En los barrios

El barrio del cementerio

Está delimitado por la avenida Gobernador Sabattini, Granaderos Argentinos, bulevar Vélez Sarsfield y el camino rural que limita al noroeste de la ciudad.
viernes, 8 de julio de 2022 · 08:30

Pensar en el popular distrito nos lleva a situarnos geográficamente en los alrededores de la principal necrópolis que tiene la ciudad. La obra fue finalizada en abril de 1885 y fue durante la primera Intendencia de Salomón Deiver que se le impuso el nombre de La Piedad

 

Es el barrio que antiguamente se conocía como Pueblo Picardo, por el apellido de uno de los propietarios de la mayoría de los lotes que estaban comprendidos detrás del entonces “cementerio nuevo” y las vías de los ferrocarriles que iban a Córdoba y a Río Cuarto.

En el año 1905, Enrique de Stoecklin comenzó a instalar hornos de cal que generaron movimiento y empleo en ese sector de la ciudad.

La fábrica fue adquirida luego por Eugenio Gitter y Pedro Caballer y, debido a la gran actividad que se desarrollaba en la misma, el barrio se fue poblando de construcciones precarias pertenecientes a las familias de los obreros que trabajaban en ella, como así también de muchas otras familias humildes que se instalaban informalmente en un lugar donde no existía todavía el delineamiento de las calles y abundaban malezas, arbustos y  árboles autóctonos.

La comunidad israelita tiene su propio cementerio al lado del de la comunidad católica, su pórtico de ingreso fue remodelado hace poco tiempo (abajo). A comienzos del siglo XX existían en nuestra ciudad alrededor de un centenar de familias de dicha colectividad

Eran tan escasos los servicios que brindaba la municipalidad, que por decreto del intendente Bernardo Secco, fechado el 21 de enero de 1917, la población del lugar estaba exenta de pagar tasas municipales.

Con el paso del tiempo, los terrenos se fueron comercializando y la familia Ponce de León  adquirió una buena cantidad, por lo que de Picardo pasó a llamarse el barrio de  “Ponce y Zabaleta”.

La escuela primaria Domingo Faustino Sarmiento

Recién en 1954 se lo denomina General Roca, nombre que duró hasta el 12 de septiembre de 2012, cuando, por ordenanza municipal, pasa a llamarse La Calera, como popularmente se lo conoció desde que sus hornos comenzaran a funcionar.

El Instituto Secundario Bernardino Rivadavia posee su campo deportivo en el barrio
El Jardín de Infantes Paula Albarracín es otro orgullo del sector
 La capilla del barrio honra a Nuestra Señora de Fátima y fue habilitada en 1956

Un dato curioso: dicha ordenanza fue puesta a consideración de los vecinos y leída en una sesión que el Concejo Deliberante llevó a cabo en el MuniCerca de bulevar Vélez Sarsfield e Italia, precisamente, en el mismo lugar donde décadas atrás viviera Eugenio Gitter, uno de sus dueños.

El cambio de nombre se dio por iniciativa de los propios vecinos, que no querían llevar más el nombre del prócer de la Campaña al Desierto y llamarse, de ahí en más, como todos lo llamaban.

El moderno playón polideportivo está en la antigua plaza del sector