Dia del Escribano - Una nueva generación de notarios en la Villa
Acá, los jóvenes escribanos
Se tiene un poco la idea que el escribano es una persona grande y seria, y muchos lo son, y siempre para bien. Aunque hay un grupo de jóvenes escribanos que vienen a refrescar y darle un nuevo ímpetu a la profesión, quienes buscan dejar su propia improntaEl Diario se reunió en el Colegio de Escribanos de Villa María con un grupo de jóvenes notarios que, aunque ya llevan tiempo trabajando, se puede decir que se están abriendo paso de manera importante y decidida, cambiando un poco el perfil de la profesión en la ciudad. Cinco mujeres (lo que confirma que más del 60% de los escribanos del país son escribanas; es decir, mujeres) y un hombre (foto), inteligentes y felices de hacer lo que hacen dieron el presente. Algunos haciéndolo igual a como sus padres lo han hecho, y otros/as, que, sin tener una saga familia escribana, comienzan a forjar su propio linaje.
“Nos sentimos muy contentos de pertenecer a la nueva generación de jóvenes escribanos. Se puede ver algunos cambios generacionales de la figura del escribano público netamente formal, a un escribano un poco más relajado y adaptable a las situaciones del día a día y a los nuevos cambios (digitales, ente otros) y sus avances en nuestra profesión. Quiero destacar la unión y la buena onda entre colegas, y resaltar la importancia de poder brindarle tranquilidad y seguridad jurídica a la gente”, dijo Julián Lozita -en nombre de todo el grupo-, quien es tercera generación escribana.
Algunos/as han vivido la escribanía desde niños y niñas. Otros/as no, y aunque por ahí vienen de familia de abogados, en lugar de dedicarse a la Abogacía, prefirieron ser escribanos, e incluso sin tener un pasado familiar en la profesión, o hasta concursar por un registro vacante y ganarlo, lo que no es fácil. En esta charla, respecto a los que estuvieron porque por compromisos laborales no todos pudieron, la mayoría son mujeres, con gran capacidad e inteligencia, algo que demuestran durante la charla.
El grupo entiende que aunque la tecnología ha cambiado mucho del trabajo del escribano, en esencia es lo mismo. Pero sí es evidente que la sangre joven que llevan le ha impreso a la escribanía otra onda, quizá menos formal, seguramente igual de seria, responsable y comprometida, porque en lo que todos/as sin lugar a dudas concuerdan es en “darles seguridad jurídica y tranquilidad a las personas, que es lo más importante”.
“A veces, cuando algún cliente llega a la escribanía y uno lo atiende, no cree que uno es la escribana porque tiene la idea de que tienen que ser personas mayores. Pero cuando nos conocen y nos tratan, se sienten muy cómodos con nosotros. Al principio es difícil por la idea que hay que los escribanos son gente mayor, pero ya se están acostumbrando a esta nueva generación de escribanas y escribanos”, contó Sofía Magalí Mignola.
Así, la nueva generación de escribanos y escribanas, ya se está haciendo conocer y respetar, como es normal. Igual, ente tienen la misma pasión y entrega que las anteriores, quizá con un estilo diferente, y de acuerdo a los nuevos tiempos. Esta profesión está en muy buenas manos, porque si en algo están de acuerdo, es que aman hacer este trabajo, el mismo que harán el resto de la vida con muchas ganas, entrega y compromiso, porque saben que es muy importante la labor que hacen para toda la sociedad.
Todos ellos agradecen enormemente a quienes tuvieron la idea de realizar esta charla con El Diario, “empezando por Claudia Lovera, presidente de la Comisión del Interior del Colegio de Escribanos, así como consejera por Córdoba en el Consejo Federal del Notariado Argentino, y entre otros, a Aldo Eduardo Lozita, delegado titular de la Delegación Villa María del Colegio de Escribanos, a quienes les reconocemos la gran gestión han llevado a cabo”.
