Alejandro y Santiago Britos | Bomberos Voluntarios de La Laguna
Con expectativa constante
Para Roxana Ventura, esposa y madre de bomberos, siempre existe la preocupación por lo que pueda surgir y por situaciones inmanejables ante cada salidaIntegrante de una familia bomberil, Roxana Ventura, esposa de Alejandro Britos y madre de Santiago Britos, explica que convivir con quienes ejercen esa profesión es “estar expectante todo el tiempo”.
“Aparte de ser bombero, mi marido maneja la ambulancia, por lo que en el día a día la expectativa es constante, además, porque acá los bomberos están siempre de guardia, no se rotan, como en las ciudades”, aclara, mientras que indica que los sentimientos que se generan en quienes comparten la vida con un bombero “van del orgullo a la angustia, por lo que pueda surgir”, cada vez que suena la sirena.

“Mi marido es uno de los primeros bomberos de la localidad, el grupo en el que está es el de los fundadores del cuartel. Inicialmente se había armado un grupo que se desintegró y La Laguna estuvo mucho tiempo sin bomberos, hasta que se formó el que está ahora. Mi hijo va al cuartel desde los 10 años, y ya tiene 24. Además, mi marido es maestro y prepara a chicos de primer nivel que se van a recibir próximamente, una de ellas es mi nuera”, detalla Roxana.
“Ellos viven con gran pasión el hecho de ser bomberos, lo viven con mucho respeto, vocación y entrega. Realmente les apasiona lo que hacen, les encanta servir a la comunidad y lo hacen con mucho amor, estoy superorgullosa de ellos”, confiesa, a la vez que sostiene que la comunidad apoya mucho a los bomberos, y en conjunto se trabaja para ellos.
“Cuando suena la sirena y tienen que salir, ya lo tomo con normalidad, pero siempre estoy intranquila, porque salen a la ruta, porque hay situaciones que pueden suceder que no las pueden manejar. Obviamente, me quedo preocupada y empiezo a preguntar qué pasó, si está todo bien, y gracias a Dios no ocurren situaciones tan feas”, considera Roxana, aunque agrega que sí hubo un incendio muy importante que generó mucha angustia “porque fue bravo”.
“Cuando salen, los despido con intranquilidad porque no se sabe lo que puede llegar a ocurrir. Una se termina acostumbrando, pero suena la sirena y surgen las dudas, esperando que no haya pasado nada feo”, reitera.
“Hubo dos oportunidades en las que a los bomberos de mi familia tuve que sostenerlos o apoyarlos más, porque fueron momentos más difíciles, un incendio muy grande que hubo pasando Chazón y un accidente. Pero gracias a Dios hubo más momentos lindos que tristes, por ejemplo, cuando mi hijo se recibió del primer nivel y cuando mi marido se recibió del segundo nivel”, concluye Roxana.
