Filial villamariense de la Cruz Roja - El acto comenzó a las 10.30
Emoción en el reconocimiento a pioneros de una profesión noble
En el Centro Cultural Favio se distinguió a hombres y mujeres entusiastas y dedicados que iniciaron un recorrido para que, luego, lo continúen transitando todos aquellos con esa vocación única de ayudar al otroEstaba previsto y así fue, ayer a las 10.30 en el Centro Cultural Comunitario Leonardo Favio se las reconoció porque ellas y ellos -los menos-, allá por 1968, se recibieron de enfermeras de la Cruz Roja. Pero no solo eso, fueron las primeras egresadas de esa escuela que permaneció abierta hasta 1978 y que encabezaron Blas Corigliano primero y Noemí Aranda después. Fueron las primeras de esa organización que nació en Suiza, en 1869, gracias a Henry Dunant, un empresario, filántropo y humanista que tenía en claro su objetivo: crear una institución que cuide a los heridos en tiempos de guerra a través de voluntarios calificados. Una institución, además, imparcial, independiente, igual entre sus miembros. Una institución que llevó a Dunant a recibir el Premio Nobel de la Paz.
Decíamos, era 1968 -ya pasaron 54 años- y ellas eran 21 y ellos 2 y en la sede del Sindicato de Luz y Fuerza de Villa María les entregaron el título. Entonces, ayer se los nombró porque de esa manera, con la voz, el recuerdo se asienta para no desvanecerse nunca, se trata de: Magdalena Almada, Antonia Bertello, Adela Camihort, Estela Calderón, Teresa Farías, María del Carmen Gatti, Irma Gómez, Emelia Isaurral, María del Carmen Torres, Nélida Mansilla, Aída Millán, Elda Nicora, Nelli Orellano, María del Carmen Otero, Irene Paz, Josefa Rodríguez, Irma Rodríguez, María del Carmen Santana, Nelli Santillán, Esther Suárez, Isolina Vuelva, Rogelio Castillo y Ernesto Gómez.
La escuela era exigente: incluía seis horas diarias de práctica y clases teóricas nocturnas. Durante aquellos años, varios profesores eran médicos que daban clases ad honorem. De aquel grupo, ayer estuvieron presentes Pedro Belotti y Leopoldo, hijo de Miguel Ballarino. En ese momento, mucha emoción se derramó sobre la sala: no solo la de los docentes sino la de aquellas personas que fueron sus estudiantes y que guardan gratos recuerdos.
Posteriormente, se les dieron diplomas a algunas de las enfermeras profesionales graduadas en la ciudad y que eligieron a la Cruz Roja para capacitarse: de esta forma, se reconoció a Dora Tell, Mirta Vigliano, Carmen Torres, Elda Rodríguez, Nélida Rigui, Ceferina “Chiquita” Cáceres y María del Carmen Aguilar.
El resurgir
Los años 70, con la última dictadura cívico-militar, fueron convulsionados. Y en el 78, tras la entrega de títulos a la última promoción, la Cruz Roja dejó de funcionar, pero dejó una semilla que germinó no mucho tiempo más tarde.?Porque en 1990, un grupo de vecinos volvió a conformar la filial en Villa María.
Ese grupo, apadrinado por Héctor Cavagliatto, estuvo presidido por el médico Rubén Darío Maita, a quien lo acompañaban Oscar Cabrignac, Silvia Suárez de Antonucci, Oscar Antonucci, José Tosolini, Mario Fermani, María Villegas, Celcio Bustos, Juan Carlos Zazzetti, Susana Bianco, Silvina Juriol, Alicia Fenoglio, Horacio Moyano, Stella Cabrignac, Olga Manzanelli, Roxana Godoy, Antonia Genés, Daniel Loyola, Aldo Richetta, Beatriz Richetta, Stella Giménez, Marta Noriega, Ester Piazza, María Ester Porporatto y Arminda Carrizo. De todos ellos, ayer se encontraban presentes Cabrignac, Zazzetti, Juriol, Fenoglio, Manzanelli, Godoy, Giménez, Noriega, Villarreal y Bianco, quienes recibieron su distinción.
Resta decir que la comisión actual es presidida por Silvio Cavagnero y, a la vez, la integran Bianco, Estela Barze de Tosello, Gustavo Ahumada, Nicolás Romero, Carmen Montenegro, Nahuel Guillén, Norma Avaro, Cintia Zoi y Guillermo Céliz, junto al doctor Edgar Mamani como coordinador general.
Más emoción
Uno de los más recordados enfermeros fue Daniel Loyola, además expresidente de la entidad.?Se destacó como un trabajador incansable, como un hombre que entendió a la salud como un concepto integral.?En esta dirección, por último, se distinguió a Susana por ser una de las fundadoras de la nueva etapa de la filial -y por permanecer fiel a sus principios hasta hoy- y se entregó la distinción pomortem para Loyola.
