Manifestantes provocaron destrozos en la Casa de Gobierno, el Congreso y el Supremo Tribunal Federal en Brasil

“Un claro atentado contra la democracia”

Así calificó la politóloga Aimé Aminahuel a los hechos ocurridos en Brasil el último domingo. Además, se refirió a los discursos de odio, el rol de Bolsonaro y las repercusiones que generó en el bloque regional latinoamericano
martes, 10 de enero de 2023 · 08:30

El último domingo miles de seguidores del expresidente Jair Bolsonaro, que reclamaban un golpe de Estado, invadieron por cuatro horas y provocaron destrozos en el Palacio del Planalto (Casa de Gobierno), el Congreso y el Supremo Tribunal Federal (STF), motivo por el cual el presidente Luiz Inácio Lula da Silva decretó la intervención federal en la seguridad de Brasilia, acusando a los responsables de la Policía local por haber liberado la zona y permitir un ataque que rememora el que sufrió el Capitolio de Estados Unidos en enero de 2021.

Al menos 400 personas fueron detenidas en una jornada golpista que fue repudiada por la comunidad internacional y que se produjo justo una semana después de la asunción de Lula, en un episodio calificado como "terrorista" por la presidenta de la Corte Suprema, Rosa Weber.

En ese marco, El Diario dialogó con la politóloga y becaria del Conicet, Aimé Aminahuel, quien comentó su perspectiva acerca de la situación que repercutió en nuestro país y varios estados de la región.

“A mi criterio, lo que ocurrió en Brasil es un claro atentado contra la democracia o un proceso de desestabilización institucional en razón de la coordinación entre lo que fue el asalto al Congreso, la toma y destrucción total de la sede de la Presidencia y el Tribunal Supremo de Brasil en la ciudad de Brasilia”, dijo la politóloga y agregó: “Fue un atentado contra las sedes simbólicas, los lugares representativos de la República y en ese sentido se puede identificar como un atentado a la democracia o un atentado a las instituciones democráticas en aquel país”.

A su vez, indicó: “Es interesante analizar también que los manifestantes golpistas llegan al corazón del poder en la capital de Brasil desde el cuartel general del Ejército, que está ubicado casi a 10 kilómetros y donde también habían estado acampando durante un tiempo muchos manifestantes y personas que se sienten identificadas con la ideología política y con el partido de Bolsonaro”. “Por estos indicios, creo que fue un intento de golpe de Estado, debido a la coordinación que tuvieron casualmente los manifestantes de ir a tres edificios que simbólicamente representan los tres poderes del Estado en Brasil”, afirmó.

 

Discursos de odio

En alusión a los hechos, Aminahuel fue consultada por este medio por los discursos de odio y su papel en el escenario político de Brasil. En ese marco, mencionó: “En los equipos de investigación en los que trabajamos venimos advirtiendo sobre los discursos de odio, sobre todo su construcción y circulación tanto en la prensa como en la opinión pública en los entornos sociodigitales”.

De igual manera, distinguió los discursos de odio de la libertad de expresión. “La libertad de expresión es un principio que apoya la libertad de los individuos para poder expresar sin temor a represalias sus opiniones y es un principio que está institucionalizado y legitimado”, puntualizó la también docente de la UNVM y añadió: “En cambio, el discurso de odio es una construcción discursiva que tiende a la violencia lingüística, a la exclusión de lo que se considera como lo otro, como diferente y, en ese sentido, tiende a excluir a lo otro, es decir, a quitarle su lugar simbólico de posibilidad de hablar a las otras personas”.

“El discurso de odio tiende a la exclusión de lo que considera como otro, a través de la estigmatización, de la violencia discursiva y, por lo tanto, busca de alguna manera que ese otro no sea partícipe ni simbólica ni materialmente del espacio público, es decir, busca eliminar del espacio público a eso otro que nombra”, precisó.

Asimismo, explicó: “Allí, notamos una clara diferencia con la libertad de expresión que, entre otras cosas, respeta la igualdad en la libertad de expresión, es decir, que todos puedan expresarse libremente”.

