Maltrato infantil - Entrevista a la jueza de Niñez, Adolescencia y Violencia Familiar
Ante la duda, la gente denuncia
Nerina Gamero consideró que “hay una sociedad atenta y preocupada” en denunciar posibles casos de violencia infantil, a la vez que aseguró que el caudal diario de denuncias es altoDías atrás, las asesinas de Lucio Dupuy, su madre, Magdalena Espósito, y su novia, Abigail Páez, fueron condenadas a prisión perpetua. El aberrante asesinato del pequeño de cinco años conmocionó al país, y abrió una serie de interrogantes de por qué nadie hizo nada para evitar esa situación, cuando había ingresado incontables veces a centros médicos para ser atendido por diferentes lesiones.
A partir de este caso, le consultamos a la jueza de Niñez, Adolescencia, Violencia Familiar y de Género y Penal Juvenil de Villa María, Nerina Gamero, si se han receptado más denuncias sobre maltrato infantil.
“En realidad, la competencia inicial cuando hay una denuncia anónima o de alguien que no sea del ámbito familiar la recepta la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia (SENAF). Nosotros, como Juzgado de Violencia, no vemos que se hayan incrementado. Siempre hay alguna denuncia que involucra a un niño, niña o adolescente, pero no notamos una gran diferencia”, señaló.
“Este es un juzgado de Violencia Familiar y Niñez, y como tal, controlamos las medidas de excepción que dispone la SENAF. Cuando se advierte que un niño está en situación de riesgo, es SENAF la que debe disponer la medida urgente, con posterioridad nos la comunican y nosotros ejercemos el control de legalidad de esa medida, fijamos audiencia, escuchamos las partes, pedimos informes. En Córdoba el proceso es así. Cuando hay una denuncia de un niño que está sufriendo, que está en riesgo, es SENAF el órgano que primero interviene”, explicó.
“Nosotros trabajamos mucho con informes de las áreas locales de niñez y tenemos un contacto bastante fluido desde antes, desde siempre; cada vez que creemos que hay un niño que de algún modo puede estar con sus derechos vulnerados, nos comunicamos con las distintas áreas para que constaten, vayan, vean. En eso se trabaja bien, tanto en Villa María como en Villa Nueva, hay muy buen equipo y muy comprometido, que va al campo”, remarcó, no obstante, consideró que “todo lo que se pueda mejorar para protección de la niñez, es bienvenido, porque los recursos son pocos y el trabajo es mucho”.
“Hay muchos más niños de los que la gente imagina que sufren vulneración en derechos. Hay un número constante de denuncias que involucran a niños, no es que desde que pasó el caso Lucio tengamos el doble de denuncias. A lo mejor, puede pasar que un familiar, un abuelo, un tío, esté más alerta y haga una denuncia por violencia, entonces ingresa acá, pero eso también lo veíamos desde antes. Tal vez la Fiscalía esté en condiciones de decir si están ingresando más, porque el Hospital o el lugar donde asisten a niños debe hacer la denuncia, los profesionales de la salud tienen esa obligación cuando advierten posibles maltratos. Antes de este caso hemos tenido muchas causas que se iniciaron a través de un informe del Hospital, recuerdo también que la docente de una escuela pública denunció que llegó una alumna golpeada diciendo que se había caído, otro día dijo que se había vuelto a golpear, y la docente, muy comprometida, siguió indagando hasta que la chica le reveló el secreto y ella hizo la denuncia. Me parece que lo que se ve es que tenemos una comunidad atenta y preocupada”, consideró Gamero.
“Hay otras instituciones intermedias, que trabajan con chicos con algunas capacidades diferentes, que también han detectado abusos y los han denunciado sin dudar, es muy marcado el compromiso de la comunidad. Puede suceder que alguna pase por alto, porque es mucho el caudal, pero habitualmente vemos que no, que hay compromiso en denunciar ante la duda”, afirmó.
