Ocurrió en una torre céntrica ubicada en calle Buenos Aires
“No hay una buena finalidad”
Marcelo Caballero es corredor inmobiliario y contó que a una propiedad que él administra, y en la que vive una estudiante, llegó una supuesta censista. La situación generó desconfianza porque el censo se hizo en mayoMarcelo Caballero es corredor inmobiliario y martillero público. En calle Buenos Aires 1226, entre 9 de Julio y 25 de Mayo, en el centro de la ciudad, hay una torre. Él, que no recuerda con exactitud cuántos departamentos hay en el edificio, cree con seguridad que son 16. Del total, administra cinco. En uno de esos cinco, el viernes pasado, por la mañana, sucedió algo que calificó como “raro”.
Un llamado y una visita
Durante la siesta del viernes, entre las 15.30 y las 16, Caballero recibió un llamado de la inquilina del departamento, una joven oriunda de General Deheza que está estudiando en la ciudad.
Ella le contó que, por la mañana, poco antes del mediodía, había recibido una visita. “Era una mujer de mediana edad, ni joven ni grande”, sostuvo el corredor inmobiliario, a partir de la descripción aportada por la estudiante.
La mujer dijo estar haciendo un Censo: la joven desconfió y le respondió que ella estaba alquilando y que era mejor que, en todo caso, hablara con la dueña del inmueble. Luego, le avisó a Caballero. Él, al respecto, manifestó que cuando se enteró de lo ocurrido, también sospechó. Y, tal vez, no sea para menos: cabe recordar que el Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas se realizó hace meses; concretamente el miércoles 18 de mayo. Y, a lo sumo, quienes no habían sido censados podían llamar los días posteriores al 0800-345-2022 o ingresar a www.censo.gob.ar.
La supuesta censista quizás notó el recelo. Entonces, le dejó a la inquilina una serie de papeles para que confiara en el trabajo que estaba haciendo. Después, la inquilina le entregó copias a Caballero y él se acercó a El Diario con un juego.
Los papeles
Los papeles estaban dentro de un sobre, cuyo membrete señala que proviene de la Dirección General de Estadística y Censos. Luego se precisa que se trata de una notificación de segunda visita. Por otra parte, el “Departamento Encuestas Sociales” aparece como remitente y, debajo, se añade que su ubicación es en el Ministerio de Coordinación, en Ituzaingó 1351, en el barrio Nueva Córdoba de la capital.
Seguidamente, en otro documento, se explica que la visita es acorde al “cronograma establecido” para la vivienda “y previamente notificado en la primera visita” que le realizaron “en el mismo trimestre del año pasado (...)”.
Además, se detalla: “A los fines de garantizar su seguridad y la de nuestros encuestadores y supervisores, acompaña a la presente una nómina completa del personal”. A la vez, se precisa que se adjunta una copia de “la carta dirigida al jefe de la Policía de la Provincia de Córdoba” en la que se menciona este operativo y “la metodología de la entrevista”.
Con respecto a la nómina, se nombra, entre otros, al jefe de Departamento Marcelo Álvarez, al coordinador provincial Hugo Ardiles, al supervisor Manuel Gallardo y a los encuestadores Fabián Macarrón, Marcela Savi (es el nombre que está escrito en el sobre y que la establece a ella como la encargada de hacer la tarea), Marcela Tagliafico e Irina Hayipanteli.
Con relación a la carta dirigida a la comisario general de la Policía cordobesa, Liliana Rita Zárate Belletti, se explica que la encuesta se hará a una “muestra de más de 1.500 viviendas distribuidas en las localidades con más de 2.000 habitantes en toda la provincia (...)”.
Por último, en otro papel se desarrolla la “Resolución 201/2019” que, en uno de los artículos, refiere a las multas. En este punto, se actualiza el importe mínimo y máximo, que va desde los $400 a los $39.711.
No hay delito
Caballero, tras lo sucedido, fue a la Policía aproximadamente a las 18. Allí, según contó, le dijeron que a pesar de que no hubo delito, “en algo andan”. Luego, refirió que en la página de Estadística y Censos de la provincia tampoco figura nada.
En otro plano, expresó que está esperando poder hablar o encontrarse con la administradora de los demás departamentos (a quien quizás vea hoy) porque ella tiene cámaras que podrían permitir esclarecer lo acaecido.
“No hay una buena finalidad atrás de esto”, concluyó el martillero.
