Reunión de colimbas - Un grupo de excompañeros del Servicio Militar Obligatorio vivieron tres días inolvidables
Un reencuentro que se repite y fortalece a través del tiempo
Hasta hace casi 30 años, la “colimba”, como popularmente se le conocía, fue para muchos argentinos una experiencia tan difícil como inolvidable. Este fin de semana se reunió en Villa María un grupo de los que jamás la olvidan, de los que se quedan con los buenos recuerdosYendo por la costanera de nuestra ciudad, río arriba, pasando Vista Verde, hay un predio que se llama El Yuyal, de la Fundación Escuela Bíblica Evangélica, un hermoso paraje, como la gran mayoría de esa zona, donde la naturaleza brota intensamente junto al río.
Reencuentro
Desde el viernes y hasta el domingo, en ese lugar se dio un encuentro particular. Más bien fue una juntada de viejos compañeros de colimba, Clase 61, muchos de ellos amigos desde ese entonces, y otros que volvieron a serlo a partir de 2020, cuando un grupo de ellos decidió crear un grupo y organizar un reencuentro entre todos, realizando un gran trabajo de investigación para encontrar a muchos de sus compañeros.
Hace 43 años que estos amigos, que son de varias ciudades de Córdoba, y algunos incluso de Misiones, hicieron el Servicio Militar Obligatorio en el Área Material Río Cuarto (Las Higueras) y desde hace casi cuatro años vienen realizando estos encuentros donde se la pasan de maravilla, recuerdan aquellos años y, sobre todo, cultivan una amistad que se fortalece año tras año.
Organizador
En el grupo hay varios villamarienses, como José Luis Pesce, Domingo Marcelloni y Jorge Fernández. Este último contó algunos detalles de cómo fue el fin de semana que pasaron todos juntos.
“Nosotros hicimos el servicio militar en 1980. Así que la idea era, después de 40 años, volvernos a juntar. La pandemia no nos dejó juntarnos y, cuando se abrieron las restricciones, se organizó en Hernando, en un ámbito municipal, la primera juntada. Estas se han venido repitiendo, a veces una o dos veces por año, en fin de semana. Y en esta ocasión, yo hablé con el responsable de El Yuyal, Norman Sandrino, que había sido vecino mío. Y, gracias a Dios, se pudo alquilar el predio”, detalló Jorge Fernández.
Explicó que vinieron compañeros de varias ciudades de la provincia, como Río Cuarto, Serrano, Canals, Laboulaye, Hernando, Río Tercero, Los Cóndores, Los Surgentes, Ballesteros, “y además de, obviamente, Villa María, tuvimos la suerte de que vinieran tres compañeros que son de Misiones, porque la unidad estaba compuesta, precisamente, por gente de Córdoba, Misiones y Jujuy”.
Anécdotas y recuerdos
“Esta juntada nos da la posibilidad de recordar sucesos que vivimos hace más de 40 años, como los movimientos cerrados que nos hacían hacer, porque alguna macana que te mandabas era motivo suficiente para que todo el batallón hiciera este tipo de movimientos. Después de todo este tiempo, nos mostramos fotos, charlamos, recordábamos los partidos de fútbol que hacíamos, nos contamos historias de esa época, de nuestra vida todo este tiempo, en fin, cada unas de nuestras vivencias”, expresó.
Los locales
En esta ocasión, Fernández fue uno de los organizadores, junto con Domingo Marcelloni, que vive en Villa Nueva, con José Luis Pesce, de Villa María, y Mario Pesana, que está en Ballesteros. De Villa María estuvieron también Gustavo Nieto, Rubén Zaire, Eduardo Ramos y Manuel Fernández, y aunque hay otros de la ciudad, en esta ocasión no pudieron venir.
La idea
Por su parte, también hablamos con Siderley Ottani, oriundo de Hernando, que fue a quien se le ocurrió la idea de armar el grupo, y señaló:
“Daba vueltas por mi cabeza desde hacía un tiempo encontrar a los camaradas que en 1980 vivimos un año en Las Higueras, y la verdad que la tecnología me favoreció. Empecé a conseguir teléfonos. Después, cada uno hizo su parte. Hicimos grupo de WhatsApp y ahora todos ayudan a encontrar a nuevos compañeros, a quienes contactamos e invitamos. Y a finales de 2020, nos juntamos por primera vez casi 20 compañeros, en Hernando”, explicó Ottani.
Ottani, al igual que Fernández, detalla que los encuentros se llenan de historias y de todo lo que han vivido cada uno todos estos años, “donde hay muchos recuerdos, anécdotas de todo tipo, buenas y malas, como la vida, pero también mucha risa, por supuesto. La pasamos muy bien. Nos hemos juntado en Hernando tres o cuatro veces, una en Río Cuarto, dos veces a Pampayasta, aunque en este lugar fue de una sola comida, y ahora, el encuentro de Villa María. Y ya estamos organizando, para marzo o abril del año que viene, otra juntada, ya vamos a ver dónde lo hacemos”.
Investigación
“Cuando entramos al servicio, como yo sabía a escribir a máquina, entré, junto a otros compañeros, a una oficina que se llamaba Incorporación. Ahí hacíamos las altas y las bajas de los soldados, de la Clase 60 y 61, respectivamente. Y yo me acordé que en esa oficina me habían hecho hacer un libro inmenso, con más de un metro de largo, y ahí figura el nombre y datos de cada soldado. Y por medio de Daniel Gamba, que tenía un contacto, conseguimos la foto de las hojas de ese libro. No hemos encontrado a todos, éramos más de 400, pero hasta ahora encontramos a 245 compañeros, de los cuales 208 viven y 37 fallecieron. Tenemos todo detallado”.
Malvinas
La clase 61 tuvo la suerte, por dos años, de no ser la de los colimbas que fueron a la Guerra de Malvinas, pero Ottani “contó que, en ese tiempo, algunos hacían instrucción de defensa antiaérea, y hacíamos todo lo que se hace en esos ejercicios militares. Y eso fue solo dos años antes. Lo que sí, es que tengo amigos que son veteranos de Malvinas, incluso hemos invitado a alguno que dé alguna charla”.
En fin. La juntada en Villa María de la Clase 61 fue un éxito, teniendo como testigo principal la infinita corriente del Ctalamochita. Y en marzo, parece que este grupo de colimbas volverán a juntarse, para seguir recordando, para charlar y reír, para seguir fortaleciendo esta gran amistad.
