Maquetismo y coleccionismo - En septiembre se hará una muestra en el salón Bomarraca

Una pasión heredada por los trenes

Jorge Barbagallo tiene 65 años y se crió en un hogar ferroviario. Entre 1984 y 1992 trabajó en el depósito de locomotoras de la ciudad. Después, tras ver una maqueta de trenes en Buenos Aires, decidió abocarse a esta tarea que lo acompaña día a día
sábado, 4 de junio de 2022 · 08:53

Sus abuelos, paternos y maternos, y su padre trabajaron en el ferrocarril. Y él, Jorge Barbagallo, de 65 años, también: entre 1984 y 1992 se convirtió en encargado de turno y mecánico en el depósito de locomotoras que estaba en barrio Las Playas. Ese lugar que, dijo, lo tiene en la memoria como un recuerdo nítido porque ahí trabajaba su padre, el hombre que con su sueldo de ferroviario le pagó los estudios, el hombre que le hizo querer los trenes.

En 1992, con el proceso de privatización ferroviaria que había comenzado dos años antes durante la presidencia de Carlos Menem, Barbagallo renunció (con el tiempo se dio cuenta de que extrañaba y, aunque lo volvieron a llamar, su decisión había sido definitiva) y, como tenía un taller de carpintería, se dedicó a eso. Así fueron los años siguientes hasta que sucede esto: un día, paseando por el centro de Buenos Aires -no se acuerda exactamente en qué zona-, se detiene en una vidriera, mira una maqueta de trenes y se dice: “Voy a empezar a trabajar en esto”.

Entonces, buscó contactos y, al no haber estado desarrollado Internet como lo está por estos días, consiguió algunas revistas españolas, y en una mesita, se dio maña, como se dice, y aprendió. Poco después se fundó la Agrupación Maquetista de Villa María y el segundo año lo invitaron. Allí siguió aprendiendo. Ayer, en la cocina de su casa en barrio San Justo, él contó que, por ejemplo, al principio pintaba las maquetas de colores brillantes, cuando convenía hacerlo con otros colores para que se mostrara, entre otras cosas, la suciedad o el deterioro de los edificios. “Y me fui perfeccionando cada vez más con otros amigos, conociendo. Después ya llegó el teléfono, Internet”, agregó.

Un pantallazo por su sala

En la sala donde están dispuestas las maquetas y los artículos que colecciona, una buena parte está ocupada por “la maqueta dinámica de ferromodelismo en escala 1:87”, en la que trabaja desde hace alrededor de 25 años. Luego, hay dioramas. Un diorama, por cierto, es, dice Wikipedia, una “maqueta que muestra figuras humanas, vehículos, animales o incluso seres imaginarios como punto focal de su composición, presentados dentro de un entorno y con el propósito de representar una escena”. El diorama de Barbagallo es uno en miniatura de un depósito en de locomotoras alemán de la Segunda Guerra Mundial.

Por lo demás, hay colecciones de autos argentinos, extranjeras, de cascos (todos en miniatura), de películas, de fotografías de The Beatles -banda de rock británica de la que es fanático (incluso fue a ver a Paul McCartney cuando tocó en 2016 en Córdoba)-, de juguetes antiguos de las décadas del 60 y 70, y otras maquetas y colecciones de Miguel Ferreyra, al que llama compadre.

Resta decir que los próximos viernes 2, sábado 3 y domingo 4 de septiembre, desde la Agrupación Maquetista de Villa María, a la que pertenece Barbagallo, harán la vigésima cuarta muestra en el salón Bomarraca de la ciudad, ubicado en calle Antonio Sobral 578.