“Tenemos un 40 % de pobres y 30 % sin vivienda”, advirtió
“Esos jóvenes se van defraudados por nosotros mismos”, dijo el obispo
“Es vital que aceptemos que nuestro país está quebrado”, señaló Samuel Jofré Giraudo, jefe de la Iglesia Católica localEl obispo de la Diócesis de Villa María, Samuel Jofré Giraudo, sostuvo que estamos ante “una severa crisis económica, política y cultural” en el país.
Puso el acento en “la emigración de multitud de jóvenes que ya se han ido o planean irse del país” y dijo que la Argentina “está quebrada”.
“Económicamente, seguro. Tenemos un 40 % de pobres y 30 % sin vivienda”, indicó el jefe de la Iglesia Católica local y añadió que, ante todo, se trata de “una bancarrota moral”.
También analizó que no se modifican las “causas profundas” de este cuadro.
Las reflexiones de Jofré Giraudo se dieron en el marco de un nuevo aniversario del Día de la Independencia.
En ese marco habló de la emigración de jóvenes o del intento por irse. “Aunque nos llena de tristeza ese dato, no nos enojamos, los comprendemos. Pero no podemos dejar de cuestionarnos ¿por qué se han ido o se quieren ir? Muchas veces se atribuyen nuestros males sociales a distintas manos negras que nos hacen víctimas de una perversidad maléfica. Nos parece más honesto reconocer que esos jóvenes se van defraudados por nosotros mismos”, consideró.
Más adelante expresó que “la Patria vale la pena. La Nación está por encima de un gobierno o de una crisis y por eso la queremos”.
“Jesús nos enseñó que la vidareligiosa se distingue de la vida política, por eso la religión no tiene recetas técnicas para nuestras crisis. Sí, tiene mucho para aportar en luces y fuerzas espirituales y morales. La fuerza de la religión se apoya en la humildad y el reconocimiento de nuestras culpas. Por eso es vital que aceptemos que nuestro país está quebrado”, declaró.
“Bancarrota moral”
Analizó que “hace décadas que el Estado gasta más de lo que recauda y no puede devolver todo lo que ha pedido prestado, a pesar de seguir saqueando al pueblo con una emisión descontrolada que ha destruido nuestra moneda”.
“Pero nuestra quiebra no es primera ni principalmente económica, es ante todo una bancarrota moral”, sostuvo el obispo diocesano.
Apuntó que hay muchas causas de esto, “pero hay algunas raíces evidentes que no corregimos: la mentira, el robo, el derroche y la pereza, la promulgación de derechos sin los correspondientes deberes, la emisión de certificados escolares sin el conocimiento debido y tantas otras irregularidades de ese estilo”.
Para el obispo, “desde hace décadas” se administra la crisis, “maneja la quiebra, pero no se modifica sus causas profundas. Así, la quiebra se convierte en una estafa, donde el principal perjudicado es el pueblo argentino”.
En ese sentido, dijo que el pueblo, “en virtud de nuestro sistema democrático, es también corresponsable de la estafa. Por eso muchos jóvenes se van. Porque mientras no comencemos a vivir con la seriedad y la austeridad que corresponden, seguiremos estafándonos mutuamente”. “Lógicamente, muchos no quieren seguir más en este juego”, interpretó.
El jefe de la Diócesis villamariense explicó que uno de los principales síntomas de la quiebra moral “es la tristeza y el desánimo, así como el enojo que a veces deviene en injustificada y estéril violencia”.
Después apuntó que la religión tiene para ofrecer “la fuerza que nace del conocimiento de nuestra dignidad de hijos de Dios, creados libres, con una libertad en la que seremos juzgados por Dios, justo y sabio”.
“Dios es justo y dará a cada uno el premio y el castigo que merezca. Pero Dios es misericordioso y da el perdón a todo el que se quiera arrepentir. Por eso la religión es fuente de fuerza y renovación del pueblo, porque a todos ofrece la posibilidad de volver a empezar, devuelve la esperanza y motoriza los cambios”, señaló.
Llamó al consenso
Finalmente, evaluó que “nuestra Patria tiene arreglo” y esperanza, y que eso depende de la dirigencia, sentándose a dialogar y a acordar. “Sin el consenso solo tendremos un futuro más decadente y violento”, advirtió.
“Dios nos ayude y nos libre de ese flagelo, por medio de líderes que actúen con la humildad, la grandeza y la responsabilidad que la hora reclama”, pidió.