“Uno encuentra por lo menos en lo simbólico muchos parecidos”, dijo Aminahuel con respecto al ataque en el Capitolio de Estados Unidos

“Desde nuestro análisis hace tiempo venimos prestando atención a la relación entre los discursos de odio de las derechas en la región de los entornos sociodigitales y este tipo de sucesos políticos, como aconteció el año pasado en Argentina con el intento de homicidio hacia la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner. A veces los discursos de odio en entornos sociodigitales y las reacciones sociales parecen muy auténticamente espontáneas, pero luego cuando se van dilucidando y aclarando los hechos se observa que no era tan espontáneo, como ocurrió en el caso de la vicepresidenta y el detrás de escena de todo el accionar de los copitos”, señaló Aminahuel y continuó: “Nosotros tratamos de analizar en profundidad cómo, a lo largo del tiempo, se produce la construcción de la cultura política y vemos que en los últimos años muchos actores del escenario político van recrudeciendo su discurso no inocentemente”.

“En Argentina tenemos el caso de (Ricardo) López Murphy, que publicó un tuit muy violento donde hablaba de ellos o nosotros, o sea está diciendo que no podemos coexistir democráticamente en dos posturas distintas en el plano de la política. Está hablando de que unos persistirán y otros no y eso no es democracia”, resaltó.

 

Culpabilidad indirecta

Aminahuel también se refirió al rol de Bolsonaro. “Él, como otros líderes de la región, yo nombré el caso de López Murphy, ha mostrado actitudes bastante intolerantes y antidemocráticas. Por esto, creo que tiene una culpabilidad indirecta y alienta de alguna manera esa violencia de largo plazo y que está latente en la ciudadanía, como mencioné anteriormente”.

“En vez de pensar soluciones pacíficas que promuevan mayor democracia en nuestros países, lo que hacen algunos líderes políticos es encontrar chivos expiatorios en determinados colectivos políticos y eso alimenta el odio. En Brasil ha sido terrible la estereotipación de los lulistas y la violencia contra Luis Inácio Lula da Silva”, afirmó la investigadora y agregó: “Y no es casual que Bolsonaro haya tomado una postura muy agresiva contra Lula”.

A su vez, indicó: “Recuerdo que durante la campaña electoral Bolsonaro difundió noticias falsas que el presidente Lula da Silva tuvo que salir a desmentir, y esas son las acciones más explícitas, luego están las implícitas, como decir que el lulismo es el cáncer del país”.

 

Repercusiones y similitudes

Al hablar de las repercusiones que tuvieron los hechos, Aminahuel destacó “el rápido e inteligente” repudio del bloque regional y nombró a los presidentes Alberto Fernández,  Gustavo Petro, Gabriel Boric y Xiomara Castro, entre quienes se manifestaron en contra de los destrozos.

Sin embargo, advirtió por lo expresado por Javier Milei, quien “reivindicó el hecho como una movilización popular”. Además, Patricia Bullrich y María Eugenia Vidal tuvieron una postura que “fue bastante cuestionada”.

Por otra parte, cabe destacar que la noticia del mayor asalto a la democracia brasileña en décadas ha causado conmoción en todo el mundo, además de nuestra región. Pero lo que más ha alarmado son las similitudes con el ataque al Capitolio de Estados Unidos hace casi exactamente dos años, cuando los partidarios del expresidente republicano Donald Trump irrumpieron en Washington DC el 6 de enero en un intento de impedir que Joe Biden asumiera el cargo.

La similitud temporal de los acontecimientos llevó a analistas a establecer comparaciones entre ambos sucesos. En ese sentido, la politóloga explicó: “Nos encontramos con imágenes muy similares, con una fecha muy similar y con una lógica de intento de desestabilización también bastante similar, porque fue la toma de edificios públicos a través de la violencia”.

“Uno encuentra por lo menos en lo simbólico muchos parecidos, pero luego leyendo el comunicado que Cristina Fernández envió repudiando los hechos ella ve una clara asociación entre lo ocurrido en Estados Unidos y en Brasil”, dijo Aminahuel y prosiguió: “Creo que hay una clara asociación entre Donald Trump y Jair Bolsonaro, son presidentes neoliberales con un perfil bastante más autoritario que otros presidentes con esta ideología”.

Asimismo, relató: “También, hay una estrategia que han adquirido las derechas en la región. Los golpes de Estado primeramente se ejecutaban de formas más tradicionales, eran golpes parlamentarios y luego se empezaron a hacer de formas más complejas”. “Ahora, primero se realiza una persecución mediática, luego se condena a líderes populares en causas de las que luego son absueltos, pero ya los inhabilitaba electoral y políticamente. Por eso hay que estar muy alertas”, concluyó Aminahuel.