XLII?Jornadas Nacionales de Numismática y Medallística en la Medioteca
Ellos, unidos por una misma pasión
Alejandro Noriega es una de las personas que participó. Habló de su experiencia como coleccionista y contó que, ahora, tras vender su colección, se dedica a vender, orientar y dar charlasAlejandro Noriega, un hombre de 57 años oriundo de Buenos Aires y que vive en la ciudad de Córdoba desde hace 15 años, dijo que comenzó como tantos otros: era casi un acumulador. Juntaba tapitas, etiquetas de cigarrillos, figuritas de fútbol, lo que le cayera en las manos. Él estuvo en la Biblioteca y Medioteca Municipal y Popular Mariano Moreno Villa María, donde el sábado y ayer se desarrollaron las XLII Jornadas Nacionales de Numismática y Medallística, en homenaje al 40º aniversario de la Guerra de Malvinas.
Hubo 21 puestos (con gente de provincias como La Pampa, Mendoza y hasta de países como México) con una amplísima oferta: billetes, monedas, medallas, libros. Noriega, sentado en una de las dos hileras de sillas que se ubicaron en el centro del espacio, contó, en primer lugar, por qué hace lo que hace. Dijo que ese “acumulador” que uno es al principio, de niño, se perfecciona a lo largo del tiempo hasta transformarse en un “coleccionista”, en alguien que trabaja con un sistema, con un método: selecciona, se queda con las mejores piezas, decide un tema, un país, una región, un continente. Elige monedas, billetes o estampillas o algunas de ellas y, luego, las ordena.
La historia de Noriega se remonta a sus ocho, nueve años. Diez años después, sostuvo, llegó a una asociación de coleccionistas que se reunían todos los sábados en una biblioteca. “Eso me permitió acceder, por un lado, a gente que conocía cien veces más que yo y, por otro, a ver cómo era una colección desarrollada”, recordó. Además, pudo tener acceso a catálogos que, explicó, son como un vademécum: contienen el registro de todos los billetes y monedas de cada uno de los países del mundo, con los detalles técnicos y los motivos correspondientes.
Los catálogos, remarcó, suelen ser costosos; por eso, es habitual encontrarlos en asociaciones o bibliotecas en las que se los puede revisar gratis.
“Cuando accedí a una asociación me empecé a dar cuenta que no era juntar por juntar, ni tampoco juntar por cantidad. No es que el que más monedas tiene, tiene la mejor colección. Hay que perseguir calidad en la pieza que uno tiene”, expresó. En este sentido, indicó que, por ejemplo, los billetes -sobre todo los contemporáneos (de 1970 a la actualidad)- no pueden estar “sucios, rotos, manchados o escritos”. A esos billetes se los llama “sin circular”: nunca estuvieron en una billetera, no están doblados. Con las monedas, agregó, sucede exactamente lo mismo.
Definir un orden
Cuando uno define qué coleccionará, entre otras cosas, define también un orden.?En este plano, él señaló que hay algunos “más naturales”, como el “orden cronológico”: desde las más antiguas hacia las más modernas.
Hay gente, dijo, que tiene otras inquietudes. Con respecto a las monedas, se puede pensar en los metales con los que están hechas: puede tratarse de cuproníquel, cobre y plata. Existen de oro, pero, por supuesto, “son bastante inaccesibles”.
En este punto, brindó más ejemplos y expuso que hay personas que coleccionan monedas bimetálicas, de formas extrañas, o las correspondientes a la unidad monetaria de cada país (un peso argentino, un peso uruguayo, un peso mexicano, un real, un boliviano, un sol).
“Siempre conviene buscar un horizonte en la colección. La realidad es que la mayor parte de los coleccionistas no llegamos a nuestra meta: ¿qué quiero decir? Uno puede y quiere estar toda la vida coleccionando”, remarcó. Y agregó que ese horizonte es el que lo lleva a él y a tanta gente a recorrer ferias y comercios.
Del coleccionismo al comercio
Noriega subrayó que, si bien nació como coleccionista, actualmente está en el plano comercial, da charlas y orienta. Inclusive, contó, vendió su colección.
“Hace muchos años, cuando pasé a tener un comercio dedicado al tema, decidí dejar de coleccionar. ¿Por qué? Porque voy a querer quedarme con las mejores piezas y no está correcto. El que venga a mi negocio tiene que saber que las mejores las puede tener él, no yo”, afirmó.
Por último, insistió en que uno de los aspectos fundamentales para coleccionar es ser consciente del acceso que se tiene. De este modo, apuntó que “lo natural”, primeramente, es la colección propia de cada país: en este caso, la de Argentina. Asimismo, con frecuencia se advierte el deseo de colectar las de España o?Italia, debido a que una gran cantidad de personas son hijas de inmigrantes de esos países. En contrapartida, precisó que no hay que complicarse y buscar piezas, por ejemplo, de Bielorrusia, a menos que uno tenga, tal vez, parientes en ese país de Europa Oriental.
Destacó que, por tanto, es importante que uno pueda construir un sentido o establecer una conexión para que el resultado lo satisfaga.