?Y ahora dejaremos que las sangre joven escribana de Villa María hable en primera persona:
Mariana Jue (Registro N° 669)
“Desde hace 10 años soy titular del Registro Nº 669, mismo que rendí por concurso. Yo empecé a estudiar Abogacía por tradición familiar. Me apasiona el Derecho. Sin embargo, cuando terminaba de estudiar me di cuenta que la contienda y el litigio no era lo mío, así que me fui por el lado de la Escribanía, sin saber si iba a poder dedicarme a eso. Lo que más me gusta de mi trabajo es el darle seguridad jurídica desde la honestidad a la gente. A mí no me mueve nada que alguien tenga más o menos, lo que busco es que las personas estén tranquilas, y asesorarlas con transparencia. Y eso me hace dormir tranquila”.
Valentina Botta (Registro N°49)
“Hace 5 años soy adscripta y hace 10 que trabajo en la misma escribanía (Registro N° 49) desde que me recibí. Me gusta mucho esta profesión, me siento identificada, y me parece que es una tarea muy importante que cumplimos a la sociedad, porque con nuestro trabajo hacemos un aporte al bien común. Lo que más me gusta de ser escribana es poder darle seguridad jurídica a la gente, y ayudar al prójimo, porque si no qué seguridad tendrían los negocios, si no existieran los escribanos. Me parece que ayudamos a darle tranquilidad a la gente”.
María Gabriela Sosa Zayas (Registro N° 521)
“Decidí estudiar y dedicarme a esto un poco por tradición familiar y otro poco porque me gusta el Derecho. Ya son 12 años trabajando como escribana adscripta del Registro Nº 521. Me gusta la Abogacía, y la Escribanía me apasiona. Me encanta darle tranquilidad a la gente. Cuando se sientan y me dicen ‘yo confío en usted’ a mí me tranquiliza, porque sé la clase de persona que soy y la honestidad que debemos tener los escribanos. Me gusta mucho poderle dar esa tranquilidad jurídica a la gente y a los negocios”.
Julián Lozita (Registro N° 476)
“Desde 2017 estoy adscripto al Registro N° 476, donde el titular es mi padre, Aldo Lozita. Arranqué estudiando Abogacía y la verdad que no me gustaba nada, pero sabía que al final estaba lo bueno que era Escribanía, lo que quería hacer. Y con un empujón de mi viejo y otro mío logré llegar a esta profesión que me apasiona, y de la cual sigo aprendiendo todos los días. Si algo resalto es poder laburar con mi viejo, es muy importante. Disfruto la forma en que lo hacemos, aun con distintas personalidades. Nos llevamos demasiado bien en el estudio y hacemos un gran equipo. Cada uno cumple su rol. Y yo me siento cómodo. Me llena como profesional que la gente nos deposite su confianza, y darle tranquilidad jurídica, es una gran responsabilidad”.
Sofía Magalí Mignola (Registro N° 427)
“Decidí seguir esta carrera por tradición familiar, ya que mi madre es escribana del Registro N° 427. Todos los veranos en mi infancia ayudaba en su escribanía a hacer trámites, y eso, y la cotidianeidad de vivirla todos los días, me llevó a esto. Toda la vida estuve empapada de la labor escribana. Creo que la elegí por admiración a mi madre y la satisfacción de poder compartir la profesión con ella. Y si algo además me gusta de todo esto es la relevancia que tiene la profesión, que tiene un rol destacado en la sociedad y la funcionalidad que tiene darle seguridad, como dicen mis colegas, a todas las personas que requieren de nuestros servicios”.
María José Ardusso Redín (Registro N° 274 , de Etruria)
“Estoy hace 11 años adscripta al Registro N° 274, en Etruria. Comencé como abogada, pero no me gustaba litigar. Así que fui a la Escribanía, donde tenía la suerte que mi madre estaba ahí. Al principio me resistía, pero me di cuenta de que me gustaba. Hoy es mi profesión y modo de vida. Si algo me gusta es su función social y hoy en día que está enfocada a los derechos humanos y lo inclusivo, lo cual me llena de satisfacción”.
