La región, un ajedrez geopolítico
Es para “pensar en profundizar la integración latinoamericana”
Lo dijo la politóloga Aimé Aminahuel, quien analizó qué representa no solo para Colombia la victoria de Petro y Márquez en las últimas elecciones, sino también para LatinoaméricaAimé Aminahuel es politóloga y conversó con El Diario sobre lo ocurrido en las elecciones en Colombia, donde se impusieron como Gustavo Petro -que es a la tercera elección a la que se había presentado- para el cargo de presidente y Francia Márquez para el de vice, para reflexionar acerca de lo que representa ese triunfo no solo para ese país, sino además para Latinoamérica.
En primer lugar, la analista señaló que, en materia política, cuando se hace referencia a izquierda y a derecha “no se habla necesariamente de campos esenciales”, sino que, ella propone, pensar en términos de “relaciones de fuerza” en “contextos históricos y políticos situados”.
Y agregó que en este último tiempo “se pueden observar ciertos patrones en común”. Al respecto, indicó que, a principios del siglo XXI, con las crisis institucionales -la de 2001 en Argentina, por ejemplo- “se inauguraron olas progresistas o de izquierda, como decían muchos analistas”, con Hugo Chávez en Venezuela, Evo Morales en Bolivia, Rafael Correa en Ecuador, Lula da Silva en Brasil y Michelle Bachelet en Chile. Ese “viraje” se dio “en tanto y en cuanto los mandatarios, al menos, ponían en cuestión ciertos postulados que colocaban a América Latina como el patio trasero de Estados Unidos y una serie de políticas económicas vinculadas al consenso de Whashington de la década del 90”.
Seguidamente, subrayó que lo que se advierte son relaciones de fuerza que disputan sentidos y significados. “Uno puede llegar a pensar que quienes han triunfado en esas últimas elecciones en el continente en general son propuestas que parecen más cercanas a aquellas propuestas a principio de siglo XXI, que ponían en cuestión esa relación tripartita entre Estado, mercado y sociedad”, precisó.
“Un hito”
En otro plano de la charla, Aminahuel se refirió concretamente a lo ocurrido en Colombia y dijo que esas elecciones representan un “hito en la historia de la consolidación de los procesos populares” de esa nación. “Se consolida nada más ni nada menos que un posible gobierno progresista en la región, en un país que históricamente ha formado parte de las alianzas estratégicas de Estados Unidos. Hasta hace poco con (Iván) Duque las relaciones exteriores de Colombia siempre estuvieron mirando un poco más al norte”, añadió.
Luego sostuvo que ya desde 2018, cuando asumió como presidente Manuel López Obrador en México, aparece una “nueva retórica en la región”, relacionada con la integración latinoamericana, en términos de políticas públicas, de carácter financiero, cultural. De todos modos, aclaró la especialista, ello dependerá también de una serie de acuerdos multilaterales y del rol que jueguen organismos como el Mercado Común del Sur (Mercosur).
Así, se detuvo en la retórica de algunos presidentes, entre los que mencionó a Xiomara Castro de Honduras, Pedro?Castillo de Perú, Alberto Fernández en Argentina y Gabriel Boric de Chile. En esta dirección, subrayó que detecta una “fuerte crítica a los establishments”. En este plano, habló de una retórica “contestataria y crítica al modelo neoliberal”.
Como segunda cuestión, dijo que la retórica de estos presidentes se vuelve a mencionar al pueblo, “un sujeto político que está en las calles, que ha reclamado” y que ahora es visibilizado. Para ejemplificar, aludió a lo sucedido con los movimientos de mujeres en Honduras o de estudiantes en países como en Chile y Colombia. Se trata de actores que “no estaban representados en la escena política”. Como dijo Márquez, se busca representar a aquellos que tienen las manos cuarteadas: a los trabajadores.
Los sectores interpelados
Aminahuel, por otra parte, remarcó que Petro logró interpelar e interpretar a determinados grupos. Una de sus apuestas fuertes fue la juventud. “Es un sector más contestatario a las elites y sobre todo al sistema neoliberal, en donde tenemos, en Colombia, un Estado con poca participación en algunos sectores de la vida en comunidad, como por ejemplo la educación y la salud”, describió. En segundo lugar, ella habló de un “voto muy de clase”, compuesto por un amplio sector de la población “disgustado, cansado” con la corrupción que representa no solo la clase política sino el sistema político. Por último, un tercer grupo fue el afrodescendiente, interpelado por Márquez. “En Colombia se ha experimentado mucho el tema del racismo y allí Francia representa una figura muy particular en el armado político electoral de Petro”, expuso. Posteriormente, la politóloga resaltó que esta victoria en?Colombia es destacada porque el arco ideológico de derecha presentaba “muchas opciones y muy variadas”.
“Una guerra de posiciones”
Por último, en vez de hablar de una consolidación de la izquierda en Latinoamérica, retomó una idea del teórico Ernesto Laclau -quien a su vez retomó al filósofo Antonio Gramsci- prefirió decir que en América Latina habrá una “guerra de posiciones”: habrá oleadas progresistas y oleadas conservadoras. Se disputarán posicionamientos y habrá batallas perdidas y ganadas tanto para un lado como para el otro.
“La región es un ajedrez geopolítico para otras potencias, en cuyo caso esperemos que triunfen opciones que breguen por la integración latinoamericana, por la autonomía y la soberanía de los países”, expresó.
Por último, volvió a destacar: “Se abre nuevamente la oportunidad de pensar en profundizar la integración latinoamericana” porque ello permitirá, entre otras cosas, afrontar negociaciones de cualquier tipo -como lo podrían ser la causa Malvinas o la deuda con el FMI- con potencias geopolíticas de peso estratégico en el mundo.