Un 30% involucra niños
“Quizás lo que hay son muchas denuncias, después se verá, se pondrá en limpio a ver cuál corresponde, pero me parece que hay conciencia en la denuncia, a diferencia de lo que parece que no hubo en el caso Lucio. Acá nosotros llevamos un caudal diario de denuncias muy alto, hay días que ingresan 40 denuncias por violencia familiar en general, que regularmente involucran a un adulto, pero que también puede tener como víctima a un niño. A pesar del caudal que tenemos, nosotros, como equipo, hemos decidido el año pasado que cada denuncia que ingrese y que tenga como víctima un niño, que no puede venir a decirnos si continúa el maltrato, ir siguiéndola de oficio, porque a veces pedimos informes que no nos llegan con la inmediatez que quisiéramos”, indicó.
“De esa cantidad de denuncias, aproximadamente un 30% involucra niños, a veces de manera indirecta, porque hay una situación familiar de violencia en la que no resultan golpeados, pero sí la presencian, entonces eso nos pone en alerta. A diario nos ingresa alguna denuncia de la que surge que tanto mamá como papá estaban alcoholizados o drogados al momento en que se da la pelea ante la presencia de niños, ¿cómo se ejerce bien esa paternidad, esa maternidad, en ese estado? Cuando a diario se fuma y se toma habitualmente, empezamos a ver de oficio, si corresponde le pedimos a la SENAF que vaya y constate la situación”, precisó.
“En ese 30% de denuncias, hay niños que presencian situaciones de violencia o sufren directamente el maltrato, si la violencia se ejerce entre los adultos en presencia de un niño, hay una víctima, pasiva, que está mirando, pero que sin duda ocasiona un daño. Es violencia al fin. En estos casos, la SENAF aplica las medidas de primer y segundo nivel, que prevé la Ley 9.944 de protección integral, lo primero que tiene que hacer es trabajar con el grupo familiar para fortalecerlo con el fin de resolver el problema, en caso de que eso no se logre, se aplican medidas de tercer nivel, que es sacar al niño de su centro de vida, separarlo de la familia. La SENAF nos pone en conocimiento de eso y nosotros controlamos la actuación de la secretaría una vez que salió el niño de la casa, pero no ordenamos medidas. Sin embargo, no es solo un control formal, el juzgado puede no estar de acuerdo con lo dispuesto por SENAF y dejar sin efecto la medida. O por el contrario, en caso de que la SENAF pida el cese de una medida excepcional y el tribunal no esté de acuerdo, ordenar que se siga interviniendo hasta que las condiciones se modifiquen”, sostuvo la jueza.
Un problema de todos
“Con la reforma de 2011, la función que le queda al juez de Niñez es solo controlar las medidas que dispone el órgano administrativo, en este caso, la SENAF. Sí hay una posibilidad que da la Ley de Violencia Familiar, que es otra de nuestras competencias, es que, en la urgencia, si hay un niño con sus derechos vulnerados en el seno familiar, se puede cambiar la guarda provisoriamente. Ahí podemos ordenar una medida de restricción, pero también se le da intervención urgente a la SENAF para que evalúe y trabaje”, subrayó.
“En casos urgentes, las medidas deben dictarse sin esperar demasiado, ya que el tiempo juega mucho en contra, y cuando hay una niñez muy vulnerada, no podemos seguir esperando y dilatando porque puede ser grave. Sabemos que no se dispone de un listado de familias sustitutas que estén dispuestas a albergar de manera provisoria una niña, niño o adolescente que sea separado por un tiempo de su familia nuclear, y esto dificulta un poco la tarea, porque tengo un niño vulnerado en sus derechos, que necesito sacar del medio familiar, pero no hay otra familia que lo reciba”, apuntó.
Por último, la jueza dijo que “todo lo que sea para mejorar lo que es la problemática de niñez es bienvenido”.
“Creo que es urgente. Nos compete a todos la niñez que sufre. Es un problema de todos y tiene que haber una sociedad entera alerta, con todos los operadores, escuela, vecinos, familia”, concluyó.
