La economía que viene, en el análisis de un profesional de la ciudad
Como para no ponerse verde...
El Diario tuvo acceso al informe elaborado esta semana por el economista, consultor e integrante del directorio del Banco de Córdoba, Carlos Seggiaro. El trabajo explora, en su segunda parte, el panorama para el dólar en lo que resta del año“Los próximos días serán claves para el Gobierno argentino en lo que hace a su relación con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la marcha de la política económica. Una delegación de funcionarios ya está en Washington buscando cerrar la cuarta revisión trimestral del acuerdo celebrado en marzo del año pasado”, indica inicialmente Carlos Seggiaro.
“Este es el paso previo para que el FMI dé por cumplidos los objetivos anuales del acuerdo y, consecuentemente, libere 5.400 millones de dólares que la Argentina necesita para mejorar el perfil de las reservas del Banco Central”, señala el economista, para sostener que “todo indica que, de no mediar sorpresas, el organismo internacional dará el visto bueno a los números que presentará el equipo de Sergio Massa”.
Apunta enseguida que “en el marco de estas reuniones, y de cara hacia los próximos meses, es intención del Gobierno argentino que el FMI flexibilice algunas de las metas a cumplir durante el presente año”. Y puntualiza que “el argumento es que la sequía y la guerra con Ucrania han generado algunas consecuencias que no habían sido previstas en el acuerdo original”.
“Vale la pena destacar que, en torno al acuerdo con el FMI, cierta controversia generó en los últimos días el tema inflación, ya que desde algunos sectores opositores se argumentó que el Gobierno está efectivamente cumpliendo el ajuste fiscal exigido por el organismo, debido a que la alta inflación está licuando el gasto público, de donde se podría deducir que la alta inflación es funcional a los objetivos del Gobierno argentino. En realidad, una cosa no conduce a la otra en forma directa. Ya el año pasado, en estos informes, destacamos que en el acuerdo con el FMI no hay objetivos explícitos en términos inflacionarios, lo cual indica que efectivamente no se trata de una prioridad. Sin embargo, resulta evidente que el Gobierno no se siente para nada cómodo con este nivel de inflación, sabiendo que se trata de una pésima señal hacia la sociedad, en un momento crítico en términos electorales”, esgrime.
Seggiaro considera seguidamente que, “por desgracia, el equipo económico maneja muy pocas y débiles herramientas para enfrentar exitosamente la compleja trama que explica el actual escenario inflacionario”.
“Es por eso que nuestro pronóstico sigue planteado en el mismo lugar que a fines del año pasado. Vemos para el presente año una inflación en torno al 80%. Algo más baja que la del año pasado, que fue del 95%, debido a que una demanda muy débil, cercana al escenario recesivo, marcará la cancha y evitará una inflación mayor durante los próximos meses. La pérdida de poder adquisitivo de millones de personas está en el núcleo del argumento”, concluye el economista en la primera parte del informe.
¿Qué va a pasar con el dólar durante los próximos meses?
En la segunda parte de su informe semanal, el especialista recuerda que, “durante prácticamente todo el año pasado, diversos medios de comunicación y algunos consultores económicos de cierto prestigio anunciaron, día tras día, un golpe devaluatorio inevitable en el mercado oficial de cambios, algo que nunca ocurrió”.
“Desgraciadamente, parte del mercado compró equivocadamente ese discurso y tuvo que soportar pérdidas en términos de costo de oportunidad en sus negocios”, dice.
Apoyado en un gráfico sobre la lectura que tienen los empresarios por estos días (mercados a futuro, en el Rofex), Seggiaro demuestra que “ya nadie está especulando con un salto devaluatorio en lo que resta del presente año”.
“Se demuestra cómo bajaron los valores entre noviembre y esta semana. Sin embargo, los consultores que se equivocaron sistemáticamente en sus pronósticos el año pasado, ahora mutaron en su discurso para pronosticar que el salto devaluatorio es inevitable, pero a partir de la asunción del próximo Gobierno, es decir, en diciembre próximo. En sintonía con este nuevo pronóstico, el Rofex muestra una aceleración en la pauta devaluatoria a partir de diciembre, como puede observarse en el gráfico que adjuntamos. Ahora bien, el acuerdo con el FMI plantea que el dólar en el mercado oficial de cambios, sobre todo a nivel mayorista, tiene que aumentar mes a mes, en sintonía con la inflación, algo que el Banco Central fue cumpliendo casi a rajatabla durante los últimos meses”, advierte.
Plantea seguidamente “la pregunta del millón: ¿Tendrá margen político un nuevo Gobierno para comenzar su gestión en diciembre con un salto devaluatorio importante, sabiendo que eso aumentará la inflación de manera inmediata y que podría empujar a la economía a la recesión, con una adicional pérdida de poder adquisitivo en millones de personas?”.
Y responde: “hasta Carlos Melconian, economista vinculado al PRO, expresó la semana pasada que no recomendaría ese camino. No parece haber margen político y social para hacer cualquier cosa en diciembre”.
“Lo más razonable, a nuestro criterio, es que el próximo Gobierno, en materia monetaria, cambiaria y fiscal, continúe intentando cumplir el acuerdo firmado con el FMI, que plantea un ordenamiento de las variables de la Economía Argentina, pero de manera gradual, con vistas al 2025, y no a través de una política de shock, que podría desatar tensiones sociales difíciles de administrar”, concluye.
