Una adicción que puede terminar con el tratamiento adecuado

El tabaquismo está empezando entre los 10 y los 11 años

Lo indicó la médica Laura Liendo, quien integra, junto a otros profesionales, el equipo del Consultorio de Cesación Tabáquica que funciona en la Asistencia Pública. Por otro lado, remarcó que, a diferencia de lo que ocurría en otra época, se equiparó el porcentaje de hombres y mujeres que fuman
miércoles, 20 de julio de 2022 · 08:11

Es un martes frío de mediados de julio y la médica Laura Liendo, una villamariense de 46 años, está en su lugar de trabajo: una sala pequeña con un escritorio, una computadora, algunas sillas, unos estantes y no mucho más, a la que se llega tras atravesar un pasillo, pasar algunas puertas y subir varios escalones en un ala alejada de la Asistencia Pública, ubicada en la esquina de Lisandro de la Torre y Catamarca, que a esta hora, poco después de las 11, está concurrida. Acá, todos los martes, de 8 a 12, funciona el Consultorio de Cesación Tabáquica, y un grupo interdisciplinar -integrado por Liendo y, además, por una psicóloga, dos nutricionistas, dos trabajadoras sociales, un comunicador institucional y una secretaria- atiende a 6, 7 pacientes por mañana. Ellos están en seguimiento y van rotando, y parece que se tendrá que reacomodar el turnero porque, últimamente, hay más consultas.

El tabaquismo puede generar EPOC, cáncer, infarto y accidente cerebrovascular

El Consultorio es, digamos, una consecuencia: en 2012 se implementó el programa “Fumar te mata y me mata” para que los villamarienses, dice Liendo, elijan hábitos más saludables. Se trabajó para lograr la membresía de ciudad libre de humo. En 2015 se consiguió y en 2017 se conformó el equipo que está trabajando hoy y que es un equipo porque el tabaquismo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), es una adicción: en 2020, el 22,3% de la población mundial consumía tabaco (el 36,7% eran hombres y el 7,8%, mujeres).

Liendo dice que, todavía, y a pesar de que en 2015 se declaró a Villa María como ciudad libre de humo, el porcentaje de tabaquismo es alto. “Se lograron muchas acciones porque no se fuma en lugares cerrados. Sin embargo, falta mucho por trabajar”, remarca. Falta, por ejemplo y sobre todo, que se deje de fumar en los boliches. Además, ella cuenta que en la ciudad no hay datos exactos acerca de lo que está sucediendo con los fumadores: de todas maneras, si se guía por lo que pasa en el consultorio, sí puede asegurar que se equiparó el porcentaje de hombres y mujeres que fuman. “Antes fumaba mucho más el hombre”, comenta.

Tampoco hay una respuesta única a cómo o por qué llegan los pacientes al Consultorio. Otro ejemplo: durante la pandemia, la médica observó que más gente quiso dejar de fumar. Unos temían por su salud -se asustaban porque aparecía bastante tos o les costaba respirar- e incluso otros consultaban porque en su familia había un fumador y querían conocer los riesgos si se infectaban de COVID. También están los que hacen un click porque va a nacer un hijo y aquellos que hacen una promesa. Por supuesto, están los que comienzan el tratamiento -que suele incluir medicación- y lo abandonan -aunque se haga el seguimiento telefónico- porque hay que tener voluntad y, a veces, no se tiene. “Nosotros no los podemos obligar”, resalta Liendo.

El personal de salud de la Asistencia colabora en la captación de pacientes: ayudan enfermeros, asistentes sociales, nutricionistas, empleados del área de limpieza. Esta es otra de las formas en la que la gente se entera. Y a muchos los derivan desde los Centros de Atención Primaria de la Salud (CAPS) -de barrios San Martín, San Justo, San Juan Bautista, Roque Sáenz Peña, Rivadavia, La Calera, Carlos Pellegrini, Bello Horizonte, San Nicolás, Las Acacias, Nicolás Avellaneda, Belgrano y Las Playas-. El 31 de mayo, cuando se celebra el Día Mundial Sin Tabaco, es un momento que aprovechan, a través de las actividades que proponen, para difundir lo que hacen.

 

¿En qué consiste el tratamiento?

