Walter Aichino | Bomberos Voluntarios de Dalmacio Vélez
Toda la familia en alerta
María José Ambrosino dice que cada vez que su marido, el bombero Walter Aichino, está de guardia, toda la familia se alarma, y cuando suena la sirena, se moviliza para ayudarlo y agilizar su salidaAl tratar de explicar cómo es la vida cotidiana con quien dedica su tiempo a atender emergencias, sin horarios, María José Ambrosino, esposa de Walter Aichino, bombero voluntario de Dalmacio Vélez, habló de cómo se involucra la familia para brindarle su acompañamiento.

“Walter, aparte de ser bombero, trabaja de camionero, por lo que está poco en casa, y en ese poco tiempo se dedica al cuartel, además de cursar el segundo nivel. Tiene su vocación de bombero, pero como no está tanto con nosotros, se divide para cumplir con las horas del cuartel y estar con la familia”, detalló María José.
“En los momentos en que está en casa y suena la sirena, sale, y toda la familia se alarma, se moviliza para abrirle la puerta y que pueda salir lo más rápido posible, o si está de guardia se le deja la ropa preparada para cuando lo llamen, es decir, todos colaboramos. Toda la familia está alerta”, aseguró.
“Cuando sale, estamos todos expectantes para saber qué pasó, si demora mucho pensamos que es algo grave, si vuelve enseguida nos sentimos aliviados, pero a la vez es un orgullo tener una persona así en la familia, a la que todos aprecian por lo que hace”, remarcó.
“Si sale, me da más miedo cuando se trata de un incendio. Cada vez que fue a combatir los incendios en las sierras sentí terror, en cambio, si se trata de un accidente no siento lo mismo. A pesar de los años que lleva siendo bombero, ese miedo no se pierde, una no se acostumbra porque sabe que está en riesgo. Tenemos tres hijas adolescentes que comparten el temor y la preocupación”, puntualizó.
“De todas formas, cuando sale para combatir los incendios, trato de no demostrarle el miedo que me genera. Calculo que él lo sabe, pero no se lo transmito, para no intranquilizarlo”, añadió.
“Creo que ser bombero es una vocación que les nace en algún momento, Walter lo es desde que comenzó el cuartel, arrancó con 18 años y tiene 42 años, es casi toda su vida. Se inició con un grupo de amigos que parecía que no iban a llegar a ningún lado y hoy conforman un cuartel bastante importante”, consideró María José.
“Durante todos estos años de bombero, uno de los momentos más difíciles en los que necesitó la contención y fortaleza de la familia fue cuando en 2013 fallecieron en un accidente dos bomberos jóvenes de la localidad, ese fue un golpe duro para el pueblo, y más para los integrantes del cuartel”, afirmó.
“Por otra parte, un momento grato que recuerdo siempre es que mi hija más grande, que tiene 18 años, fue la primera hija de un bombero del pueblo, por lo que fue presentada en sociedad con toda la comisión. Mi hija nació un 11 de diciembre y Walter fue el primer bombero en convertirse en padre”, finalizó.
