Dolor en el barrio Parque General Paz

Tristeza por la partida de Fernando Mosquera, dirigente y militante vecinal

miércoles, 29 de junio de 2022 · 09:00

El barrio Parque General Paz sintió fuerte ayer la partida de un hombre que lo caminó intensamente, que le dio vida y que proyectó una construcción colectiva para la mejora del sector: Héctor Fernando Mosquera.

A los 70 años, y tras cursar una neumonía, el presidente del Centro Vecinal de ese barrio dejó de existir físicamente. Lo comenzaron a velar a las 16 en la sala “Dalí” de Empresa Paviotti. Sus restos serán inhumados hoy a las 10, en el cementerio parque La Naturaleza, en Villa Nueva.

Tenía cuatro hijos junto a Raquel: Mauro, José, Fernanda y Virginia.

Fue oriundo del barrio en el que transitó toda su vida. Su mamá y su papá tuvieron una casa en calle Tucumán al 100. Allí, en el sector que bordea la costanera, Fernando disfrutó de su infancia, de su adolescencia y ya luego de toda su vida.

Fue subgerente de Recursos Humanos a nivel provincial del Banco de Córdoba.

También fue un fervoroso militante peronista, siendo parte de las brigadas de la juventud peronista en los 70.

"Fue uno de quienes me llevó a incorporarme, a principios de los 70, a la Juventud Secundaria Peronista, junto a su primo Oscar, fallecido el año pasado, y forjamos una amistad que iba más allá de ser amigos. Estábamos hermanados, había una cuestión de afecto muy cercano, hemos compartido parte de nuestras vidas, inclusive con nuestras familias", dijo Luis Gómez, uno de sus amigos más cercanos, ayer a El Diario.

La desaparición física del dirigente impactó mucho en numerosos vecinos y vecinas. Las redes sociales fueron muestra de ese pesar.

También caló hondo en el vecinalismo, una de las ramas en donde Mosquera trabajó en la construcción colectiva.

Abordado por El Diario, José Corigliano, excompañero de Fernando en el centro vecinal, lo recordó como "un dirigente político de la vieja guardia, peronista de Perón, que lo caracterizó su evolución".

"Supo encontrar en las disidencias una forma de construir, creyó siempre en la construcción colectiva, por eso se dio una gestión exitosa en el Centro Vecinal. Entendió que la mesa tiene cuatro patas, y si no, no hay equilibrio", reflexionó. "Era muy lindo tomar un café con él, era sanguíneo, se enojaba, pero se podía llegar siempre a un acuerdo charlando. Entendía que la construcción se da a través del diálogo y las diferencias", remarcó.

José reveló que unos diez días atrás se juntaron "para renovar el compromiso, ya que íbamos a iniciar un nuevo proyecto vecinal, en el que nosotros íbamos a acompañar;  muchos vecinos querían participar".

Por eso, su muerte lo dejó "a la deriva". "Lo definió el vecinalismo, fue dialoguista, horizontal, humilde y solidario. Deja un vacío muy grande, fue un gran tipo y lo voy a extrañar un montón", confió Corigliano.

El Diario también habló con Sebastián Trecco, quien, como Corigliano, fue presidente de ese centro vecinal.

"Conocí a Fernando ya de grande, cuando la vida ya nos había traído a los tumbos a los dos y más de una anécdota teníamos para compartir ya, pero eso no quitó que tendríamos tiempo para compartir muchas más juntos y hacernos grandes amigos. Nos unió, desde el primer momento, la pasión por hacer desinteresadamente por nuestro barrio, del cual era columna fundamental, por ser su familia de las primeras en vivir en el mismo", repasó.

"Así empezamos con un sueño que era el de recuperar el Centro Vecinal como un espacio público para todos los vecinos. Actividades para todas las edades, locros, peñas, sorteos, festejos con todos los vecinos, cientos de actividades empezaron a juntarnos y a armar una relación de amistad que se hizo cada vez más fuerte y nos hizo a nosotros darnos cuenta de que cuando se quiere hacer algo con convicciones, se puede", remarcó.  Trecco dijo que "el Gordo fue un gran maestro" suyo, que le "demostró que puede haber diferencias, pero cuando se trata de hacerlo todo por el bien común, las coincidencias son muchas más". "Militó en el gremialismo toda su vida, ayudó mucho a que muchos dirigentes del presente llegaran donde llegaron y siempre por convicción, nada más que eso. El Gordo nunca pidió nada a cambio, siempre todo lo hizo por convicciones y no por un puesto partidario ni para él ni para nadie de su familia ni entorno", recalcó.

"En su vida, las idas y vueltas no tenían espacio. Lo voy a extrañar, pero sé que nos vamos a encontrar nuevamente", concluyó.