El secretario general de Atilra destacó la mayor calidad laboral que tienen los trabajadores
Una merecida conquista de derechos
Según Calderón, la mejora en las condiciones de trabajo se han dado por un conjunto de factores, entre los que se incluyen la tecnificación, la incorporación de la seguridad e higiene y los avances en otros beneficiosAl describir los derechos conquistados y las mejoras en las condiciones laborales de las personas que se desempeñan en el sector lácteo, José Calderón, el nuevo secretario general de la Seccional Villa María de la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina (Atilra), aseguró que son varios los factores que contribuyeron a cambiar la situación.
“La tecnología se ha ido incorporando a las empresas, a la fabricación, sobre todo en esta zona, que es netamente quesera, por lo tanto, las condiciones de trabajo han ido mejorando muchísimo a través del tiempo. Parecen mentiras las condiciones en las que se desarrollaban las tareas hace 30 años, hoy, quienes tienen más de 20 años en la industria sienten las consecuencias de haber hecho tanto esfuerzo físico en años anteriores, tienen muchos problemas físicos, de columna, de rodillas”, explicó.
“También se le ha prestado mucha atención a las condiciones de higiene y seguridad en el trabajo, hoy todas las fábricas tienen ese servicio, porque la legislación lo obliga, eso ha hecho que se mejorara mucho la estructura, el estado de los pisos, de la maquinaria, la limpieza, lo que facilita la tarea al operario y hacen a su salud, a un trabajo más seguro para el empleado, que antes se desempeñaba en condiciones más rudimentarias y estaba más expuesto a accidentes, lesiones o enfermedades profesionales”, remarcó.
“La seguridad e higiene, además de que permite desarrollar mejor las tareas, posibilita trabajar mayor volumen y garantiza la calidad de elaboración de los productos”, completó.
“Todavía queda mucho esfuerzo físico, aunque ha mejorado bastante la forma de cumplir las tareas, la vida del trabajador lácteo dentro de la fábrica es muy distinta a lo que era hace 30 años”, insistió.
“La mejora en las condiciones de trabajo se han dado por un conjunto de factores, entre los que se incluyen la tecnificación, la incorporación de la seguridad e higiene y los avances que ha tenido en la conquista de derechos”, resumió.
“La tarea del trabajador lácteo es sacrificada, antes lo era más, pero aún hoy, con toda la tecnología que se ha incorporado facilitando el trabajo, sigue siendo sacrificada, por lo que merece estar bien paga”, consideró Calderón, y en ese sentido indicó: “En junio de este año hemos tenido un aumento salarial del 70% hasta marzo de 2023, con una cláusula de reajuste por inflación en noviembre, eso ha llevado a un básico mínimo de 160 mil pesos de bolsillo”.
“Lo que estaría faltando es que las empresas más pequeñas trabajen con los mismos estándares de las más grandes, para garantizarles más derechos, mejores condiciones laborales y cuidar la salud del trabajador; también mejorar algo los horarios de trabajo, que son las 24 horas, aunque es muy difícil”, sostuvo Calderón.
Voluntad y capacitación
La Seccional Villa María de Atilra abarca los departamentos San Martín y Tercero Arriba, en ese radio de acción hay 52 establecimientos lácteos, que emplean a más de 2.100 trabajadores. De esos totales, 15 fábricas están ubicadas entre Villa María y Villa Nueva, con un total de 547 empleados, según el registro de Atilra.
“Quien quiera trabajar en una empresa láctea no necesita obligatoriamente un grado de capacitación previa, lo único que necesita es voluntad de trabajar, porque hay un montón de tareas para hacer. A lo sumo, en las fábricas grandes exigen el secundario completo, en las fábricas chicas, cuando tienen necesidad de mano de obra, no lo exigen”, señaló Calderón.
“Por supuesto que hay tareas que requieren un nivel de conocimiento previo, por ejemplo, un quesero, pero hay otras que se aprenden o se van ganando con la experiencia. Un operario para tareas generales no precisa tener una capacitación, menos si es una fábrica con línea de producción, donde se va aprendiendo porque hay manejo de informática”, afirmó.
