Ley Nacional de Padrinazgo - Ayer recibió la medalla a través del Correo Argentino

Martina, séptima hija mujer en una familia local, ahijada del presidente

La tradición nacional que fue legislada en 1974, significa para esta pequeña de barrio San Nicolás tener una beca que le ayudará en sus estudios primarios, secundarios “y universitarios, si Dios quiere”, como lo expresó su padre
jueves, 19 de enero de 2023 · 07:00

¿Quién le iba a decir a Carla Sánchez, cuando era una niña que correteaba por el patio de la Escuela Nicolás Avellaneda de esta ciudad, que un día se convertiría en la mamá de una ahijada del presidente de la Nación? ¿Cómo podía imaginarse Martín Ávila, cuando cursaba la primaria en la Escuela Carlos Saavedra Lamas de Río Tercero, que él sentiría el orgullo de ser el padre de siete mujeres, todas escolarizadas, todas educadas en la altura (inalcanzable para muchos) de la humildad?

Lo cierto es que Carla, de 38 años, y Martín, de 43, recibieron ayer a un directivo de la regional del Correo Argentino, quien acompañó al cartero que les hizo entrega de la medalla que acredita que Martina, la séptima hija de ambos, es ahijada del presidente de la Nación, Alberto Fernández, en virtud de lo establecido por la Ley de Padrinazgo, sancionada por el Parlamento en el año 1974 (hasta entonces era solamente una costumbre surgida de una tradición rusa y arraigada en el país en la primera mitad del siglo pasado, pero sin marco legal).

Antes que Martina, este matrimonio trajo al mundo a Gimena (de 6 años), Victoria (8), Delfina (10), Ludmila (13), Salomé (16) y Lara (19).

Lara compartió la buena nueva en las redes sociales y recibió comentarios agresivos. “No nos importa. Politizan todo. Le dije que no se haga mala sangre por eso. Su hermana es una bendición de Dios, como las demás. Y, si le ha tocado esta suerte del padrinazgo presidencial, bienvenido sea”, dijo mamá Carla al periodista de El Diario.

Papá Martín explicó que “lo que la ley establece es una especie de beca, que alcanza para comprar el uniforme, los útiles y algo más mientras curse todos los niveles de la educación, el primario, el secundario y el universitario, si Dios quiere”.

“A todo lo tramitaron desde la Defensoría del Pueblo de la ciudad. En realidad; fueron ellos quienes se percataron de que cabía tal posibilidad y empezaron las gestiones. Martina nació el 29 de noviembre de 2020 y la pandemia hizo que las cosas se hicieran más lentas, pero lo consiguieron. Les estamos muy agradecidos”, agregó el hombre de la casa.

Y señaló que “lo de siete hijas mujeres es un caso en millones, según nos comentaron”.

 

Uno en camino

Sí, Martín es el único hombre de la casa, pero dejará de serlo dentro de poco tiempo: Carla está nuevamente embarazada, aunque esta vez viene en camino un varoncito, al que bautizarán como Jonás León Martín.

La familia vive en un clima de trabajo, fe y felicidad, en la casa que perteneció a la mamá de Carla (quien falleció en tiempos de pandemia, concretamente en mayo de 2020), en la calle Mafalda Gilli, de barrio San Nicolás.

 

¿Cómo se arreglan con siete y uno en camino?

El trabajo que realizan es considerado por ellos como un verdadero “emprendimiento familiar”, que surgió luego que Martín sufriera una lesión en un hombro, de la que no se pudo recuperar.

“Fue entonces que vimos un tutorial sobre la fabricación de donas y comenzamos a poner en práctica los conocimientos que nos brindó ese video... Después llegaron las bolas de fraile rellenas de dulce de leche... Yo amaso y hago todo el proceso, pero de la decoración se encarga Carla”, cuenta el padre de familia.

Y agrega que “todo es absolutamente artesanal y los productos tienen mucha aceptación”.

A la venta la realizan en la calle, mediante el “puerta a puerta”, aunque también toman pedidos a través de WhatsApp y se encargan de que las donas y las bolas de fraile lleguen a quienes las solicitan (las pasan a retirar o se las envían).

Además, Martín está realizando un curso sobre microemprendimientos, “porque nosotros queremos llegar a tener nuestra panificadora, incorporar algunas máquinas que nos ayuden, sin que se pierda lo esencial, que es lo artesanal del producto”.

“Queremos ir de a poco, porque ya aprendí que muchas empresas que crecen demasiado rápido se caen también rápidamente. No hay que perder la raíz familiar que tiene lo nuestro”, añade.

Carla celebra la vida a su lado, junto a sus siete hijas y no reniega de esta noticia hecha medalla que recibieron del Correo. “Digan lo que digan en las redes sociales, sé muy bien cuándo nos ha ido mejor y bienvenida sea la aplicación de esta ley que beneficia a gente trabajadora”, cierra.

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