Seguridad vial - Segunda parte de la charla con el especialista Horacio Botta Bernaus
“Si dejo el casco en casa, renuncié al 35% de posibilidades de sobrevivir”
Estos protectores “tienen fecha de vencimiento y hay que explicar cómo se abrochan, cómo se eligen”, destacó. Remarcó que el cinturón no va en el abdomen“El uso del casco se empieza a trabajar mucho antes de la edad de manejar una moto”, sostuvo Horacio Botta Bernaus, quien desde hace cuatro décadas se especializa en seguridad vial.
En diálogo con El Diario, consideró que no se ha aprovechado el modelo dispuesto ante el COVID-19 para replicarlo en el tránsito. “¿Cómo nos concientizaron del uso de barbijo? No nos amenazaron, hubo una muy buena información, que no hay en el casco”, apuntó.
“Desde el punto de vista accidentológico y estadístico, tengo un 35% más de posibilidades de sobrevivir cuando lo uso. Si me dejo el casco en casa, renuncié al 35% de posibilidades de sobrevivir”, destacó.
“Acá, la discusión es si fuimos capaces de enseñar cuál el casco adecuado, cómo se usa. No nos enseñaron siquiera a usar un cinturón de seguridad”, evaluó.
En este sentido, advirtió sobre las consecuencias del mal uso del cinturón.
“Hace poco tuvieron que amputarle el riñón, el baso y 30 centímetros de intestino a un adolescente, que lo tenía puesto en el abdomen. El cinturón no puede ir en las partes blandas, porque en un accidente, en vez de protegerte, te daña”, recalcó.
Dijo que “para convencer sobre el uso de casco o de otras medidas, no podemos empezar con lo más fácil, con que te hacemos multa, te sacamos los puntos (del carnet), te sacamos la moto”.
“Nunca vi una publicidad de usar barbijo con la amenaza de que te vamos a castigar; sin embargo, en el tránsito, no somos capaces de seducir en el buen uso de la medida porque nunca invertimos, nunca nos pareció importante mostrar cómo elegimos el casco”, analizó.
Ahí contó una anécdota de una joven que sufrió heridas en la cara al usar un casco abierto. Explicó que le habían pedido que utilizara un casco cualquiera.
Estos protectores “tienen fecha de vencimiento, y hay que explicar cómo se abrochan, cómo se eligen”.
“Equivocadamente, hemos tenido una seguridad vial, más vale, impuesta. Le decimos a la gente ‘atate a la vida’, etcétera, frases fantásticas y, entre medio, no explicamos cuál casco utilizo ni cómo. Y si no, usamos el castigo: multa, quita de vehículo. Hay una ausencia total de un intento de motivación”, cuestionó.
También marcó que en seguridad vial nunca hablamos del mate, porque es una costumbre argentina, pero “hay una siniestralidad interesante con respecto” al mismo. ¿Por qué? “Porque es un poderoso distractor”, subrayó. Para explicar lo que puede generar, destacó que siempre “se necesita una visión enfocada en la pantalla, que es el parabrisas”. “Con 40 kilómetros por hora, un segundo que saqué de la pantalla implicó que durante 12 metros no vi hacia adelante. Si voy a 120 KM/h, en un segundo de distracción recorro 35 metros sin mirar adelante. En una ruta convencional que tiene 7 metros de ancho, con cada carril con 3 metros y medio, si durante 35 metros no miré adelante, no hace falta que explique más nada”, graficó.
También habló sobre el airbag. “Se infla a 300 kilómetros por hora. Si un adulto viaja sin cinturón, con airbag, si ese cinturón suelto golpea al conductor, en los primeros 3 centímetros del inflado puede producir muertes, por la magnitud del impacto”, explicó.
Botta Bernaus sostuvo que “tenemos que enseñar a manejar cuando las personas quieren aprender a manejar, que es cuando más tenés ganas de aprender, pero no lo hacemos, nosotros damos vuelta la cosa, hay una torpeza”.
“En seguridad vial, estamos en otra época, estamos discutiendo si caminamos derecho o inclinado”, consideró, y remarcó que “el tránsito es una construcción social, cada uno tiene un ladrillito”.
También dijo que, para diseñar una política de seguridad vial, “no se puede copiar a otros municipios porque sí, no hay que improvisar, hace falta profesionalismo”.
