Día del Médico - El Diario en una charla a fondo con la neuróloga Lilián Rodríguez, presidenta del Círculo Médico de Villa María
“La salud viene en terapia intensiva desde hace rato”
Más allá del importante cargo que tiene desde marzo, hizo un repaso de su vida en la profesión, de su nueva función encabezando a los médicos/as y se refirió al panorama actualLilián Rodríguez es oriunda de San Juan. Desde niña quiso ser médica. Tras terminar el colegio se fue a Córdoba capital a estudiar, donde no solo se recibió de médica, sino que hizo la especialización en Neurología y además conoció a quien es su pareja de vida, esposo y colega, porque también es médico, aunque mendocino. Tras terminar sus estudios y hacer su residencia en el Hospital Privado, el destino puso a Villa María en su camino. Lleva más de 30 años viviendo en esta ciudad, lugar que ama y donde ha ejercido la mayor parte de su profesión. Hoy es una villamariense más, pero no cualquiera: es una de las solo ocho neurólogas que hay en toda nuestra ciudad.
La Neurología, su pasión
“En diciembre cumplo 40 años como médica. Tengo dos hijos nacidos en Córdoba y el más pequeño nació acá. Villa María es nuestro hogar. Respecto a la medicina, creo que ha cambiado mucho, en algunos aspectos, para bien; y en otros, para mal. ¿Por qué? Por ejemplo, respecto a mi especialidad, antes, cuando la gente tenía que hacer una cita con el neurólogo, se asustaba mucho, porque decía ‘si yo no estoy loco’. Era difícil, en la consulta no hablaba. Como si lo que le dijera fuera a ser usado en su contra. Pero hoy se ha desmitificado lo que es la Neurología. Se han hecho muchas campañas y yo, personalmente, la he hecho en relación con la memoria, para hacer diagnóstico precoz, temprano, sobre deterioro cognitivo. Hoy, por suerte, tenemos un sinnúmero de herramientas para realizar estos diagnósticos y nos sirve a nosotros como a las familias para hacer el acompañamiento y planificar las etapas futuras del paciente”, señaló.
“Hoy tenemos 260 socios. No estamos en una situación cómoda. No tenemos superávit y hay mucho sacrificio. Ninguno de la Comisión cobra sueldo”.
Como dijo, la medicina actual tiene su lado no tan bueno, porque “muchísimas personas concurren inmediatamente a Internet y consultan con el doctor Google. Y cuando llegan a la consulta, llegan con un preconcepto sobre lo que yo, como profesional, debo pedir como método de diagnóstico. Se sientan y me afirman que les debo hacer una resonancia o un electro. La gente asume el papel de médico y yo suelo bajarles la ansiedad, con cierto humor, diciéndoles que no recuerdo que hayan sido compañeros míos de la Facultad. Y es que el paciente tiene que darnos la posibilidad a nosotros de escucharlos para ver que es lo conveniente hacer. Y realizar nuestro trabajo. Muchos no entienden que la medicina no es gratis y que muchos estudios son muy caros. El médico debe estar muy bien enfocado para no hacer gastar inútilmente a la obra social, a la prepaga, al Estado o al propio paciente, que saca el dinero de su bolsillo”.
Rodríguez detalló que su especialidad es eminentemente clínica, se apoya mucho en imágenes “y, por sobre todo, en la consulta, en escuchar y en examinar, hay cosas que son de diagnóstico exclusivamente de examen. Por ejemplo, cuando un paciente tiene un temblor y tiene miedo de que tenga Parkinson, varios me dicen: ¿no me va a hacer una resonancia?’, cuando este diagnóstico no se hace con un estudio así, sino clínicamente. En este caso y otros, la resonancia no diagnostica una enfermedad, sino que descarta otros. Hay que estar más receptivos a lo que el médico dice”.
Más allá de estos detalles, señaló que ama su especialidad e indico que “solo somos ocho en toda Villa María, para una población de 100 mil habitantes, con un área de influencia de 300 o 400 mil. Somos poquitos, una especialidad no muy querida por el resto de los colegas, pero de desafío permanente. Porque no hay una demencia igual a otra, no hay un paciente igual a otro, así que siempre hay un desafío. Llevo 40 años en esto, un área muy integral que no tiene contacto con Cardiología, con Nefrología y otras especialidades. Así que nada, me gusta y no me veo haciendo otra cosa en mi vida”.
El Círculo Médico
“Cuando llegué al Círculo Médico, en los años 90, era la institución donde todos los médicos de la ciudad formaban parte, porque todo lo que trabajábamos se canalizaba a través de ella. Luego, el país cambió, en tiempos de Menem. Se descentralizó la facturación con las obras sociales y prepagas, las cuales empezaron a tener convenios directos con otras instituciones de salud. Esto redujo el trabajo y el caudal de personal. Pero varios de nosotros tuvimos el bichito de que debíamos tener una institución. Porque no todos los médicos trabajan en clínicas, hay quienes lo hacen directamente en su consultorio o instituciones pequeñas. Y se deben proteger y velar por el arancel que cobran”, expresó.
