Fin de la gestión municipal - Recorrimos toda Villa María para tener una dimensión de lo que hizo y no hizo el intendente saliente

Qué sucedió en la ciudad en los 8 años de mandato de Martín Gill

Se realizaron obras importantes en educación y salud, además de viales, como lo que pasó en el España y el Alvear. Centro y barrios, con intervenciones por igual
viernes, 8 de diciembre de 2023 · 09:59

Iniciamos el recorrido en la zona de El Desagüe, por barrio Santa Ana. Allí, ahora hay un puente que permite cruzar al barrio Golf de Villa Nueva y que vino también a descomprimir el puente negro, el Isidro Fernández Núñez, que no podía más con tanto tráfico.

En noviembre de 2018, las familias de barrio La Calera sufrieron una inundación por el agua que vino de los campos. Luego de esto se hizo un canal de desvío

Seguimos por costanera y frente al Colegio Nacional desembocan los nuevos desagües pluviales, desarrollados después de 70 años sin una obra similar.

Al puente Alberdi le cambiaron la cara como a su entorno verde más próximo. Un jardín vertical asoma por debajo del paso entre las dos ciudades.

Villa María es una de las ciudades más monitoreadas del país en relación con la cantidad de personas que la habitamos. Las cámaras, claves en resolver homicidios o desapariciones

Seguimos bordeando el río y nos chocamos con otro de los puentes, en este caso, en estado de abandono. En pleno Festival, el 3 de febrero de 2018, se desmoronó parte del antiguo Vélez Sarsfield. Ya no se usaba para el tránsito vehicular, pero hasta horas antes soportó decenas de motos, al ser convertido en estacionamiento, a contramano de lo que se advertía.

El Polideportivo Guillermo Evans fue renovado y hermoseado. Allí, en el último verano, murió un nenito de 2 años al ser golpeado por uno de los paneles de la estructura donde se practica lanzamiento de disco y martillo. El Poder Judicial camina como tortuga para definir cómo puede haber sucedido y las responsabilidades existentes.

Intervenciones en el exbasural, ya convertido en el Centro de Gestión Ambiental, que vino a cambiar el destino de los residuos que generamos diariamente

La plaza Alba Pizzorno renació. El Anfiteatro cobijó a festivales muy exitosos y el paseo costero se llenó de peña y de multitudes cada febrero. El fin de año ya no es con fuegos artificiales sobre el balneario porque primó la razón.

Nació la Plaza de la Música, con mucho cemento y la mayor parte del tiempo cerrada.

Vista Verde dejó de ser todo de tierra. El río amenazó, pero no volvió a castigar a quienes residen cerca suyo.

Las Acacias tuvo sus primeras cuadras de pavimento, un playón deportivo y un Centro de Promoción Familiar. En el final del barrio se generó un barrio popular formal, surgido de tierras que fueron ocupadas por personas sin viviendas. Recientemente se intentó extenderlo, con nueva ocupación de familias sin techo, acción desactivada por una Fiscalía.

Al costado de avenida Colón se construyó una necesaria ciclovía. Nacieron las primeras bicisendas en algunos puntos de la localidad.

La Calera se pavimentó y la calle de acceso (Granaderos Argentinos) dejó de inundarse. El barrio sufrió una inundación histórica en noviembre de 2018, cuando vino agua desde los campos de Tío Pujio, lo que llevó a la Intendencia a realizar un nuevo canal para reducir la posibilidad de que vuelva a suceder.

 

El Parque y el Salón de los Deportes

Se repavimentó la Alem hasta calle San Juan. El Parque Pereira y Domínguez dejó de ser una boca de lobo para ser lo opuesto. El mayor pulmón verde del sector es actualmente un imán de recreación,  descanso en la naturaleza y deporte. De ser opaco pasó a ser un territorio con muchas visitas.

Las avenidas de esa zona se refuncionalizaron.

El España, que llegaba hasta los rincones del Parque, hoy conecta con la Universidad.

En el Campus universitario tenemos nuevo y elogiado Salón de los Deportes, mientras que a unas cuadras no prosperó el proyecto de una Ciudad Deportiva. Mantuvimos la Plaza Ocampo, a la que nuevamente quisieron vender.

 

En donde estuvo el Pasteur

La manzana del viejo Hospital Pasteur se transformó en el Centro Cívico, sede local del Estado provincial. Ahí también el municipio constituyó un MuniCerca, la Oficina de Empleo y el Centro de Abordaje de Personas con Adicciones, que quedó muy corto ante la dimensión del drama.

A metros -en la exruta pesada- se mudó la Policía provincial, que dejó a solas a los Tribunales en la calle General Paz.

Desde esa vieja manzana del barrio Lamadrid, trabajadores siguen las 24 horas, lo que reflejan las cerca de 300 cámaras de seguridad instaladas por toda la ciudad, la más monitoreda de la provincia en proporción a los que somos.

Muy valiosas para advertir delitos y para esclarecer hechos graves, aunque hay un run run -empujado por víctimas de hurtos o robos menores- de que “no andan”.

Un tramo del España se repavimentó, como el Alvear, que ya no comienza a ser de tierra frente al Hogar de Ancianos, porque ahora el asfalto llega hasta Las Playas.

