la provincia. Son gente muy capacitada.

-¿Usted no recordaba nada en ese momento?

-No, pero sé por mis familiares que la atención que tuve fue única. Cuando terminé y luego mejoré, los médicos encargados me dijeron: “la medicina no te salvó, vos te salvaste”.

-¿Fue un milagro?

-A mi familia ya le habían dicho que si llegaba a persistir con vida iba a tener serios problemas neurológicos. Y esto porque no me podían despertar. Intentaron reiteradas veces sacarme del coma y no pudieron.

Después empecé a estar un poco mejor y deciden que me pasan a terapia intermedia o al piso. Y ese día había paro de enfermeros y no sé qué más, entonces mi familia vio que la situación se complicaba y algunos amigos médicos y otros más decidieron llevarme a la Clínica Marañón.

 

De salida

Pagliero estuvo internado en la Marañón hasta el 5 de diciembre, luego de superar la cirugía definitiva, por la que hoy está con infectólogos para recuperar la pierna izquierda.

“Tuve un estallido en la tibia, que no es lo mismo que tener una fractura. Entonces con hueso mío, de la cadera, hicieron una nueva tibia. Y al final unieron abajo con el pedazo que quedaba. Ese es el pedazo que todavía no cierra, el que está cerca del talón”.

-En cuanto a la cabeza, si usted no hubiese llevado casco…

-…No estaría acá. El casco tiene un golpe grande.

-Muchos no lo cuentan simplemente porque no lo llevan puesto…

-En el consultorio atiendo a mucha gente de la zona y otras ciudades y se asombran por la cantidad de personas que manejan motos sin casco en Villa María. Incluso, hay ecuaciones aritméticas simples de hacer, y las mediciones que yo hacía en la calle eran que el 60% andaba sin el casco en la ciudad.

-¿Nunca se había accidentado antes?

-No, jamás. Incluso cuando tenía la moto grande, nunca siquiera me caí. Y toda mi vida tuve moto.

El médico destacó que siempre usó casco y sin ese protector “hoy no estaría acá”

De regreso

Después de 117 días de aquella vez que la vida fue un interrogante enorme, el pediatra volverá mañana a recibir pacientes, de 9 a 13.

“Los médicos querían que fuera antes a trabajar, pero yo no quería ir”.

-¿Hace bien el tratamiento o pierde la voluntad?

-No, soy un paciente estrictamente cumplidor. Incluso mi señora es excesivamente prolija con eso, por la pastilla a tal hora, la proteína, todo.

-¿Le resultará difícil el regreso?

-No, lo que me parece que es complicado para la gente es acceder a los sistemas médicos, porque las obras sociales son costosas y los médicos cobran una consulta que no es ni cara ni barata, sino acorde a la situación del país.

-¿A quién debe destacar en este momento?

-No puedo dar nombre porque es demasiada gente. En mi entorno chico, Alan Zazú (director de la terapia del Hospital), el Poli Ballarino… Fueron gente que me apoyaron mucho, pero todos lo hicieron también. Es mucha gente. Y obviamente, Yanina, que me bancó en todo momento, porque en estas cosas dependés absolutamente de otra persona. Además, yo era un tipo muy activo y muy independiente. Me levantaba a la mañana y hasta la noche no volvía a casa. Iba al gimnasio y?creo que gran parte de la explicación por la cual pude sortear esto es mi estado físico, ya que antes estaba con un peso de 80, prácticamente no tenía grasa corporal.

-¿Y quiere volver al gimnasio?

-Iba a volver esta semana si me dejaban pisar. Lo que no creo volver es a la moto, porque no voy a sumar puntos para hacerlo, no van a querer, aunque hoy para mí sería una solución la moto que yo tenía.

-¿Vuelve al consultorio con otra visión de las cosas?

-Sí. Pienso ahora que los humanos estamos mal. Estamos, además, en un país muy complicado porque hay un 66% de niños con hambre, y, de ese porcentaje, el 90% de los padres tiene trabajo. Quiere decir que el tipo que trabaja no le puede dar de comer a su niño. Es una cosa muy seria. Y si a eso le sumás que hay una inflación del 6% o 7% mensual, ningún salario ni nada sirve, lo que quiere decir que en este país no pueden más vivir los asalariados. Entonces está muy complicado. Y la gente también está igual, nerviosa, intranquila, con tendencia a la agresión.

Después, en la juventud hay un grupo desorientado. Alguno se quiere ir a vivir a otro país, otros se quieren quedar y están los que van y vuelven. No hay un horizonte claro.

-¿Y qué otra conclusión saca?

-La conclusión de todo es que también está lleno de gente buena. Me sentí un ser muy querido por todos y tengo que agradecer todo lo que hicieron por mí.

Si soy un resucitado, ¿para qué resucité? Ahora resucité y me siento mejor que antes. Siento ahora que algún objetivo voy a tener que cumplir para con la gente o con el sistema.

-Regresará distinto entonces...

-Creo que estoy distinto y me siento interiormente distinto. No solamente estoy muy sensible, sino que… es como que hay muchas cosas que antes me interesaban. Y ahora ya no me interesan mucho.

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