Una joven padece neuromielitis óptica y sufrió un despido indirecto que la dejó desamparada
Sin obra social debe afrontar un costoso tratamiento médico
En el año 2017 le diagnosticaron una enfermedad que no tiene cura y que para sobrellevarla, debe recibir un tratamiento permanente. En medio de esa situación, la despidieron y quedó sin obra socialEn 2017, todo iba bien en la vida de Laura Soler, una joven de 29 años que vive en Villa María. Tenía trabajo y salud. Hoy, el panorama es totalmente diferente.
Ese año, después de varios estudios, le diagnosticaron neuromielitis óptica, una enfermedad incurable, progresiva y degenerativa, pero que se puede tratar para aliviar los síntomas.
“Es parecida a la esclerosis múltiple, inclusive, el primer diagnóstico que me dieron fue ese”, dijo Soler, la joven que hizo pública su historia porque se encuentra sin trabajo, sin obra social y sin posibilidad de acceder al costoso tratamiento.
“La enfermedad se manifiesta de distintas formas. A mí, me afectó la médula, estuve dos años en silla de ruedas y hoy camino con bastón canadiense”, señaló.
Advirtió el problema porque comenzó a sentir como “pinchazos” desde la cintura hacia abajo y hormigueos.
Fue primero a un traumatólogo que le pidió una radiografía y luego una resonancia, que advirtió “la desmielinización, es decir, la pérdida de la cubierta de mi médula y ahí fui a los especialistas”, explicó.
El primer tiempo quedó parapléjica, pero gracias a la medicación y la rehabilitación, ahora camina.
El tratamiento que le indicaron es una droga que se coloca vía endovenosa cada seis meses o un año, dependiendo este lapso de la evolución.
El costo es inaccesible para la mayoría de las personas: necesita cuatro resonancias que tienen un valor de 48 mil a 62 mil pesos cada una y cuatro frascos de la medicación que cuestan entre 380 mil y 500 mil pesos cada uno.
Cuando empezó el tratamiento, se lo cubría su obra social dado que era empleada del Sanatorio de La Cañada. Pero después, vino lo peor.
El despido indirecto
En medio de su enfermedad y la pandemia, Laura hizo su trabajo de nueve horas diarias con el sistema home office, desde su casa, con su computadora y a través del Internet que ella abonaba.
“Empezaron a pagarme menos, porque me descontaban del sueldo varios ítems que ya teníamos incorporados, como el presentismo y el uniforme, entre otros”, dijo.
“Además, yo reclamaba que si trabajaba en casa, mínimamente debía tener los elementos de trabajo que no me proveían”, agregó.
El reclamo se formalizó a través de varias cartas documentos que se enviaron durante un tiempo hasta que, finalmente, tuvo que darse por despedida.
Y ahí, empezó otra historia, la de tratar de acceder al derecho de la salud sin cobertura social.
Vía crucis
Sin obra social y sin empleo, el primer camino que quiso recorrer fue el de pedir el seguro de desempleo. “Por la situación rara y burocrática que existe en el ANSES, no pude acceder”, indicó.
El otro camino era tramitar una jubilación por su enfermedad y así tener cobertura médica. “Pero tampoco recibí respuesta. Siempre que voy me dicen que de acá a un mes o al mes que viene. Y yo no tengo ese tiempo. Estoy al límite”.
La otra vía es la de la salud pública, pero allí también entró en un laberinto sin respuestas. “No me dan turno para resonancia y solo te pueden pedir el medicamento si la resonancia la hacen ellos”, indicó.
Llegó hasta la Defensoría Pública Federal, donde trataron el caso y entre otras acciones, enviaron una nota al Hospital Pasteur para que le acepten los estudios privados para hacer la solicitud del tratamiento.
Pero el otro camino que recorrió, es el que sí le está dando respuestas, aunque no alcancen. Es el camino de la solidaridad. “Hice una rifa y con lo que recaudé me pude hacer los estudios, entre ellos la resonancia que costó 62 mil pesos”, indicó.
“Espero que el Ministerio de Salud, el intendente o a quien le corresponda, me den una respuesta. No tengo más tiempo. En julio del año pasado me hice el tratamiento y como anduvo bien, me toca hacerlo ahora, a un año. Necesito que alguien me escuche”, concluyó.
Cómo ayudar: a través del Facebook Laurita Soler o del Instagram Lauriita Soler se pueden contactar con la mujer. O bien por WhatsApp al 353-4012107. El sorteo de la rifa se hará el 30 y 31 de julio, así que hay tiempo para adquirir números.
