Los segundo y cuarto jueves de cada mes, se reúnen en la Asistencia Pública a las 19 horas
Atraviesan la misma enfermedad y el acompañarse las ayuda mucho
Tienen enfermedades oncológicas, fueron trasplantados o están en la espera de un trasplante. Myriam Squire, facilitadora de uno de los grupos, resaltó la importancia de reunirse con quienes hablan “el mismo idioma”, porque atraviesan lo mismoMyriam Squire habló de lo importante que es poder entablar vínculos con otras personas que atraviesan o atravesaron la misma enfermedad que ella, porque hablan el mismo idioma y pueden comprenderse.
Contó a El Diario que, por ejemplo, la enojaba que le dijeran que es una guerrera o una luchadora, porque considera que no lo es, sino que está buscando vivir y se enfrenta a los tratamientos porque no le queda otra, porque se quiere curar. Porque, dijo, ama la vida, y porque tiene hijos.
O también, le molestaba cuando le decían que el cabello vuelve a crecer.
Myriam es la facilitadora de un nuevo grupo que nació el jueves pasado en la Asistencia Pública, destinado a brindar acompañamiento emocional a pacientes oncológicos, y a sus familiares. También hay otro grupo, el que acompaña a personas trasplantadas o que esperan un trasplante.
Los dos grupos se reunirán de ahora en más, los segundo y cuarto jueves de cada mes, desde las 19 horas en la Asistencia Pública, ubicada en calle Lisandro de la Torre y Catamarca. No hace falta inscribirse y está abierto a recibir a quien quiera asistir.
Es un nuevo dispositivo generado desde la Secretaría de Salud de la Municipalidad.
Andrea Polverini, trabajadora social a cargo de educación permanente en servicio, y Myriam, coordinadora de uno de esos grupos, dieron detalles.
“Este dispositivo es de acompañamiento emocional para personas que transitan o han transitado alguna enfermedad o situación problemática de salud, con la idea de compartir experiencias, generar diálogos, provocar un aprendizaje colaborativo entre personas que compartan situaciones similares”, explicó Andrea.
Apuntó que si bien los dos grupos iniciales tienen un equipo técnico de apoyo, con una trabajadora social y una psicóloga, son coordinados por personas que transitaron o transitan una enfermedad.
“Nosotras ponemos el cuerpo y las familias, el alma, se necesita un espacio para ayudar, porque nos ponemos rebeldes, a veces nos enojamos, entonces la contención es importante”.
Myriam es paciente oncológica y coordina uno; Mónica hace lo propio con quienes fueron trasplantados o están en esa espera.
Squire, de 53 años y madre de tres hijos, remarcó que ve la importancia de estar “con gente con la que hablamos el mismo idioma”.
“Solamente el que pasa ciertas situaciones puede hablar el mismo idioma con otras personas que están pasando por lo mismo”, consideró.
“Se trata de contener, de hacer circular la palabra, de buscar un lugar de pertenencia. De poder sentir nuestro lugar, compartimos los mismos sentimientos y dolencias, entonces podemos aprender a sobrellevar la enfermedad”, explicó.
Aclaró que buscarán tener talleres de recreación, porque no se trata solamente “de hablar de cosas tristes”.
“Necesitamos este grupo de contención y la idea es que se agreguen grupos de distintas enfermedades”, indicó.
Myriam ya había llevado adelante un grupo de estas características. Recordó que “concurrieron personas que ya habían transitado la enfermedad, y decían: ‘qué lástima que no tuve este grupo’. Habían estado muy solas”.
Apuntó que en estas enfermedades no se tiene el alta, pero que pasan a un período en el que ya se encuentran bien, sin necesidad de recibir un tratamiento.
“Nosotras ponemos el cuerpo y las familias, el alma, se necesita un espacio para ayudar, porque nos ponemos rebeldes, a veces nos enojamos, entonces la contención es importante y hay que gente que no la tiene”, reforzó.
Dijo que siempre insistirá en que hablar el mismo idioma les servirá a todos. “Nos enoja que nos digan ‘guerrera’. No lo soy, no me queda otra, por ahí muchas veces la gente se refiere a una como luchadora, pero no tengo opción. Yo quiero curarme, y tener que pasar por un montón de etapas, por tratamientos invasivos, por ahí te enoja”, confió.
“Te dicen que el cabello vuelve a crecer, sí, pero tenés que pasarlo”, relató.
“Nunca me di por vencida. No quise bajar los brazos, siempre pensé que venía un después”.
Por eso, lo valioso de estar con quienes sienten de manera similar, porque lo viven. “Te sentás con una persona que siente lo mismo, que dos o tres veces se te cayó el pelo, que pasaste quimio, cirugías, y se aprende de contarnos, de cómo el otro logró sobrellevar eso, y el otro va a aprender también de mí”, ponderó.
¿Qué le ayudó a Myriam para atravesar la enfermedad? Ante la consulta de este diario, dijo que es “sumamente positiva”, lo que le dio fuerza. “De mis hijos, tengo dos niñas chicas y eso me dio mucha fuerza”, remarcó. Y claro, el hecho de que ama la vida.
Hace cuatro años se le presentó el cáncer, pasó por tres quimioterapias y cuatro cirugías. “Nunca me di por vencida. No quise bajar los brazos, siempre pensé que venía un después y eso me ayudó muchísimo”, recalcó.
