Parrillero y exfutbolista - A los 68 años, murió el dueño de La Tablita

Adiós a La Chancha De Miguel, un gastronómico local histórico

Por décadas le dio parrilla a la ciudad, ampliando un negocio que comenzó con su abuelo y siguió con su padre. Relacionó como pocos un espacio para comer y el fútbol, su otra gran pasión
lunes, 2 de enero de 2023 · 07:00

Hay personas en la ciudad que son reconocidas a donde vayan por la calle, gracias a su labor o el espacio que manejan.

Enrique Ramón De Miguel era una de ellas.

Verlo era decir automáticamente “La Tablita”, ese comedor histórico de la ciudad (en prolongación Alvear y Las Heras)?que logró ampliar después de que su abuelo y su padre lo mantuvieran vivo por décadas.

Sin embargo, La Chancha?De Miguel, el mismo que antes era conocido por sus goles en la Liga Villamariense de Fútbol, finalmente no pudo seguir con la tarea que lo apasionaba.

Tras una cruel enfermedad, falleció el fin de semana, a los 68 años.

Sus restos fueron inhumados sin sepelio en el cementerio La Piedad.

De Miguel fue también un muy buen jugador del fútbol local, según lo recuerdan muchos 

Pelota y parrilla

De Miguel fue un exjugador local reconocido, sobre todo, porque su pelo largo era un clásico cuando vestía la casaca de Central Argentino, Deportivo Argentino (donde fue campeón) y River Plate.

Por entonces, La Tablita?ya existía con el esfuerzo de toda una familia.

El Bar-Comedor se fundó en 1959 y llevó ese nombre porque entregaba el asado, precisamente, en una tabla grande, con otras tablitas individuales, una tradición muy disfrutada que lamentablemente se cortó por orden municipal en la década del 70.

Al principio, el espacio, fundado por el abuelo paterno de La Chancha, Demetrio De Miguel, era solo un bar, pero con el tiempo y las comidas de la abuela Josefina, todo fue mejorando.

El negocio siguió luego con los hijos de Demetrio, José (papá de Enrique)?y Mario, quien se encargó de la parrilla.

Hubo un tiempo en el que los comensales elegían el patio;?después, La Chancha, a su turno, amplió el espacio y se pudo comer también en la vereda, como hasta los últimos tiempos.

Además, se debió adaptar a los tiempos que corren.

Por décadas, la esquina fue una “parada obligada”?para los viajeros y camioneros. Pero cuando nació la autopista Córdoba-Rosario hubo que fidelizar la clientela para que disfrute más los fines de semana.

También fue un lugar para grandes contingentes o visitas ilustres como El Chango?Nieto, Los Nocheros, Kapanga y otros artistas que venían al Festival de Peñas.

Riñón, tripa gorda, chinchulines, una morcilla individual, un chorizito... Todo se aplicaba correctamente en el servicio que La?Tablita?ofrecía a sus comensales con precios populares y el aporte del reconocido mozo Oscar Álvarez.

Para disfrutar también había que observar uno a uno los cuadros y pósters futboleros que De Miguel colgaba con orgullo en las diferentes paredes del lugar.?De hecho, el fútbol era parte de la vida de La Chancha?y así se visualizaba en sus viejas fotos como jugador o con algún que otro “amigo de la casa”?como el Zurdo?López, Mauro Rosales o el Polaco?Semenewicz.

Para ver un partido de fútbol, de hecho, también De Miguel ofrecía su lugar mientras servía el plato de ravioles, mirando de reojo la jugada repetida en la tele.

 También colgaba en la pared, con orgullo, una foto con Diana, la campeona argentina de boxeo en España, nada menos que una de sus cinco hijos, como Carolina, Toty, Joaquín y Alejo.

La Chancha?fue un gastronómico más de los tantos buenos que hay en ciudad, aunque su impronta quedó grabada en sus clientes, muchos de los cuales lo despidieron por redes sociales.

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