Entrevista - Itati Demarchi, abogada laboralista
“No existe industria del juicio, sino del incumplimiento”
La abogada asegura que detrás de los discursos que cuestionan los juicios laborales hay intentos de flexibilizar el empleo y dejar solo y sin derechos al trabajador. Frente a esto, es clave el rol de los laboralistas, los sindicatos y el Estado, a través del Ministerio de Trabajo, aseguróLa abogada laboralista Itatí Demarchi habló con El Diario sobre un concepto que circula en la sociedad desde la dirigencia política y empresaria. Se trata de la expresión “industria del juicio” para referirse a los reclamos laborales por despidos o por siniestros que se tramitan en la Justicia de todo el país.
Al respecto, la letrada razonó que, “para que exista un juicio, tiene que existir un incumplimiento”.
“Por eso, antes de hablar de industria del juicio, deberían hablar de industria del incumplimiento de parte de las empresas”, manifestó.
“Hacer un juicio laboral no es una aventura jurídica, es el ejercicio de un derecho”, agregó.
Entiende que detrás de estas expresiones “hay un intento desregulador”.
“Después que imponen ese eslogan, empiezan con los intentos de flexibilización, de eliminar las indemnizaciones laborales. Hubo tantos proyectos en ese sentido, que prefiero citarte el último, al que llamaron muy poéticamente la `mochila austríaca´. No es otra cosa que figurar una mochila que lleva el trabajador con los depósitos mensuales que hace su empleador a lo largo de la historia laboral. Cuando, por la razón que fuere, lo despiden, no tienen que indemnizarlo, porque ya lleva su historia laboral en la mochila. Ahora: qué pasa si una pyme no hace ese aporte mensual. Quién carga con esa mochila. No es otro que el Estado. A esa mochila la carga el trabajador y el Estado”, dijo.
“La abogacía tienen que salir a explicar que cada vez que se ha intentado en Argentina un mecanismo flexibilizador, este ha fracasado y ha habido más desempleo”, señaló.
Asegura que el principal propósito de la indemnización es el de disuadir a un empleador a que despida.
“Quieren manejar a los trabajadores diciendo que pueden ser sus propios jefes, cuando en realidad, lo que hacen es hacerlos trabajar sin seguridad social y poniendo su bici, su casco, su auto”.
Lamentó que ese “eslogan mercantilista” no provenga solo de sectores que pueden tener interés económico en que no haya reclamos, sino que también provienen de “personas que tienen una responsabilidad especial como candidatos a la presidencia del país”.
“Estamos viviendo un tiempo que denomino uberización, donde se intenta captar la cabeza del trabajador y la trabajadora con un eslogan que encierra una mentira, básicamente, con la intención de que queden en soledad”.
“El interés es crear un trabajador no colectivizado, que no esté en grupo, que no sea defendido colectivamente, al que quieren captar diciéndole que puede manejar sus propios tiempos, ser su propio jefe. Les repiten que no necesita estar bajo el mando de nadie. Si traduzco estas palabras a la realidad, esto quiere decir que son trabajadores sin cobertura de riesgo de trabajo, que ponen su bici, su casco, su auto. Es un verdadero esclavo moderno”, afirmó.
Agregó que con la repetición de ese eslogan procuran que “las personas tengan miedo o sientan dudas a la hora de accionar legalmente cuando sufren, por ejemplo, un accidente laboral. Cuando realizar una acción judicial por un siniestro no es otra cosa que defender la dignidad del trabajador y su integridad física y psíquica”.
Para sostener ese mensaje perverso, “atacan al mensajero, que no es otro que el abogado y la abogada laboralista. Por eso aparecemos como la imagen que genera ese rechazo”. Y ejemplificó esa afirmación diciendo que ha escuchado repetidas veces frases en las que recomiendan no asesorarse legalmente “porque el abogado se va a quedar con todo”, “cuando está perfectamente delimitado lo que cobramos”. “Reitero, es una estrategia para dejarlos solos”, agregó.
Escenario local
Al ser consultada sobre la situación en Villa María, se refirió particularmente al grueso de sus casos, que son los que provienen de dos gremios que Demarchi asesora. Se trata de Atilra (lácteos) y Camioneros. “Ambas organizaciones son muy activas en la defensa de los trabajadores. Creo que ahí está la clave para afrontar estos discursos, contando con actores sociales que defiendan los derechos y que estén en vínculo continuo con la abogacía laboralista”, expresó.
“En Villa María, en esos ámbitos de trabajadores –lecheros y camioneros- funciona el trabajo de las organizaciones que expresan claramente a sus representados, que no existen listas negras que impidan a un trabajador que reclama volver a conseguir trabajo y que los derechos se reclaman”. “Hay una buena conexión entre los dos gremios, el Ministerio de Trabajo y los trabajadores, lo que permite que ellos y ellas no queden en soledad”, concluyó.
“Cada vez hay más reclamos por violencia y acoso laboral”
Al ser consultada sobre los incumplimientos que son motivos de reclamos, dijo que además de los siniestros y los despidos, nota que “cada vez hay más reclamos por situaciones de violencia y acoso laboral”
“El Ministerio de Trabajo tiene un protocolo de actuación para estos casos y además, creo que es fundamental que la abogacía laboralista en su conjunto, entienda que son temas que se abordan de manera distinta.
Hay que analizar que estamos asistiendo a personas que sufren hostigamiento en su trabajo y a consecuencia de eso, llevan padecimientos físicos y psíquicos”.
