1983 - Octubre - 2023 - A 40 años de las primeras elecciones del actual período democrático

Recordando al padre de la democracia con su hijo, el embajador Ricardo Alfonsín

¿Con la democracia se come, se educa, se cura...? En la sede diplomática de Argentina en Madrid, respondió a El Diario sobre el pasado reciente, el presente y lo que se avecina
lunes, 9 de octubre de 2023 · 07:00

El 30 de este mes se cumplirán cuatro décadas desde el triunfo de Raúl Alfonsín (UCR) sobre Ítalo Luder (PJ), Oscar Alende (PI), Rogelio Frigerio (MID), Francisco Manrique (AF), Álvaro Alsogaray (UCD), Rafael Martínez Raymonda (DC), Luis Zamora (MAS), Guillermo Estévez Boero (PSP) y Abelardo Ramos (FIP). Se iniciaba el ciclo democrático más largo de la historia argentina, luego de golpes de Estado que comenzaron en 1930 e interrumpieron todas las experiencias políticas sin permitir alternancias constitucionales.

-Se están cumpliendo 40 años de aquellos días en que su padre era sinónimo de democracia y de esperanza. Hoy el desánimo parece abrazar a buena parte de la sociedad…

-Cada aniversario de la recuperación democrática es una ocasión para reflexionar. Y me parece que la principal reflexión tiene que ver con las deudas, no de la democracia, porque la democracia no gobierna, la democracia no contrata empréstitos, la democracia no abre la economía, no privatiza, no sube ni baja impuestos; eso lo hace la política. Entonces, es la política la que tiene una deuda con la democracia social. Si me hubieran preguntado en 1983 qué Argentina me imaginaba para 40 años después, hubiera respondido cosas muy distintas a las que ocurren hoy. Creo que tenemos una deuda con la justicia social, con la igualdad, con el bienestar. En ese sentido, no hemos podido avanzar lo que creíamos que íbamos a avanzar, más allá de los nuevos derechos que fuimos conquistando como sociedad.

-¿Todavía tiene esperanza? ¿Cree que estamos a tiempo de que la gente sienta que la política y la democracia le pueden dar un porvenir mejor, como pregonaba su padre?

-Sí, es absolutamente necesario, además, persuadir a la sociedad de que el camino es el de la democracia. Y de la política no se puede prescindir. La política tiene como propósito organizar la sociedad. De alguna manera hay que organizar la convivencia social. ¿Se imagina lo que sería una sociedad sin registro de la propiedad, sin comisarías, sin escuelas, sin hospitales, sin luces, sin recolección de residuos…?, para hablar de las cosas más evidentes. De alguna manera hay que organizar la sociedad y quien debe hacerlo es la política, de eso no se puede prescindir. El mejor camino para resolver los problemas que tenemos los argentinos es transformar la democracia electoral, la democracia política y convertirla en democracia social. Para eso se necesita más compromiso todavía de la sociedad con la política. Pero para que la sociedad se comprometa, desde la política también tenemos que hacer muchos cambios. Por lo pronto, recuperar niveles de ejemplaridad que le demuestren a la sociedad que vale la pena apostar por la política.

-Cuando eso no ocurre, aparecen personajes que proponen apostar por la desaparición del Estado para que el mercado ocupe su lugar.

-Sí. Pero, por eso: el mercado no hace códigos penales, el mercado no hace hospitales, el mercado no hace registros de la propiedad, ni destacamentos policiales para controlar la seguridad, ni tribunales para juzgar delitos. Hay algunas cosas que puede hacer el mercado, pero para mi gusto hay algunas que son absolutamente indelegables, objetivamente indelegables, como las que acabo de mencionar. Claro que hay quienes sostienen, sobre todo en economía, que cuanto menos intervengan los gobiernos, cuanto menos intervenga la política o el Estado, mejor para la economía. Bueno, la historia demuestra -y no solamente de la Argentina- que las cosas no son así. Los progresos sociales se han producido gracias a la presencia de la política. Así que espero que la sociedad no se equivoque en esta elección que se avecina y no caiga en la trampa de pensar que los errores del Estado se resuelven prescindiendo del Estado.

-Bueno, en España estuvo muy cerca de producirse el acceso de la ultraderecha al gobierno, de la mano de la derecha. Y la cuestión no está del todo cerrada todavía…

-Sí, bueno, de España no quiero hablar, pero sucede en toda Europa. Lo que deben preguntarse los hombres que son realmente democráticos, los que están sufriendo las consecuencias de esta desilusión, de este desencanto que padece la sociedad o sectores mayoritarios de ella, con relación a la política, es por qué ocurre eso. Porque por algo ocurre. Y yo creo que esto tiene que ver con el hecho de que desde hace 40 años se aplican de manera hegemónica políticas neoliberales que, en lugar de generar progresos y avances, han ido generando retrocesos. Y la gente no es zonza, la gente se enoja. Y si ve que la política no da respuestas en este sentido, va a votar la antipolítica, que es la forma más perversa de la política.

-Raúl Alfonsín planteó durante su gobierno el acercamiento de las fuerzas populares para trabajar juntas por un Estado presente. Habló de un tercer movimiento histórico y llevó a la gestión pública a gente de varios partidos, como el fiscal de Investigaciones Administrativas, Ricardo Molinas, demócrata progresista; el ministro Antonio Mucci, socialista; los ministros Hugo Barrionuevo y Carlos Alderete, peronistas… Hoy el radicalismo forma parte de una alianza, pero diferente...

-Es así. Soy respetuoso de todas las ideas democráticas, de todas las concepciones o ideologías democráticas. Pero también de las mías. Y la verdad es que desde el año 2015 el radicalismo está haciendo cosas que nada tienen que ver con su razón de ser. Yo diría que el radicalismo solo nominalmente está en Juntos por el Cambio, porque las ideas del radicalismo están ausentes en Juntos por el Cambio. El radicalismo no hace radicalismo en Juntos por el Cambio. El radicalismo se ha corrido a la derecha. Algunos me dirán que no es así, pero…

-Con base en ese análisis, usted explicó recientemente por qué votará a Sergio Massa y recibió críticas de correligionarios…

-Pero ellos saben perfectamente que es así, que el partido se ha corrido a la derecha y no está representado en Juntos por el Cambio. Más bien, Juntos por el Cambio representa lo opuesto a la Unión Cívica Radical. Por eso muchos se están preguntando si tiene sentido seguir militando en un partido que se ha adulterado a sí mismo. Pero esto no es algo que diga ahora, por esta elección, sino que lo he dicho antes.

El embajador recibió a El Diario en la sede de la diplomacia argentina en Madrid

-¿Entonces, Unión por la Patria?

-Un partido es, esencialmente, sus ideas. Si nos preguntamos qué partido, qué frente, quién está más cerca hoy de las ideas del radicalismo, la respuesta es bastante clara. Cualquier radical que sea radical por las ideas y no porque es gorila, cualquier radical que sea conscientemente radical, que conozca la historia del radicalismo, sabe perfectamente que en el orden nacional las propuestas de Unión por la Patria están más cerca del radicalismo que las propuestas de Juntos por el Cambio.

 

*Nota de la Redacción: la entrevista tuvo lugar a raíz del viaje que el periodista de nuestro medio realizó a España, invitado a presentar un libro de su autoría.

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