Josías Genre | Bomberos Voluntarios de Villa María

Con sensaciones encontradas

Cuando el nieto del Mula dijo que quería ser bombero, su madre, Verónica Mulinetti, se debatió entre la alegría y el temor, por esa pérdida que sufrió cuando era niña. Hoy, dice que el orgullo deja a la angustia en segundo plano
jueves, 2 de junio de 2022 · 10:13

A la hora de hablar sobre cómo se vive el día a día con quien tiene la enorme valentía de ser bombero, Verónica Mulinetti podría tener mucho para decir. Hija de Juan Carlos “el Mula” Mulinetti, todo un emblema de estos servidores públicos, “un héroe más allá de nuestra ciudad, imperecedero en el tiempo y en la memoria colectiva”, como lo definiría Miguel Sponer, y madre del bombero Josías Genre, Verónica sabe desde la cuna sobre vocación de servicio, heroísmo y sacrificios.

“El mensaje en este día es que lo amo mucho, que siga como es, una persona hermosa, cariñosa, que la gente adora, que siga luchando por las metas que quiere y hasta donde quiera llegar”.

“Vivir con un bombero es experimentar las mismas sensaciones que tiene él cuando pasa algo, es estar siempre pendiente de lo que hace, se siente la adrenalina cuando suena la sirena y sale. Es difícil convivir, pero a la vez es hermoso. Difícil por la angustia que genera, y hermoso porque sabemos que los bomberos se dedican de lleno, de por vida, a eso. No era la misma sensación cuando mi papá era bombero, yo vivía en el cuartel, y para nosotros era algo hermoso salir y verlo a él hacer todo lo que hizo”, reveló, haciendo memoria de aquellos días.

“Cuando era niña no existía la angustia, como ocurre con mi hijo, creo que a esa sensación la vivía mi mamá. A mi papá lo tuve hasta los 11 años y, como pequeña, el cuartel era nuestra casa, jugábamos ahí. El día que mi hijo me dijo que quería ser bombero, cuando era chico, tuve sensaciones muy encontradas, porque me dolió mucho lo de mi papá y al principio me costaba que Josías tuviera esa profesión. Pero a la vez, fui yo la que lo anoté y lo llevé, porque me encantaba que fuera bombero. Es decir, fueron dos sensaciones totalmente distintas; por un lado, una gran alegría, por el otro, una tristeza, porque siempre tuve miedo de que le pasara algo”, señaló.

“Hace 12 años que Josías es bombero, tal vez un poco influyó que su abuelo lo haya sido, él se crio en una familia de bomberos, pero es el único nieto que siguió con esta profesión, por lo que creo que nació con esa vocación”, consideró Verónica.

“Al haber perdido a mi padre haciendo una actividad como bombero, es difícil, cada vez que hay una salida estoy pendiente de que vuelva, aún hoy que ya no vive conmigo, pero son sentimientos que el día a día va ayudando a superar. Cuando los bomberos van a esos lugares de grandes incendios, a veces nos avisan que se van a quedar sin señal y una se queda pensando cómo están, se vive con mucha angustia hasta que vuelven a mandar un mensaje”, confesó.

“Cada vez que mi hijo sale se lo encomiendo a Dios y le pido a mi padre que lo cuide. Hay que creer en Dios, en que lo va a ayudar y esperar lo bueno”, agregó.

“Hay momentos duros para todos los bomberos, creo que ellos se apoyan mucho en la familia, pero a la vez tratan de no traerles sus amarguras. No debe ser fácil para ellos, hay cosas que los dejan marcados, y nosotros tratamos de ayudarlos en lo que nos dejan, de hablarles, de contenerlos como podemos, con amor. Recuerdo dos o tres veces que Josías tuvo que intervenir en accidentes, y cuando volvió le costaba hablar, a veces había que contenerlo en silencio. Sin embargo, los momentos felices fueron el día que lo llevé por primera vez al cuartel para ingresar como aspirante, cuando tenía 14 años, y el día que se recibió de bombero”, aseguró.

“Siento tanto orgullo, que la angustia pasa a segundo plano, hoy por hoy estoy feliz de que mi hijo sea bombero, me gusta lo que hace y cómo lo quiere la gente. Josías es solidario, da todo por el cuartel, hace todo por amor, él es feliz siendo bombero”, resumió.