Delimitado por avenida Presidente Perón, bulevar Sarmiento, Porfirio Seppey, Viedma y Sarratea
El de “La Boca del Tigre”
El Club Defensores de la Boca es una de las instituciones que se constituyeron en el lugar y que lleva su nombre en homenaje a esa parte del barrio. El nombre se debía a la oscuridad del sector, que por entonces no tenía iluminaciónEl barrio se erigió en los terrenos que pertenecieron a Martín Urquijo, el que, a su vez, se los había comprado a los herederos de Pereira y Domínguez. En el sector que actualmente ocupa el barrio se erigieron diferentes caseríos con distintas denominaciones, pero todos quedaron unidos posteriormente a la identidad barrial bajo el nombre del San Justo, tal como se lo conoce en la actualidad.
A partir de 1952, el barrio se llamó “barrio Evita”, denominación que duró hasta que el golpe de Estado de la Revolución Libertadora de 1955 lo cambió de nombre por la actual denominación.
El nombre de Eva fue a pedido de un grupo de vecinos que habían conformado la primera comisión barrial y también por una promesa que hizo el entonces comisionado municipal Miguel Blanco, quien en el año 1950 le envió una carta a Eva Duarte pidiéndole fondos para el Hogar de Ancianos e informando que un barrio de la ciudad llevaría su nombre.
La Boca del Tigre
Bernardino Calvo señala en su trabajo de “Villa María y los barrios” que allí “habitaban, en modestas viviendas construidas con materiales asentados en barro, que se alumbraban con combustibles, los vecinos de esta particular barriada; en general, trabajadores de los cortaderos de ladrillos de las inmediaciones, peones rurales, obreros del matadero, carreros que se dedicaban al transporte de ladrillos, changarines, trabajadoras domésticas y desocupados. Contrasentido de ocupar tierras marginales para vivir con una sensación de ruptura con relación al casco céntrico, “Villa América” (tal como se llamó también un sector del lugar) y “La Boca del Tigre” surgieron bajo el mismo pedazo de cielo y sobre la superficie de un paisaje agreste, entre laberintos de callejuelas y baldíos”.

En 1967, cuando la ciudad celebraba su centenario, la Junta Vecinal, bajo la titularidad de Díaz Corrado, es reemplazada por la recientemente integrada por los vecinos: Santiago Oscar Tueros, Felipe Santiago Villarroel, Osvaldo Fiz, Juan Ernesto Mussa, Andrés Galdeano, Ramón Ferreyra y Diego Equizatto, nombres de vecinos que forman parte de la memoria colectiva del lugar y le marcaron una impronta característica. Una de las calles del barrio lleva el nombre de uno de los héroes de Malvinas: Cabo Busto, en homenaje a un hijo de ese barrio que perdiera la vida en el conflicto del Atlántico Sur de 1982.
