Reclamo por viviendas - La palabra de las familias que se asentaron en tierras al final de barrio Las Acacias
Relatos de trabajos informales y plata que no alcanza en Las Acacias
La responsable de una copa de leche del sector llegó hasta la toma porque quiere que se le brinde un pedazo de tierra para levantar el comedor comunitario, que hoy funciona en la calleLos relatos fueron similares. En todos sobresalió que la plata no alcanza.
Ellas limpian casas, hacen panes, venden comida, crían y cuidan a sus hijos. Ellos hacen todo tipo de changas, hacen tareas de jardinería y de albañilería. La construcción es una salida para muchos.
Tienen empleos inestables, informales. Prácticamente, viven el día a día, y notan que el dinero alcanza cada vez menos, por la inflación que hay en el país.
El costo de alquilar es uno de los mayores problemas. Ellas cuentan que muchas viven “de prestado”, en la casa de sus madres, o entre amigas, o mediante alquileres temporarios.
Por eso, destacan, es que se asentaron en tierras que creían estatales y abandonadas, en busca de forzar que el Gobierno ejecute programas de acceso al suelo urbano.
Ayer, decenas de personas continuaron en el predio de calles Los Abedules y Christian Matcovitch, al final de barrio Las Acacias, en el límite con un loteo del Roque Sáenz Peña, adonde llegaron el lunes a la noche.
Hubo una orden de desalojar el espacio, dictaminada por la fiscal Silvia Maldonado, al igual que en barrio Las Playas, pero pasado el mediodía las familias continuaban en el lugar.
Para el comedor
Una de las personas que llegaron al predio -que el municipio indicó que fue cedido a clubes deportivos- es Fabiana Martel, responsable de la copa de leche del sector, Rinconcito de Luz, quien quiso solidarizarse con las familias y al mismo tiempo pedir un pedazo de tierra para levantar el comedor comunitario.
“Necesito ayuda para el comedor, que tengo hace dos años, a fuerza de donaciones de la gente. La Municipalidad solamente me da dos cajas de leche, una caja de masitas de agua y dos cajas de dulce”, comentó a El Diario.
“Vine hasta acá porque mi intención es firmar un comodato por un pedazo de tierra para levantar un comedor para los niños”, dijo y apuntó: “le dieron a un club privado cuando los niños de Las Acacias no tienen ni zapatillas”.
“¿Cómo se incorpora a un club privado un niño que no tiene zapatillas? ¿Va a ir a ser discriminado cuando otro tiene botines de 60 mil pesos?”, se preguntó.
Fabiana había comenzado con el comedor en su casa, pero hoy funciona en la calle, en Los Ceibales 937.
“Antes dábamos la cena dos veces a la semana, y por la situación actual se da una vez a la semana, y la merienda también una vez a la semana. No se puede más”, reflejó, contando que concurren 20 familias habitualmente.
Destacó que su intención es firmar un comodato de diez años, y que “luego sea un centro vecinal, lo que sea”. En este sentido, advirtió que el centro vecinal del sector “está cerrado”.
Con los chicos enfermos
Mujeres que dialogaron con este diario resaltaron que sus hijos pequeños se enfermaron en estos días de toma, por las bajas temperaturas y la llovizna.
“Tenemos que traerlos, porque no tenemos dónde estar y necesitamos respuestas”, argumentaron.
Cuestionaron la ausencia estatal en el lugar.
También hablamos con Agustina González, una mujer que llegó al sector para acompañar a las familias.
“Tengo mi casa gracias a Dios, y lo importante para mí es apoyar a quienes no la tienen”, contó a este matutino. “Hay mucha gente en situación de calle, son familias que no pueden pagar el alquiler porque hoy sube a 150 mil pesos y sin trabajo fijo no podés pagar”, relató.
“No alcanza la plata. Los hombres ganan 5 mil pesos por día, y ya no se come con esa plata. Si tenés que pagar alquiler, tenés que estar dos semanas juntando esa plata”, resaltó.
También declaró que “las madres tenemos asignaciones, pero no alcanzan”.
Los relatos recogidos por este diario fueron similares. Trabajos precarios, costo de vida alto, sin techo propio. Por eso, quieren que el Estado facilite el acceso al suelo urbano.
Actualmente, por gestiones del municipio, el Estado nacional está construyendo una torre Procrear, al lado de la Terminal de Ómnibus, e inició la edificación de 300 casas que conformarán el Ecobarrio, detrás de Las Playas, para el cual ya se ejecutó casi en su totalidad las redes de infraestructura.
Por otra parte, están las gestiones listas para la concreción de un gran loteo detrás de barrio Nicolás Avellaneda, entre calles Buenos Aires y prolongación Vélez Sársfield, al igual que soluciones habitacionales mediante el Renabap en cercanías de Las Playas.
