Cuarenta años de democracia - APDH

Pronunciamiento

sábado, 9 de diciembre de 2023 · 08:30

“¡Qué paradoja!, el mismo día que asume el nuevo presidente de la Nación Argentina, el 10 de diciembre 2023, se cumplen 75 años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y 40 años ininterrumpidos de democracia en el país”, expresó la delegación local de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH).

 Recordó luego el primer artículo de esa proclama mundial: “Todas las personas son iguales como seres humanos y en virtud de su dignidad intrínseca. Todas tienen el derecho al disfrute de sus derechos humanos, sin discriminación alguna, por raza, color, género, origen étnico, edad, idioma, religión, opiniones, origen nacional o social, discapacidad, posición económica, circunstancias de su nacimiento u otras condiciones que explican los órganos creados en virtud de tratados de derechos humanos”.

Luego indicó: “El gran objetivo de los derechos humanos es garantizar la dignidad de la persona y las condiciones para su desarrollo integral. En la práctica son un medio de protección y empoderamiento para poder enfrentar cualquier avasallamiento del poder sobre los desprotegidos. Las leyes relativas a los derechos humanos exigen que los gobiernos hagan determinadas cosas y les impide hacer otras. Las personas también tienen responsabilidades; así como hacen valer sus derechos, deben respetar los derechos de los demás. Ningún gobierno, grupo o persona individual tiene derecho a llevar a cabo ningún acto que vulnere los derechos de los demás”.

Señaló seguidamente que “el regreso de los discursos individualistas nos propone una sociedad compuesta por individuos que compiten y luchan entre sí por la satisfacción de sus derechos individuales, sin tener en cuenta las consecuencias de estos mandatos para todos y el peligro de que cada ser humano se transforme en lobo de otro ser humano”. 

“Detrás de los gritos de libertad individual, se esconden las causas del golpe de Estado de 1976, que no fueron otras que la imposición del capital concentrado sobre el mundo del trabajo. Se utilizaron dos métodos: a) la violencia del terrorismo de Estado contra los trabajadores organizados y la sociedad; b) el desempleo se produjo por el proceso de desindustrialización provocado por la libertad de mercado y de empresas. Se cerraban fábricas y se abrían campos de exterminio”, agregó.

Recordó que “en 1982 se llevó a cabo uno de los mayores curros de la historia argentina: la estatización de la deuda privada en pública, gracias a quien ocupaba el máximo cargo en el Banco Central: Domingo Felipe Cavallo, hoy consultor privilegiado del futuro Gobierno”.

“Resurgen los negacionismos y los pedidos de eliminación de las políticas de Memoria, Verdad y Justicia, que nos distinguen a nivel internacional, incorporadas a nuestra Constitución Nacional”, puntualizó APDH.

Y afirmó que “se pretende que seamos un pueblo sin memoria, porque la verdad señala a los verdaderos culpables de la tragedia, a aquellos que pretenden se detengan los ‘juicios de lesa humanidad’, porque roza a los ideólogos y verdaderos triunfadores del 76, que no fueron nombrados ni encarcelados”, para manifestar que además ya “se exige al próximo Gobierno la eliminación de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación”.

“Los juicios han sido un logro histórico de nuestro pueblo y una política de Estado que ha contribuido a proyectar a la Argentina, como ejemplo de derechos humanos a nivel mundial”, apuntó.

APDH sostuvo además que “son tiempos críticos que muchos hemos vivido, otros lo vivirán ahora”, y que “de nosotros depende, de ese 40% de votantes que dijeron que NO a la política que se pretende implementar, lo sigan expresando en el Parlamento, con nuestras organizaciones, en la calle, en las universidades, en los barrios, nadie nos llevará a negar los Derechos Humanos”.

“La Memoria es el paradigma de nuestro tiempo, es el permanente ejercicio de la reflexión redentora, de la identidad histórica de nuestro país. Militar es para nosotros un desafío, ante una suerte de Tsunami, que está dispuesto a arrastrar a un Estado que se presenta como enfermo y para darle lugar la derecha, que niega los derechos humanos... La batalla por lo humano recomienza. Consiste en borrar de un golpe memorioso aquel rictus amargo del ‘Ángel de la muerte’, Alfredo Astiz. A ver si nos entendemos: defender el Nunca Más es la batalla más transcendente de sobrevivencia nacional. Si la economía no es para que miles de personas no mueran de hambre, la memoria no es para que millones de seres humanos no se maten unos a otros... Sugerimos no olvidar que los pactos civilizatorios nos transformaron en humanos y argentinos. ¡Nunca Más a la irracionalidad!”, concluyó.