Semana de oración por la unidad
Católicos y evangélicos rezaron juntos por la paz
En el Centro Vecinal del barrio Los Olmos, días atrás se realizó una celebración ecuménica en el marco de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, la cual fue presidida por el obispo de la Iglesia Católica, Monseñor Samuel Jofré, el sacerdote José Defagó, y los pastores Norman Zandrino y Gastón Scharff, de las iglesias evangélicas.
La misma contó con la participación de los fieles de las distintas comunidades cristianas. La Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos es una celebración ecuménica cristiana internacional que tiene lugar cada año en torno a Pentecostés en el hemisferio y que se viene replicando en nuestra ciudad desde hace varios años.
Esta celebración se realizó basada en un guion preparado por el Pontificio Consejo para la promoción de la unidad de los cristianos de la Iglesia Católica y la Comisión Fe y Constitución, del Consejo Ecuménico de las iglesias cristianas evangélicas, que han elaborado conjuntamente este material para ayudar a la reflexión y para preparar las celebraciones a nivel mundial.
Este año, el lema fue “Hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo” (cf. Mt 2, 2) y se inspiró en la visita de los Reyes Magos a Jesús, el Rey recién nacido en Belén.
Los textos preparados y la palabra a cargo del obispo Jofré estuvieron dirigidos a reflexionar sobre que, como los magos, que procedían de diferentes culturas, razas e idiomas, los cristianos comparten la búsqueda común de Cristo y el deseo común de adorarlo.
“Hoy, más que nunca, en estos tiempos difíciles, necesitamos una luz que brille en las tinieblas, y esa luz que proclaman los cristianos se ha manifestado ya en Jesucristo. La misión del pueblo cristiano es, por tanto, la de ser un signo, como la estrella, que guíe el anhelo de Dios de toda la humanidad hacia Cristo, y convertirse en mediación para que Dios lleve a cabo la unidad de todos los pueblos”, explicaron.
“A través de la palabra y de la acción, los cristianos estamos llamados a iluminar el camino para que Cristo pueda revelarse de nuevo a todas las naciones. Pero las divisiones entre nosotros atenúan la luz del testimonio cristiano y oscurecen el sendero, impidiendo que otros puedan encontrar su camino hacia Cristo. Por el contrario, los cristianos unidos en la adoración a Cristo, abriendo los cofres de sus tesoros en un mutuo intercambio de dones, se convierten en un signo de la unidad que Dios desea para toda la creación”, reflexionaron.