 

Ya no es el gabín

El gabín ferroviario de barrio Evita no es el deteriorado techo de familias sin techo, porque pasó a ser un centro cultural y comunitario. A las siete familias que residían se les dio una casa, no sin mucho ruido previo.

En ese sector, finalmente, se terminaron las 250 viviendas, por lo que ha surgido con fuerza el Evita.

Atrás de Las Playas se tomaron tierras apenas se acomodaba la nueva gestión, en diciembre de 2015. Casi ocho años después comenzó la construcción de casas del futuro y prometido Ecobarrio, luego de que se concluyeran la mayoría de las obras de infraestructura necesarias para un programa habitacional.

El Estado llegó a Los Chaleses, y hubo allí un vagón cultural que no perduró.

Se sentaron las bases para distintas transformaciones en la zona, de la mano del Renabap, aunque su concreción es un enigma ante la llegada de Javier Milei a la Presidencia.

En las afueras de la ciudad se fortalecieron el CAM -el albergue de perros- y la Escuela Granja Los Amigos. El basural no es lo que fue. Ahora es el Centro de Gestión Ambiental, con la premisa de recuperar muchos más residuos que lo que sucedía hasta 2022, en un contexto en que el planeta pide a gritos que tomemos medidas. No solo se cambió el paradigma en torno a la basura, sino también que las condiciones de los trabajadores mejoraron significativamente.

Alrededor de la urbe avanza la circunvalación de ruta nacional 158, al igual que la que hace la Provincia en rutas provinciales, lo que deriva en nuevos puentes entre las dos Villas.

El San Nicolás conoció el pavimento.

El Carlos Pellegrini alumbró al Polo Integral de la Mujer, refugio incluido, en un espacio histórico desde lo comunitario, porque allí estuvieron las monjas adoratrices.

Se generó un programa para mayores de 18 años que no tenían ni primaria ni secundaria. El 15% de la población objeto ya cursa y hay 800 egresados.

Los jardines municipales se expandieron. De 30 salas, se llegará pronto a 80. De 11 centros, se salta a 17.

El de Las Acacias se tiró abajo y se hizo nuevo. En el Roque Sáenz Peña, Los Olmos y Las Playas se hicieron prácticamente completos. Hay tres centros en construcción en nuevas ubicaciones.

Emergieron tres nuevos centros primarios de salud (Centro Cívico, Híper y Parque Industrial) y se remodelaron a todos. De 13 se pasó a 16. Y se ejecuta el del Campus universitario.

Se abrieron dos nuevas escuelas, las PROA de la UTN y de la UNVM. La primera vio nacer cerca a una pista de caminar y deportiva.

En el Solares del Norte, el edificio para una escuela con especialización en robótica y automatización está en un 70%.

En barrios Mugica y Nicolás Avellaneda se edifican los CDI.

Se municipalizó el servicio de emergencias 107, llegando a muchísimos más vecinos.

 

En la zona céntrica

Ya anduvimos por toda la ciudad, vimos, por ejemplo, playones deportivos nuevos en el Ramón Carrillo y en el Nicolás Avellaneda y, finalmente, llegamos al Centro.

Cuatro cuadras centrales se revitalizaron -la última está en la etapa final de intervención-, y la Peatonal dejó de serlo después de casi 12 años. La Plaza Centenario fue restaurada, llovieron las críticas por defectos iniciales y hoy se la ve hermoseada.

Cruzamos las vías y la estación de trenes está remodelada, mientras persiste el abandono alrededor del Túnel Hermanos Seco,  al que se intentó reabrir en un tramo y ahí quedó, rompiendo la armonía verde de un imponente predio que en los septiembre vivenció un nuevo hito cultural: el Vive y Siente, un megaevento que concentró a muchísima gente.

Nos detenemos en el semáforo de San Juan y Alem.  Sigue la Placita, que al final no se entregó, y siguen los chicos que limpian vidrios de los autos. En esa esquina y en muchísimas otras, porque en estos ocho años, por encima de todo esto, en la Argentina creció la desigualdad, la pobreza y la falta de oportunidades.

 

Primero, con Provincia; y después, con el Estado nacional

Durante su primer mandato, las obras más trascendentes de la gestión de Martín Gill fueron realizadas con fondos provinciales.

Con Mauricio Macri en Nación, apenas asumió, Gill hizo buenas migas con el gobernador Juan Schiaretti y consolidó el aporte de fondos cordobeses para la ciudad. De allí surgieron el nuevo puente en barrio Santa Ana, los desagües pluviales en zona central, el Centro Cívico, la apertura del España y parte del Parque Pereira y Domínguez.

En su segundo mandato sucedió lo opuesto. La mayoría de las grandes obras contaron con financiamiento del Estado nacional, ya en el Gobierno saliente de Alberto Fernández.

El Centro de Gestión Ambiental, en el exbasural, y la circunvalación de ruta 158 son las de mayor entidad e inversión.

También de la mano de Nación se remodelaron plazoletas, centros primarios de salud y centros de promoción familiar, a la par de que surgieron nuevos jardines maternales, playones deportivos y CAPS. Ante Nación se gestionó la torre Procrear que se construye al lado de la Terminal y el Ecobarrio. Mientras, con fondos de Unión Europea se modificó al gabín.