Piden que el Gobierno haga algo
Argentinazo: más de 200 personas se movilizaron en el microcentro
Se reunieron en la esquina de Buenos Aires y General Paz. La gente, entre la que había pocos jóvenes, marchó alrededor de la plaza. Cantaron el himno y pidieron “que se vayan todos”. Muchos dijeron que tienen pocas expectativas de que la situación cambieEscribe: Franco Gerarduzzi
El flyer que circulaba por WhatsApp muestra a miles de personas reunidas alrededor del Obelisco Porteño. Además, hay un puño en alto -que simboliza unidad, fuerza y que es usado, sobre todo, por activistas de izquierda-. Luego, se hace la aclaración: #9JArgentinazo, ¡Viva la Patria!, 16 horas, Plaza Centenario, Villa María.
A las 16, en la esquina de Buenos Aires y General Paz, en el microcentro, había gente, pero no tanta: tal vez unas 30 personas que estaban reunidas en grupos de no más de cinco o seis. La mayoría eran mujeres: algunas tenían banderas de la Argentina sobre sus espaldas y una se había colocado una, pequeña, como bandana. Hacían unos diecisiete grados y, al sol, donde estaba el grupo, con una campera y no mucho más, se aguantaba. Dos autos que pasaron por la esquina, tocaron bocinazos. Desde los grupos miraron y flamearon las banderas.
Unos veinte minutos después, esos 30 eran alrededor de 100 y empezaron a aplaudir. Luego -no mucho tiempo más tarde- había, por lo menos, unos 200 que decidieron marchar. Comenzaron a caminar por General Paz. Mientras, una mujer de 43 años me dijo que estaba ahí por el país, para que sus hijos puedan quedarse en la Argentina y para tener “la esperanza de crear un futuro distinto”. Para ella, ir a la plaza, fue una manera de “levantarse de la silla” y no quedarse solamente en la queja. “No es la primera vez que vengo a una marcha y, por lo general, a la gente de Villa María le cuesta salir y caminar un poco entre todos”, agregó.
Por otro lado, comentó que tiene amigos que se han ido al exterior y quiere que el país “vuelva a ser lo que era”. Y añadió: “No se trata de una cuestión partidaria, política. Se trata de crear entre nosotros, todos empujando para un mismo lado”.
Por último, dijo que por momentos siente que no va a haber cambios, pero que, a veces, en encuentros como este -en el que la angustia, mencionó, “es superior” a la que sintió en otras ocasiones-, “las esperanzas vuelven a resurgir”.
La movilización siguió por calle Santa Fe. A medida que llegábamos a la otra esquina -José Ingenieros, que se convierte en 9 de Julio- el presidente del Partido Libertario, Gustavo Soria, dijo: “Acá estoy convocado como ciudadano más que como dirigente de la política actual. Creemos que tenemos que estar con lo que el pueblo necesita. Un político se separa de su verdadero objetivo cuando no escucha al ciudadano. Esta es una manifestación totalmente autoconvocada por vecinos de la ciudad que muestran claramente el descontento, el hastío”.
Y concluyó: “La izquierda le ha hecho mucho daño al país. Inicialmente, se empezó con una social-democracia. Si comparamos con los países nórdicos, hubiera sido buenísimo que se pudiera haber implementado en la Argentina. Pero en Argentina esa social-democracia se transformó en populismo, en lo que hoy es una marcada tendencia socialista”.
La gente -entre la que había pocos jóvenes y una mujer que golpeaba la tapa de una olla- continuó por 9 de Julio, dobló en Corrientes y regresó por San Martín -el sector peatonal- hasta la esquina desde la que habían partido. Entonces, empezaron a gritar: “Argentina, Argentina, Argentina” y “Que se vayan todos”. En el medio del tumulto, alguien también gritó: “Que se vaya el intendente”.
Todos se quedaron un rato más ahí, conversando, gritando, cantando el himno. Yo aproveché para charlar un poco más. Una mujer, de poco más de 60 años, me dijo: “Estamos cansados de estar sin gobierno. Necesitamos que este Gobierno haga algo por este país. La gente tiene hambre, la gente no tiene trabajo, la gente está mal. Los jóvenes se están yendo a otros países. Creo que hay que hacer un cambio de fondo acá, un buen barrido para que no haya deshonestos en el país”.
Otra mujer, de 40, que tampoco quiso dar el nombre, habló de la situación económica. “Uno trabaja y no hay forma de llegar. Un día vas al súper y al otro día lo que quisiste comprar ya no llegás con el sueldo”, resaltó.
Por lo demás, poco después de las 17, la esquina donde todos se habían reunido -como en tantas otras ciudades del país - era apenas el fotograma de un sábado cualquiera, con algunas personas que caminando por la peatonal, con otras saliendo de los cafés, con otras entrando, con otras, quizás, regresando a sus casas.