“A pesar de la automatización, en las fábricas medianas o chicas hay mucha tarea manual, todavía se requiere mucho esfuerzo físico para movimiento de carga y descarga, de subir y bajar pesos, la estiva, el paletizado, el envasado del queso antes de ser sellado por una máquina”, manifestó.
“En las fábricas grandes, donde se procesan millones de litros, está todo automatizado, de lo contrario, no podrían trabajar ese volumen de leche por día. No obstante, en el proceso de elaboración del queso, por más automatizado que sea, tiene que intervenir la mano del trabajador, porque la masa está líquida, hay que filtrarla, moldearla, meterla dentro del molde. Hay máquinas que ayudan, pero siempre está la mano del trabajador dando el toque final”, precisó.
Calderón dijo que las instituciones educativas que aportan mano de obra para la industria láctea son la Escuela de Lechería (ESIL), de donde egresan técnicos lácteos; la Universidad Nacional de Villa María y la UTN, de donde egresan ingenieros químicos o de alimentos.
“La que mayor porcentaje de personal técnico aporta es la ESIL, que es aproximadamente un 15%, y que se emplea en las grandes industrias, donde se pueden desarrollar y aplicar los conocimientos. A las más chicas no van, porque son distintas las condiciones de trabajo. Allí, quien hace la labor técnica es el trabajador que fue aprendiendo con el oficio y capacitándose”, apuntó, y añadió que “en los últimos años hubo mucha capacitación para el personal que estaba en las fábricas desde antes, para que pueda elaborar quesos o tener cargos que requerían un mayor conocimiento”.
Los desafíos
Por otra parte, Calderón habló de los desafíos de la nueva conducción, después de estar durante décadas en las manos de Pedro Fernández.
“Se ha incrementado el número de afiliados, los que ingresan son trabajadores jóvenes, más demandantes de servicios, pero que no tienen la conciencia gremial de los trabajadores de antes. Tenemos que generarle interés a los jóvenes en la actividad sindical, que tengan conocimiento sobre cómo funciona un gremio, qué es un convenio colectivo. Debemos lograr que las nuevas camadas de trabajadores valoricen al gremio, que conozcan su historia, y continúen su lucha”, señaló.
“Entonces, el primer desafío es llegar a las nuevas generaciones, para inculcarles los principios de la actividad gremial y que continúen dentro del sindicato, debemos hacer una tarea de docencia, orientarlos, transmitir experiencias. La forma de llegar es a través de las nuevas tecnologías para llevar contenidos y comunicación, por lo tanto, una de las metas es adaptar el gremio a la utilización de esas nuevas tecnologías”, afirmó.
“En ese sentido, hemos organizado una capacitación a nivel nacional de formación de nuevos cuadros. Se trata de una maestría sindical con la universidad UCES, que dura dos años e inicia en este mes”, precisó.
“Si bien se ha renovado el plantel de delegados y hay muchos nuevos, muy jóvenes, que se están formando, en general, las nuevas generaciones tienen un bajo nivel participación en la vida sindical. El desinterés a veces viene porque hay algunas empresas que influyen para que el empleado no se afilie al sindicato, quieren romper ese vínculo”, explicó Calderón, quien aclaró que “no hay un alto grado de incumplimiento del convenio colectivo de trabajo, pero se incrementaron los conflictos con algunas empresas pequeñas que no quieren pagar lo establecido, aunque los salarios y el convenio no han sido inconvenientes para que ellas tengan rentabilidad, se tecnifiquen y avancen”.
“Creo que esto ocurre porque hay plata que no quiere repartirse, esa ha sido siempre la puja entre sindicato y empresario”, remarcó.
