Un viaje en el que “estaba prohibido enojarse”
La Promo 72 del Belgrano volvió a Bariloche, 50 años después
Son como el junco que se dobla, pero siempre sigue en pie... “Desde una excursión a una charla o un café, tuvieron otro sabor en este segundo viaje”“Un cúmulo de emociones” compartieron diez integrantes de la Promoción 1972 del Instituto Secundario Manuel Belgrano de esta ciudad, a lo largo de una semana que se tomaron para revivir el viaje de estudios que realizaron medio siglo atrás.
Y nada podía salir más, porque antes de partir establecieron una norma: quedaba terminantemente prohibido enojarse. “Fue genial haber dejado sentado ese principio, porque nos pasaron cosas que tal vez nos hubiesen jugado en contra, pero como estaba prohibido enojarse, nos mirábamos nomás y... adelante, a seguir disfrutando”, contaron a El Diario a su regreso.
Expresaron que “fueron lindos los recuerdos de aquel viaje de estudios, pero también fue importante darnos cuenta de cómo ahora le damos importancia a cosas que antes nos parecían intrascendentes”.
“Desde una excursión a una charla o un café, tuvieron otro sabor en este segundo viaje”, comentaron.
El grupo de egresados del Belgrano que volvió a Bariloche estuvo integrado por Tortera Monge, Charlie Giraudo, Flaco Aranaz, Choia Osés, Negro Alvarez, Negro Páez, Gringo Da Ros, Peludo Sorzana, Tavo Bertelli y Vecho Cordero.
Dijeron que se habían propuesto recorrer los mismos lugares por los que habían pasado hace 50 años y lo hicieron: empezaron por el Hotel Pacífico, donde se habían alojado, por los boliches Grisú, Cerebro... “Y afloraron los recuerdos de todo tipo, junto con las anécdotas, ya que inclusive viviendo en Villa María, no conseguíamos juntarnos muy seguido”.
-¿Ahora se alojaron en el Llao Llao?, quiso saber el periodista.
-Nooooo, fuimos a hacernos la foto tradicional allá arriba (se ríen). Para entrar nomás al Llao Llao cobran una consumición mínima de $4.000... Nosotros paramos en el Club House, frente al lago, donde nos recibieron con un guiso de lentejas para chuparse los dedos.
Estaban exultantes, contentos, rejuvenecidos... “Nos tocaron siete días de sol, mientras acá hacía un frío de c...” (más risas).
“Habíamos leído en El Diario que las chicas de la Promo 72 del San Antonio, con quienes organizábamos los bailes, habían vuelto a viajar a Bariloche y, nosotros, ¿por qué no?”, se preguntaron quienes fueron alumnos de los profes Edgar Osés, Miguel Angel Gutiérres, Wilder Fiorito, Carlos Rocchi y Wilma Schoulund, entre otros, en tiempos en que el establecimiento tenía como rectora a Luisa Lotto de Rocchi.
“Wilma es nuestra invitada cada vez que nos juntamos; es muy especial para nosotros”, dijeron sus exalumnos.
En el Club House, los villamarienses tenían un as escondido en la manga: cuando terminó el show contratado por el hotel, uno de ellos tomó el micrófono. Era el Negro Páez, quien cantó fuerte y con el corazón “Resistiré”, para que todo el mundo sepa que la Promo 72 es “como el junco que se dobla, pero siempre sigue en pie”.
