Gabriel Pierige | Bomberos Voluntarios de Pasco
Con la bendición de Dios
Así lo despide Alejandra Chávez a su esposo, el jefe de Bomberos de Pasco, cada vez que suena la sirena y surgen la inevitable incertidumbre y el miedo“Como bombero, es una persona que siempre está para todos”, aseguró Alejandra Chávez al hablar de su esposo, el jefe de Bomberos Voluntarios de Pasco, Gabriel Pierige, con una emoción que estuvo presente en todo el relato.
“Vivir con un bombero es no saber nunca qué va a pasar en el día, si se va a ir, a qué hora, y, sobre todo, cuándo va a volver. Es orgullo, porque hace algo por vocación, y como familia una se siente orgullosa, pero cada salida es no saber qué pasó”, remarcó.

“Compartí muchos años con él como bombera, apenas se inició el cuartel, y era salir los dos juntos al mismo tiempo. Después me fui a estudiar, vinieron los hijos y hubo que decidir quién de los dos seguía. Decidimos que yo me quedaba con los niños y mi marido salía con los bomberos, entonces él siguió participando de eso que tanto le gusta, y ya hace 25 años que está en el cuartel”, señaló.
“Para él los bomberos son su vida. Si bien no le puede dedicar todo el tiempo que le gustaría, porque su trabajo le demanda mucho, cuando se trata de bomberos, desde donde esté se vuelve y se presenta, aunque llegue tarde. Solo desiste si está a 100 kilómetros, que sabe que no va a llegar a tiempo adonde lo necesitan. Una vez estábamos en Embalse, volviendo de vacaciones, y desde allí nos trajo rapidísimo para llegar a tiempo porque había ocurrido un accidente”, recordó.
“Ante esta profesión, lo que surge es un sentimiento de orgullo, pero también de miedo, de no saber cómo actuar. Cada vez que suena la sirena, intento sacarle los vehículos para que pueda salir más rápido y lo despido diciéndole: ‘Que Dios te bendiga’, porque creemos mucho en Dios y sabemos que se pone en manos de El”, aseveró Alejandra.
“Soy enfermera y hemos tenido que enfrentar muchos accidentes juntos, y entre los dos tratamos de animarnos para continuar. El sigue por esa pasión que siente por ser bombero, pero no es fácil, siempre que hay un accidente hemos tenido que sostenerlo de alguna manera. Han ocurrido accidentes a la madrugada de los que ha vuelto muy mal, y la familia debe ser el apoyo psicológico en situaciones como esas, que no son fáciles. Siempre tratamos de apoyarlo de distintas maneras, pero queda, porque son seres humanos y trabajan con seres humanos”, subrayó.
“El momento más difícil fue un 31 de diciembre, cuando fallecieron varios chicos de Dalmacio Vélez y una chica de Ticino. Tocó la sirena a las 21 y volvió cerca de la 1 de la mañana. Ese fin de año fue terrible para todos, fue el momento más difícil. No hubo brindis, no hubo nada. Cuando volvió no podía ni hablar, porque conocía a esos chicos y a sus familias. En estos pueblos vecinos nos conocemos todos, son situaciones que a nadie le gustaría que pasen”, dijo Alejandra, con la voz quebrada.
“También hay momentos felices grabados en la memoria, son los momentos de celebración en el cuartel, en los que están juntos. Mi marido es feliz de celebrar el 2 de junio, y es feliz de celebrar cada año que sigue siendo bombero”, agregó, ya más animada.
