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“La burbuja del intendente Gill”

Así se titula el comunicado del radicalismo local entregado a El Diario, con encendidas críticas a la gestión municipal
domingo, 10 de julio de 2022 · 09:00

Mientras la Argentina se hunde al tono de los violines, el jueves 30, en el informe de gestión presentado por Gill, el Concejo Deliberante se convirtió en un lienzo surrealista. Trazos de primer mundo, de inclusión, de democratización, de obras, de viviendas, de jardines maternales… Parecía un mundo paralelo. Si no fuera por las caras largas que deambulaban por los pasillos del Concejo, hubiese podido asegurar que nos encontrábamos en otro país.

La realidad marca que, hasta el momento, el intendente municipal, en 3 años de gobierno, pasó más tiempo en Puerto Madero que en la rivera del Ctalamochita,   violó la voluntad popular sin avergonzarse, y con una habilidad mayúscula adaptaron la letra de la ley a su conveniencia. A su regreso, luego de dos años, el gobierno municipal gastó millones de pesos en el relanzamiento de la intendencia del nuevo Gill, aparentemente volvía un hombre nuevo desde Nación. Un hombre de Cristina y de Alberto, con millones de pesos que dispone para publicidad, cambio de logo institucional, camperas, uniformes, nuevas calcomanías, nuevos colores.

 Mientras tanto, Villa María no cumple con los requerimientos básicos en cuestiones de salud; muchos vecinos, los más desprotegidos, quedaron a gran distancia del Hospital Regional Pasteur por falta de un transporte y la carencia de médicos en los CAPS que funcionan con horarios acotados. La salud mental y la discapacidad, ausentes. Los vecinos, abandonados por la gestión municipal, buscan generar asociaciones, agrupamientos afectivos para poder ayudarse mutuamente y encontrar soluciones. El Estado los ha abandonado.

 Sin embargo, llegan millones de pesos para arreglar plazas y plazoletas, partidas presupuestarias faraónicas para levantar una vereda y volver a ponerla. Nos han llenado, en cambio, de promesas no cumplidas, sueños traicionados y palabras que el viento se llevó… o que se han perdido entre baldosa y baldosa de una plazoleta millonaria.

Hoy es motivo de estas líneas el gran contraste entre el paisaje dibujado por Gill y la realidad a la luz, en donde las obras más importantes de la ciudad están paralizadas, con los plazos vencidos, con demoras que hacen prever un 2022 con chapas en pleno centro de la ciudad, otro año más.   Lo que lleva a preguntarse, ¿Cómo pueden prometerse tantas unidades habitacionales, tantas viviendas, tantas promesas de sueños por cumplir, si no es posible cumplir con los plazos de construcción de la plaza Centenario, el túnel de los hermanos Seco, la costanera, que aún tiene los deck rotos (que ya ha ocasionado lesionados), entre otros esqueletos sin terminar, y todo esto, sin ponerse colorado?.

El intendente, que hasta hace unos días fue secretario de Obras Públicas de la Nación, prometió las mismas viviendas que se prometieron hace 3 años, y temiendo quedarse corto, anunció que 100 familias villamarienses recibirán cuatro módulos de la nación; 80 familias en un año también podrán habitar en el edificio contiguo a la terminal; 90 familias, gracias al Procrear, tendrán su casa; pero también 300 casas en un nuevo barrio; más 7 viviendas que se están terminando…

La educación tampoco se atiende, poco y nada se hace para garantizarla. Así, por ejemplo, los chicos que comenzaron 1er. año en la escuela PROA con la promesa de tener edificio propio, hoy están en 6to. año y pasaron los primeros 3 meses del año lectivo sin poder asistir a clases por no contar con aulas y docentes.

En fin, no sabemos cómo se anima a tanto. PROMESAS, PROMESAS… PROMESAS QUE LASTIMAN… Sintetizando, tenemos un gobierno explotador, expulsivo y mentiroso.

 

UCR VILLA MARIA