También hay demora en la autorización de tratamientos
Prestadores siguen sin cobrar
Personas con discapacidad, familiares y trabajadores se movilizaron para visibilizar la situación que están atravesando y pedir empatía de parte de la ciudadCinthia es psicopedagoga y ejerce desde 2015. Trabaja en inclusión escolar: no solo lo hace en consultorio, en un centro villamariense, sino que también asiste, con adecuaciones, a chicos en las escuelas.
Poco antes de que ayer personas con discapacidad y sus familias se movilizaran en el centro de la ciudad para visibilizar la situación que están atravesando, ella brindó algunos detalles por teléfono.
En primer lugar, recordó que las prestadoras no perciben sus haberes como cualquiera. Cuando trabajan facturan durante los primeros diez días del mes siguiente y las obras sociales les pagan a los 60 o 90 días. Entonces, por ejemplo, lo trabajado en marzo, lo cobran, con suerte, a fines de mayo o junio.
Lo que sucede ahora es que en agosto no cobraron lo trabajado en mayo y junio.
Como medida, dijo, redujeron las terapias. En este sentido, aclaró que si bien muchos padres y madres entienden lo que está pasando, otros no están al tanto “porque pagan la obra social todos los meses y, obviamente, quieren que sus hijos sean atendidos como corresponde”.
Por otra parte, sostuvo que otro de los reclamos se vincula con la “demora en la autorización de tratamientos”. Al respecto, refirió un caso que se registró en donde ella trabaja. Allí, una neuróloga derivó a un paciente al?Hospital?Regional?Pasteur para que solicite el certificado de discapacidad. Sin embargo, en el centro de salud le dieron un turno para dentro de aproximadamente cuatro meses. Y a ello deben sumarse más meses porque, luego, hay otras evaluaciones, otras auditorías. “El chico, con suerte para mediados del año que viene, va a poder tener su certificado y las prestaciones que necesita”.
“Una cuestión de derechos”
A las 18, las personas con discapacidad, sus familias y prestadores ya eran alrededor de 100 en calle Buenos Aires y San Martín.
Mientras en un parlante sonaba la canción “Mensajes del agua”, que dice “Somos una marea de gente/ todos diferentes/ remando al mismo compás”, una mujer terminaba de escribir con aerosol, sobre la calle, el mensaje “No al ajuste en discapacidad”. Otros tantos sostenían globos azules y violetas. Alguien sostenía un cartel con la frase?“Es una cuestión de derechos”.
Para las 18.30, en esa esquina eran más de 150 personas. De pronto, una mujer tomó un micrófono, agradeció a quienes se habían acercado y dijo que la movilización “excede” a la demora en los pagos. Asimismo, manifestó que se encuentran en estado de alerta por el borrador que circula y en el que, con un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU), que prevé desligar a las obras sociales de la atención y derivar la responsabilidad en la Agencia Nacional de Discapacidad. En ese supuesto DNU se menciona la creación de un Fondo Nacional para la Cobertura de Prestaciones Básicas a favor de las Personas con Discapacidad que se constituiría con recursos provenientes del Tesoro de la Nación.
Después, otra mujer tomó la palabra y destacó que “la lucha” será extensa y que deben estar juntos porque “solos” no se van a salvar.
De esta manera, comenzó la movilización que consistió en una vuelta a la manzana de la plaza Centenario.?La primera de las mujeres que habló, durante el trayecto por General Paz, Santa Fe,?José Ingenieros y Buenos Aires, le pidió a los vecinos que se solidaricen porque “nadie está exento”. Y agregó:?“No a la estatización de las prestaciones por discapacidad”. Seguidamente, destacó que durante la marcha no hubo ningún representante de la política y mencionó que incluir no consiste exclusivamente en hacer rampas.
Otra mujer se sumó a los discursos y pidió empleo en blanco para las personas con discapacidad y manifestó que no quieren “planes sociales”.?En este plano, planteó que en el Parque Industrial podrían armar cooperativas.
Al regresar a la esquina de la que salieron, todos cantaron una versión de Soledad Pastorutti del Himno Nacional que terminó con aplausos.
Luego, mientras hablaban de dar una nueva vuelta a la plaza con la linterna de los celulares encendidos, a un costado había una mujer secándose las lágrimas. Ella estaba ahí, con tantos otros reclamando. Y un reclamo es eso: una manera de decir que hay otras voces, que a veces es necesario hacer silencio y mirar a un costado.
