Una respuesta a las demandas de información académica, de investigación o de esparcimiento
“La biblioteca es un ente vivo”
Lo señaló el director del espacio de la UNVM, Gustavo?Gómez.?Él habló de las transformaciones que se vienen registrando desde la década del 60, del oficio de quienes trabajan allí y del carácter “plástico” del lugar, que le posibilita adaptarse a las necesidades de los usuarios“Lo que les digo como consejo, a alumnos y docentes, es: no crean saber todo lo que tiene la biblioteca. Consulten”, dice una tarde-noche de agosto, por teléfono, Gustavo Gómez. Él es el director de la biblioteca de la Universidad Nacional de Villa María UNVM, que está ubicada en el Campus, en Arturo Jauretche 1555. Sin embargo, no estuvo siempre ahí.
Los papeles dicen que la universidad se fundó hace 27 años, un miércoles 19 de abril de 1995. Sin embargo, el primer año académico comenzó en el 97. En septiembre de ese año ingresó la primera empleada, una bibliotecaria llamada Liliana Ramonda, ya jubilada. En febrero del 98 aparece Gómez y, desde ese momento, la dirige. Por aquellos días, la biblioteca era más bien una sala pequeña -de no más de tres por tres- en el Concejo Deliberante. En realidad, era una sala que le prestaba la Biblioteca Mariano Moreno, que también funcionaba ahí. Después, la sede se trasladó a calle Mendoza al 1300 y, por último, allá por 2007, al Campus donde están trabajando 11 personas, cuatro de ellas con capacitación específica.
Cuatro, dice Gómez, no es poco. Pero harían falta más.
Un ente que muta
“La biblioteca siempre es un ente vivo, va mutando con el correr de los años”, dice Gómez. Por ejemplo, durante los 60 no eran de estante abierto; es decir, no se podía recorrer las estanterías. El último cambio se está registrando en lo que el doctor en Bibliotecología Alejandro Parada llama la geografía de la biblioteca. “Eso significa que con las tecnologías se está transformando más en un espacio de encuentro que en un espacio de necesidad de materiales”, explica. Y añade: “Se hace primordial que haya wifi y enchufes, a diferencia de otras épocas”. Inclusive, en algunos países –principalmente, en Estados Unidos- se están realizando pruebas piloto, con resultados positivos, para que en las bibliotecas se den clases y en las aulas solo se hagan consultas.
En este sentido, dice el responsable del espacio universitario local, la biblioteca es “plástica”, se adapta; los usuarios se apropian y la convierten en lo que se denomina makerspaces –espacios de creación o lugares de hacer-. “De golpe, la biblioteca alberga talleres de robótica, de carpintería. Es un lugar muy maleable: pasa de ser un espacio de lectura a uno de intervenciones artísticas, de danza, de música, de exposición de arte. Es permanente la plasticidad con la que se puede mover. Depende de la imaginación de cada docente y de los alumnos”, describe. En este punto, comenta que la biblioteca de la UNVM se visita en distintos momentos y de distinta forma, pero permanentemente: los chicos se instalan a estudiar en grupo, otros lo hacen individualmente, muchos usan las computadoras.
Objetivos diferentes
Estas bibliotecas –las universitarias- no funcionan, si se quiere, de la misma manera que las demás. La diferencia, dice Gómez, radica en los objetivos y en el tipo de público que las recorre. El destinatario de las universitarias es, por tanto, la comunidad de la institución y atiende, sobre todo, a lo vinculado con la enseñanza, la investigación y la extensión. Se cubren temáticas relacionadas con la bibliografía obligatoria de las carreras y, desde ese lugar, se amplía la colección: se buscan materiales que tienen que ver con cuestiones históricas o con las líneas de investigación que trabajan los docentes, quienes los orientan para que ellos puedan hacer lo suyo porque ellos tienen las herramientas; son los que saben cómo y dónde buscar, en qué editoriales.
Acerca de la tarea que desarrollan, dice Gómez, se podría entrar en “discusiones muy largas”. Hay epistemólogos para los que la Bibliotecología es una ciencia. De todos modos, también hay que hablar sobre el trabajo, el oficio en sí, el puesto de trabajo. “Es necesaria la capacitación porque da herramientas muy concretas para adaptarse, cambiar, ajustarse a las necesidades de información de los usuarios. La premisa básica es que quien se acerca a una biblioteca es porque tiene una necesidad de información académica, de investigación o esparcimiento”, explica. Por eso la formación es importante: permite localizar los datos, procesarlos, organizarlos. Hay modos para la información en papel, para la digitalizada, para el archivo. “Eso se aprende en las denominadas asignaturas técnicas de la carrera, sin contar, después, toda una serie que tiene que ver con la gestión, la implementación de tecnologías, la administración de servicios”, menciona.
La ubicación, ¿la favorece?
La ubicación de la biblioteca de la UNVM, dice el director, se puede ver desde dos sitios. Primero, se la puede considerar desde el punto de vista del Campus universitario. En esta dirección, sería “correcta” porque está cerca de los estudiantes, de los profesores, de los laboratorios. En cambio, si se la toma como una “cuestión demográfica”, está lejos. Los objetivos, entonces, son los que terminan definiendo la pertinencia de su localización. “Si estuviéramos hablando de una biblioteca pública, supongamos la municipal, ubicarla en este lugar sería totalmente ilógico porque queda mucha población lejos. Pero siendo universitaria, está donde, en principio, están todas las actividades de la universidad”, expone. Y agrega: “Juega en contra en las épocas en que no hay clases y tiene que ver el transporte urbano. Pero ya eso escapa al poder de la biblioteca y corresponde a ciertas cuestiones entre la universidad, la Municipalidad y la empresa de transporte”.
Algunas cifras
En el portal de la biblioteca –catalogo.unvm.edu.ar- se muestra que, entre otras cosas, hay 38.339 materiales y 10.903 usuarios. Además, se detalla que existen 29.854 textos impresos, 3.992 documentos electrónicos, 2.669 textos manuscritos, 898 documentos proyectables o en video, 474 grabaciones musicales, y 235 partituras musicales escritas.