No romper la cadena solidaria
“Con la posibilidad de cambio de la obra social, las empresas de salud y prepagas tratan de captar a nuestros trabajadores por el alto nivel de ingresos. El pasarse de obra social, hace que se rompa la cadena solidaria en el área de Salud mediante la cual el joven aporta y no gasta porque no se enferma, pero con eso mantiene las prestaciones para los adultos mayores, que demandan más. La cadena de solidaridad es la base del gremialismo”, reflexionó el secretario general de Atilra Villa María.
“Tenemos iguales o mejores prestaciones médicas que cualquier prepaga, que tal vez los nuevos afiliados desconocen porque nos falta el marketing de las prepagas. De hecho, nuestra obra social, Ospil, tiene en la ciudad santafesina de Sunchales un centro oncológico que es uno de los mejores del país, con un equipo de radioterapia que es el único que existe en Argentina, y que es el segundo en Latinoamérica, en el que se invirtió en 2016. Nos falta hacer conocer todas estas cosas, tenemos que mejorar la comunicación”, sostuvo Calderón.
“La idea es modernizarnos y, mediante el uso de tecnología, tenemos que lograr el carnet digital y autorizaciones online, para facilitarle los trámites al afiliado en el acceso a la salud. Por otro lado, debemos lograr la comunicación para hacerles ver la importancia que tiene su aporte a la obra social, para no romper la cadena solidaria. La clave es que no se corte la cadena solidaria que existe entre los nuevos y viejos trabajadores, y esa es la lucha que debemos dar, es otro de nuestros desafíos”, apuntó.
“El tercer desafío sería mantener en un futuro lo que hoy tenemos: unos de los sueldos más altos, la mejora del trabajo con la aplicación de la tecnología, avances muy importantes, crecimiento de fuentes laborales. Por eso es necesario llegar a los jóvenes y capacitar a los cuadros, no solo para mantener lo logrado, sino para seguir avanzando”, agregó.
En igualdad de condiciones
Por otro lado, al explayarse sobre el crecimiento de fuentes laborales en el sector lácteo, Calderón se refirió a la inserción de las mujeres.
“La mujer está empezando a incorporarse al trabajo de la industria láctea. Antes, era una tarea solo de hombres porque era ruda, de mucho esfuerzo. Luego las mujeres empezaron a trabajar en la parte de laboratorios y, con la tecnificación, ahora lo hacen en la cadena de producción, envasado y otras operaciones”, indicó.
“Además, desde 1988, en el convenio colectivo de trabajo, Atilra puso a la mujer en igualdad de condiciones que el hombre: a igual tarea, igual remuneración”, subrayó.
Finalmente, Calderón aseguró que se cambió el estatuto y con las nuevas conducciones, se incorporaron Secretarías de la Mujer en cada seccional, cuya función es trabajar con el tema de violencia de género, capacitar y también la inserción laboral de las mujeres.
¿Por qué se celebra hoy?
El 10 de septiembre se celebra el Día del Trabajador de la Industria Láctea porque fue la fecha en la que se creó el Sindicato Argentino de Trabajadores de la Industria Lechera (SATIL).
Un 10 de septiembre, pero de 1944, un grupo de trabajadores lácteos de la ciudad de Buenos Aires, reunidos en el local del Centro de Obreros Católicos, decidió organizarse para la defensa de sus derechos, creando SATIL, y designó una comisión provisoria que encabezó Fidel del Valle Reynoso.
Desde el comienzo, SATIL se fijó como objetivo aglutinar a los grupos existentes de trabajadores que en diversas regiones ya se encontraban organizados para la defensa de sus respectivos intereses profesionales.
Diez años después, en enero de 1954, todas las asociaciones de trabajadores del sector se reunieron en el Primer Congreso Nacional del Sindicato Argentino de Trabajadores de la Industria Lechera y Afines de la República Argentina. Este Congreso sentó las bases para el Congreso Extraordinario que se llevó a cabo en junio del mismo año, en el que se resolvió la unidad definitiva de todos los grupos en una misma organización, bajo la denominación de Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina (Atilra).
Las primeras elecciones nacionales de Atilra se desarrollaron en junio de 1955, y Fidel del Valle Reynoso resultó electo como secretario general.