Liendo dice que trabajan así: le dan un turno al paciente y hacen, con la psicóloga Eugenia Delfino, una primera entrevista con tests como el Richmond - para conocer la motivación que tiene una persona fumadora en abandonar el hábito tabáquico- o el Fagerstrom -para evaluar el grado de dependencia física de la nicotina-. Se le pregunta sobre su estado salud, sobre los medicamentos que toma. Y en esas charlas, cuenta la médica, los pacientes terminan hablando -aparte- de sí mismos, de sus problemas familiares, de sus vidas. Por eso, en su trabajo, también hacen georreferencia. “Eso significa que dependiendo del barrio en el que vive, se lo deriva al psicólogo de cada CAPS”, explica. Liendo y Delfino quieren saber concretamente si fuman en el auto, dentro de la casa; le preguntan qué situaciones lo llevan a fumar porque lo que hay que modificar son los hábitos.

Recién ahí, entonces, se define el tratamiento.

“Esto es una adicción, así que el acompañamiento psicológico es inevitable”, dice y explica que hay más pilares en el acompañamiento: la actividad física, el consumo de mucho líquido y de frutas -principalmente cítricos-, el lavado de dientes varias veces por día y la cuestión farmacológica, si es necesaria. Hay escalas: desde la terapia de reemplazo nicotínico -en Argentina existen parches o chicles- hasta la medicación con drogas como el bupropión y la vareniclina.

Lo que queda es hacer el seguimiento: la secretaria llama a los pacientes y los cita una vez por semana -a menos que la persona quiera hacer alguna extra-.

Todo este proceso dura lo que tenga que durar: depende de los pacientes. “El síndrome de abstinencia dura entre uno y tres meses, que es lo que, generalmente, está medicado farmacológicamente alguien. Después se evalúa cómo se hace para retirar la medicación. Hay pacientes, y tenemos ejemplos, que a pesar de haber dejado de fumar hace seis meses, siguen viniendo a control; sienten la necesidad. Y hay otros que dejan de fumar, vienen al control hasta los tres o cuatro meses y se les da el alta”, menciona.

 

¿Cuándo inicia el consumo?

Liendo dice que la edad de inicio es muy temprana. Incluso, comenta que hasta no hace tanto hacían tareas de prevención en cuarto año del secundario y allí se dieron cuenta de que era tarde. “Entre los diez y los once años empieza el tabaquismo”, remarca. Puede ser como “algo social, para no ser dejado de lado” o “por curiosidad”. Pero así se empieza: después -los que fuman lo saben- se vuelve cotidiano y se genera la adicción.

En este plano, indica que la mayor parte de las consultas que reciben en el Consultorio es de gente adulta: de más de 30, de más de 40 años.

Por otro lado, afirma que todos los tabaquistas dicen lo mismo: que el cigarrillo los calma. “En realidad es un engaño, porque les está produciendo una alteración en su salud que, en algún momento, va a manifestar una enfermedad, alguna, no sabemos cuál: EPOC, cáncer, infarto, accidente cerebro vascular”, expresa.

 

Se puede

No importa si se fuman 10 cigarrillos por día o 60. La médica dice que se los puede dejar de fumar e insiste en que existe un tratamiento y un equipo multidisciplinario que los ayuda y los acompaña en el seguimiento porque no hay que tomar, por ejemplo, pastillas que toma algún conocido. Tiene que haber un control. “Que tengan en cuenta que el tabaquismo es una de las causas que son prevenibles de enfermedad y mortalidad. El paciente elige fumar y nosotros lo podemos ayudar”, concluye.

 

Los beneficios de dejar

Quienes dejan de fumar perciben beneficios inmediatamente que, con el tiempo, se incrementan:

-A los 20 minutos disminuye la presión arterial y la frecuencia cardíaca.

-A las 8 horas mejora la oxigenación pulmonar.

-A las 48 horas se recuperan los sentidos del gusto y el olfato.

-A las 72 horas se normaliza la función respiratoria.

-A los 6 meses disminuyen catarros, resfríos y bronquitis.

-Al año el riesgo de ataques cardíacos se reduce a la mitad.

-A los 4 años años, el riesgo de padecer enfermedades del corazón se iguala con las de los no fumadores.

-A los 10 años las posibilidades de padecer cáncer de pulmón disminuyen a la mitad.

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