Sergio Batalla | Bomberos Voluntarios de Arroyo Algodón
Lo que se lleva en la sangre
Marcela Peralta consideró que alguien que demuestra tanta vocación, devoción y amor al prójimo, como Sergio Batalla, “nace para ser bombero”“Tiene tanta vocación y amor por Bomberos, que para mí lo lleva en la sangre”, resumió Marcela Peralta al describir la entrega de su pareja, Sergio Batalla, mientras aún era un miembro activo del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Arroyo Algodón.
“Creo que para ser bombero se nace, se lleva en la sangre, Sergio tiene tanta devoción y amor al prójimo, que era escuchar la sirena y, a la hora que fuese, salir corriendo, sin que importara si había lluvia, ni nada. Cuando sonaba la sirena salía como estaba, aunque fuese en short, si no estaba en la fábrica trabajando”, señaló.

“Por un lado, eso me generaba orgullo y, por el otro, miedo. Cuando se trataba de ir a los incendios, subir la montaña, esperaba que llegara de vuelta, y, mientras tanto, esperaba un mensaje avisándome que estaba bien y que me quedara tranquila. Cuando sonaba la sirena y salía de casa le deseaba suerte al despedirlo, pero no dormía hasta que llegara de vuelta”, recordó.
“El actuaba inmediatamente, aunque no estuviera en su jurisdicción, en una oportunidad estábamos en Villa María y salió corriendo a socorrer a un chico que se había caído de una moto. Otra vez ocurrió algo similar en el Anfiteatro, estábamos en la parte más alta, alguien se cayó en la fosa y él también corrió a ayudarlo”, afirmó.
“Sé que en esta nueva etapa, ahora que está jubilado como bombero, no va a perder su vocación”, añadió.
“Me ha contado historias terribles, de gente que se le ha muerto en los brazos, chicos conocidos del pueblo que sufrieron accidentes. Una de las peores fue la de una mujer que, al quedar atrapada en un accidente, le pidió que la tomara de la mano porque sentía que se moría y él no la soltó. Me parece que ese debe haber sido uno de los momentos en los que necesitó un apoyo especial”, consideró Marcela.
“En los últimos años fue a pocos accidentes y, gracias a Dios, ninguno fue fatal, sí participó de incendios en las sierras. Pero me acuerdo que una vez que lo vi mal fue por el caso de un chico joven, que perdió el pie en un accidente en el campo, con una máquina. Eso lo golpeó”, concluyó.
