Brecha en el financiamiento empresario en Argentina - Datos del Banco Interamericano de Desarrollo
Solo el 20,5% de las empresas lideradas por mujeres utiliza créditos bancarios
Frente al 42,9% en el caso de los hombres. La economista Regina Trevisanato aseguró que los porcentajes “son disparadores para transformar la realidad que tenemos”De acuerdo a un reciente estudio publicado por el Banco Mundial, más del 40% de las mujeres en todo el mundo no tiene acceso a servicios financieros formales. Además, las mujeres tienen un 20% menos de probabilidades que los hombres de tener una cuenta bancaria.
Por su parte, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) presentó nueva y amplia evidencia de una brecha importante en el acceso a crédito entre mujeres y hombres empresarios en Argentina. Según encuestas, solo 20,5% de las empresas lideradas por mujeres utiliza créditos bancarios para financiar su inversión, frente a 42,9% en el caso de los hombres, siendo la brecha aún mayor en el caso de las pequeñas y medianas empresas. Análogamente, se estima que, en Argentina, 17% de las empresas lideradas por hombres están restringidas financieramente, frente al 60% en el caso de las lideradas por mujeres.
En ese marco, El Diario dialogó con la economista Regina Trevisanato, quien aportó su análisis con respecto a ambos estudios. “Existen brechas en el acceso a los créditos para las mujeres empresarias. Rescato la importancia de poder obtener datos, ya que estos números vienen de organizaciones como el Banco Mundial, la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el BID, o la ONU, dónde se empieza a observar lo importante que es el impacto que tienen las mujeres en el desarrollo económico”, aseguró la también docente universitaria, y prosiguió: “Los estudios afirman que si todas las mujeres estuvieran en un formato empresario o emprendedor en el sistema económico, el desarrollo económico mundial para dicho sector sería de un 4% más en el PBI”.
“Las entidades parten de la necesidad de poder visibilizar esos números y están de acuerdo con la importancia del rol de las mujeres de la economía. Cuando se empieza a observar eso, se comienzan a ver también ciertas limitaciones, y una de ellas es que existen brechas en el acceso a los financiamientos”, indicó.
A su vez, Trevisanato explicó: “Hay una brecha en el acceso al financiamiento, pero primero se debe decir que hay una brecha entre los cargos directivos, porque no hay mujeres en dichos puestos. En las micro-Pymes se observa un amplio porcentaje de mujeres liderando, en las Pymes ya hay una cifra mucho menor, y en las grandes empresas, en los cargos de toma de decisiones, casi que no existen las mujeres. Entonces, una de las limitaciones para acceder a los financiamientos o acercarse al financiamiento se produce a partir de dicha situación”. “En 2017, solo el 8% de las empresas eran lideradas por mujeres en Argentina; en América Latina, el porcentaje fue del 21,4%, y en el resto del mundo fue de 18%”, puntualizó.
“Otro de los datos que se debe tener en cuenta al momento de precisar por qué se produce esta limitación o este no acercamiento al financiamiento, es que en la totalidad de las empresas que están lideradas por mujeres, solo el 20,5% utiliza los créditos financieros. En cambio, las empresas lideradas por hombres mantienen un promedio entre el 42 y 43%”, aseguró la economista y agregó: “Un tercer dato llamativo es que las tasas de créditos rechazados son mayores para las mujeres, con un 42%, mientras que para los hombres son de 2,5%”.
Razones de la brecha
Por otra parte, Trevisanato precisó: “Si realizamos un análisis cualitativo o más sensible acerca de cuáles son las probables razones por las que ocurre la brecha, se puede afirmar que un motivo se vincula al sector elegido para producir. En el caso de las mujeres, hay una tendencia a trabajar en áreas vinculadas a servicios, por lo cual hay poco capital de garantía para invertir”. “Además, otro factor tiene que ver con que las mujeres son más conservadoras o tienen mayor aversión al riesgo y son menos propensas a endeudarse que los hombres. Lo que implica una menor demanda de préstamos bancarios y profundiza aún más la brecha”, relató.
En tanto, señaló que un tercer aspecto determinante se funda en que “muchos estudios demuestran que las mujeres pagan una tasa de interés más alta que los hombres, aunque no se encuentra la evidencia del porqué de esta situación”.
Y, por último, la docente afirmó que un cuarto factor del por qué las mujeres no se acercan a las líneas de financiamiento, se vincula con “el uso del tiempo”. “Hablamos de la famosa división del trabajo por género, donde las mujeres dedican más tiempo a las actividades o a las responsabilidades del hogar que los hombres, por lo cual tienen menos posibilidades de desarrollo fuera del hogar”, precisó.
“El último estudio publicado por el INDEC estableció que las mujeres ocupan seis horas diarias en trabajo doméstico, frente a 3,5 horas diarias de los hombres”, apuntó.
En ese sentido, resaltó: “Por un lado, tenemos a las organizaciones que aseguran que es muy importante el rol de las mujeres en la economía, y por el otro, se observan ciertas limitaciones. Sin embargo, aparecen las entidades financieras, que ven a la mujer como un nuevo objeto donde canalizar sus productos, ya que si las mujeres empiezan a crecer en su desarrollo financiero, van a comenzar a ser una demanda y aumentarán las líneas de financiamiento con perspectiva de género”. “Actualmente, ya existen estos tipos de productos que nacieron de la visibilización e importancia que le dieron a las mujeres empresarias estos organismos internacionales”, dijo.
“Las cifras mencionadas van a servir para impulsar y trabajar en pos de disminuir la brecha, son disparadores para transformar la realidad que tenemos”, contó Trevisanato y continuó: “Sin embargo, algunos aspectos no se van a poder revertir, como la aversión al riesgo, porque es algo innato de las mujeres, pero deben saber que hay financiamientos”.
“Las Pymes son el mayor creador de mano de obra hoy en Argentina, tienen más del 80% del empleo y contemplan mucha participación de mujeres. Hay numerosas mujeres emprendedoras que terminan contratando a más mujeres, pero debemos trabajar para romper las brechas, es decir, que también haya mujeres en los cargos directivos, que puedan seguir siendo autónomas y seguir creciendo, que pasen de la microempresa a la Pyme y que puedan tomar los financiamientos como una herramienta para sus emprendimientos y, de esta manera, seguir creciendo”, concluyó.
