Cartas - Opiniones - Debate - Braulio Zanotti marca su postura
“La neutralidad trae consecuencias”
El exintendente radical va contra la decisión de la Mesa Directiva y se inclina por Milei con una cartaDías atrás, se reunió la Mesa Directiva de la UCR Nacional y en 20 minutos, sin un debate profundo decidieron, en nombre de cientos de miles de afiliados y simpatizantes, declararse “prescindente, neutrales” con vista a la segunda vuelta electoral del 19 de noviembre. Cualquier militante, por más novato que sea, sabe que, en política, la neutralidad no existe.
Argentina atraviesa la peor crisis socioeconómica de su historia, con la mitad de sus habitantes bajo los índices de pobreza, con una inflación del 140%, la inseguridad en índices alarmantes, los trabajadores no llegan a fin de mes, y con un ministro de Economía y candidato a presidente repartiendo plata que no hay a diestra y siniestra, prometiendo más de lo mismo, más inflación y más desigualdad, y a nuestros dirigentes nacionales, no se les ocurrió una idea más brillante que no fuera la de ser neutros y quedarse en casa para ver cómo otros escriben la historia.
Hablan de la neutralidad en nombre de las convicciones y principios de nuestro partido, atributos que no tuvieron, para presentar una fórmula radical para competir en las PASO dentro de Juntos por el Cambio, no lo hicieron porque les queda muy cómodo jugar al papel de opositores escondidos detrás de la billetera de otros, a ellos les fue muy bien, pero a la Unión Cívica Radical la convirtieron en furgón de cola, sin proyecto nacional propio, hoy la UCR es un partido vetusto, oxidado, que tuvo la capacidad de expulsar a cientos de dirigentes y militantes por miedo a que alguno tuviera ideas superadoras y les arrebatara el “carguito” y que solo vive de la nostalgia de lo que algún día fue, se necesita un partido moderno, dinámico y renovado, pero esa será una discusión que daremos más adelante.
No es cierto que los que votaron a la fórmula Bullrich-Petri, los votaron para ser oposición, fueron votados como esperanza de cambio, en contra de una continuidad que tiene a la mayoría de los argentinos bajo penurias, desesperanza y agobio, es por eso que no es lo mismo votar a Massa que a Milei, con todos los insultos hacia nuestros próceres partidarios, con todas las dudas y temores que nos puede generar el líder de La Libertad Avanza, votar por Massa es tener la certeza de que solo nos espera más de lo mismo. Estamos en un momento bisagra, de reconfiguración del poder, y sería mucho más fácil, en lo personal, quedarse callado y no fijar posición, esperando el día después para hablar con el diario del lunes y no quedar a merced de cualquier crítica, pero no es momento para tibios y mucho menos para neutros disfrazados de distraídos. Entramos en la recta final de una elección presidencial a la que, humildemente, considero la más importante desde el regreso de la democracia, porque marcará el rumbo definitivo del país por los próximos 50 años, entonces, me permito sugerirles a los encumbrados dirigentes radicales que dejen de discutir en su metro cuadrado de temas que nada tienen que ver con la realidad de millones de argentinos y que no nos enreden con si las políticas son de izquierda o de derecha, hoy los estados exitosos son los que supieron elegir entre políticas buenas o malas. Todos los ciudadanos tienen, como siempre, la libertad de votar a quienes consideren la mejor opción, pero los dirigentes dirigen y saben más que nadie que votar en blanco es votar por Massa, más aún cuando muchos de ellos son amigos y algunos otros, socios.
Braulio L. Zanotti, afiliado radical