Explicó que, en pandemia, “fue compleja la situación de los médicos y la que era la presidenta en ese momento, Iris Vigil, era a su vez la jefa del área de COVID en el Hospital y tenía mucho, pero mucho, trabajo. Algunos de nosotros nos aceramos para dar una mano en el círculo. Primero integré una Comisión encabezada por Esteban Ancarani, y yo, siendo secretaria. Y este año, cuando se renovaron las autoridades, se me propuso ser la presidenta, así que se presentaron dos listas y ganamos”.
“Hoy tenemos 260 socios. No estamos en una situación cómoda. No tenemos superávit y hay mucho sacrificio. Ninguno de la Comisión cobra sueldo. Todos seguimos en nuestra práctica médica. Nos sustentamos con un porcentaje mínimo de la facturación. Queremos mejorar el salario del médico. Ha sido un año muy complicado, en donde la inflación nos comió por completo. El tema del copago, tan polémico, no se entendió, pero lo que ganamos era, y es, ridículo. En un momento, la consulta estaba en $1.800, cuando un kilo de banana costaba $1.600. Nos trataron injustamente de mercenarios, fuimos objeto de críticas sin fundamento. Y es triste, porque la gente no tiene idea de cómo se maneja la salud, de cuál es su verdadero valor. Hace 40 años que estoy en esto y no sé quién decidió que mi trabajo y todo mi conocimiento se reduce a un papelito y que debo esperar 3 meses para que me paguen”, detalló.
Rodríguez explicó lo que ya se sabe: que, obviamente, con una inflación como la que hay, el trabajo que se hace, si se cobra a tres meses, el pago termina siendo mucho menor. “Cuando a las obras sociales y prepagas les llega directamente el dinero, que durante 3 meses manejan a su antojo, y a nosotros no nos actualizan el pago, ¿por qué somos nosotros los que debemos pagar esta situación? Debería de ser parejo, llegar a un punto medio. Hay que sentarse a la mesa y solucionar entre todos este problema”.
“Es injusto cuando nos maltratan o cuando no se entiende nuestra situación. Somos parte importante de la sociedad y, aunque lo nuestro es un trabajo, ayudamos mucho a otros/as, y entendemos también la queja de aquel que paga una prepaga o tiene descuento con la obra social y es injusto que vaya al médico y tenga que pagar más. Y lo dijimos: el conflicto no es con el médico, es con la obra social o la prepaga, muchas de las cuales no quieren sentarse a hablar. Los costos deberían ser absorbidos a la mitad. Definitivamente, el sistema de salud viene en terapia intensiva hace rato” expresó.
Un duro futuro
La neuróloga vislumbra un panorama a futuro muy duro “no escuché a ninguno de los candidatos hablar de la salud, nada. La verdad, que la veo, si no oscuro, sí neblinosa. No nos han bajado línea sobre nada. O saber cuál es el pensamiento, ni a nivel provincial, ni nacional. La salud es una sola, puede ser pública y privada. Nosotros nucleamos a esta última. Pero todos formamos parte del sistema de salud. Y hay que ponerle oxígeno a la salud de las dos, tanto pública como privada. Ninguna está bien. Faltan insumos y falta el recurso humano”.
Lilián Rodríguez ve desorganización, poca visión y mucha desconexión entre los diferentes sistemas de salud: “No se trabaja de manera integral entre la salud municipal, la provincial y nacional, ni tampoco entre lo público y lo privado. No se consulta a los profesionales sobre las diferentes medidas, hay mucha precarización, hay lugares donde el médico cobra por hora. No es justo ni tiene sentido. Todo esto se tiene que solucionar, deben sentarse todos los protagonistas, los profesionales de la salud en su conjunto, y pensar de qué manera podemos hacer una salud más completa y justa para todos”.
Felicitaciones a todos
“A mis colegas les deseo lo mejor en nuestro día (3 de diciembre). Este año cae domingo, que en general es un día que se pasa en familia, salvo quienes tengan que hacer una guardia, cumpliendo su tarea. Ha sido un año difícil para nosotros, nunca alcanzamos a la inflación en cuanto al reconocimiento de nuestro trabajo y se nos ha criticado mucho, injustamente, y nos duele. Pero nosotros respondemos con nuestro trabajo”, dijo.
Señaló más adelante que “los médicos no quemamos gomas ni hacemos piquetes, nosotros trabajamos. Estudiamos 6 años y luego 4 o 5 años en una especialidad. Se necesita mucha vocación. No lo hacemos solo para ganar dinero. Sí queremos vivir dignamente, porque es una profesión”.
Y expresó: “A todos mis colegas les deseo lo mejor, siempre”.
“Como decimos, la Comisión es con todos dentro y no solo con algunos. Espero que el 2024 nos encuentre a todos los médicos unidos y que las pequeñas conquistas sean muchas más”, concluyó la profesional en la charla que mantuvo con un periodista de este medio.
