Análisis - ¿Cuáles son los efectos de lo que se dice? ¿Incide cómo se dice?

“El discurso de odio tiende a la exclusión de la otredad”

Lo dijo la doctora en Ciencias Sociales, Malvina Rodríguez. Además, contó que se trata de una construcción que puede darse en niveles simbólicos o materiales
martes, 13 de septiembre de 2022 · 09:08

“El discurso de odio es una construcción (discursiva) que tiende a la exclusión de lo que se considera otro”, dijo Malvina Rodríguez.

Eso otro -lo que se suele denominar otredad- es aquello que se considera ajeno al lugar de la enunciación, al lugar desde donde uno se expresa. Entonces, lo que hace -o pretende hacer- el discurso de odio es no dejar que ese otro partícipe simbólica ni materialmente en el espacio público.

Rodríguez es una villamariense, doctora en Ciencias Sociales, docente e investigadora de la Universidad Nacional de Villa María (UNVM), especializada en Comunicación y Comunicación Política.

Ella, antes de brindar esta definición, pensó a los discursos de odio desde las pirámides de violencia. De esta forma, aparecen distintos niveles: el simbólico -relativamente imperceptibles- y el material -manifiesto, evidente-.

Luego señaló que hay discursos de odio que parecen inocentes: por ejemplo, el que trabaja con el humor. En este punto, reflexionó sobre los chistes que se hacen sobre diferentes comunidades -como la gitana y la judía- y sostuvo que funcionan, de alguna manera, porque se transmitieron “históricamente”, se naturalizaron. Por tanto, después, se genera cierta complicidad, hay un “contrato de lectura” entre el hablante -quien inicia el relato- y el público. “Son emergentes discursos de odio a nivel simbólico, que van construyendo imaginarios a nivel de estereotipos”, resaltó y añadió que operan a nivel de “aculturación, de socialización”. Así comienzan a circular “clasificaciones acerca de qué significa ser argentino, paraguayo, peronista, radical, joven, adulto mayor, mujer, hombre, trans, heterosexual, homosexual, etcétera”.

Lo material, en cambio, “se expresa de manera directa la exclusión de la otredad”. Es lo que sucedió con el intento de asesinato de la vicepresidenta Cristina Fernández. “Se hace una invitación, una invocación, una celebración de la exclusión”, afirmó la investigadora.

La exclusión ocurre de distintos modos: a través de la negación de la existencia del otro, de su historia, de su realidad. El caso extremo consiste en el exterminio físico, como aconteció durante el Holocausto.

 

Debates

La docente explicó que por estos días hay debates en los que se exponen opiniones “deterministas”. Por ejemplo, se plantea que la repetición de ciertos discursos por parte de los medios genera un efecto directo. Esto presupone que, del otro lado, la audiencia es homogénea, pasiva y que, tras recibir los mensajes, actúa en consecuencia.

“Toda la investigación empírica ha dado cuenta de que no existe ese efecto directo y a corto plazo”, subrayó.?Sin embargo, precisó que otras investigaciones y la teoría crítica demostraron que los medios -si bien no influyen directamente- sí pueden generar “procesos de persuasión”: o sea, crean actitudes donde antes no existían. Y esto se da a mediano o largo plazo.

“A su vez, las teorías críticas que se han desarrollado, sobre todo en el ámbito europeo y que han tenido mucha influencia en nuestro contexto de investigación de la comunicación y la comunicación política en América Latina, plantean que para analizar el rol de los medios en la sociedad debemos pensarlos como parte de un constructo mucho más amplio que es el de la cultura”, describió.

Los medios, remarcó, no están excluidos de otros componentes de la sociedad como los poderes fácticos: el político, el jurídico, el económico.

Por último, destacó que en la semiosis social, la tradición científica permitió comprender que las construcciones discursivas tienen?“efectos performativos”.