La problemática del tránsito - Reunión de Estrellas Amarillas con el presidente del Concejo Deliberante
Lucía dijo que Rosso le prometió tratar el proyecto de alcohol cero
Es para que quien conduzca un vehículo lo haga sin alcohol. El concejal también les prometió colaborar con los recursos para que la organización tenga remeras, pinturas y material audiovisual para concientizarDesde que perdió a su hijo Damián en la esquina de San Juan y Alem, al ser atropellado por un automóvil que cruzó el semáforo en rojo, Lucía Gigena no paró.
Convirtió su dolor en lucha de concientización, buscando que los demás no pasen por lo que toda la familia de Damián atraviesa, y que no haya más Damianes, víctimas de la locura del tránsito, de la imprudencia.
Ayer, Lucía y el resto de las integrantes de la organización de las Estrellas Amarillas sintieron que se dio un paso importante, porque tuvieron la promesa del presidente del Concejo Deliberante, Pablo Rosso, de que tratarán en el recinto legislativo su proyecto de alcohol cero.
Una iniciativa por la que Lucía venía insistiendo hace rato.
Rosso “me citó porque nos quiere ayudar con remeras, pinturas, con la realización de audiovisuales”, contó a El Diario. “Hablamos de folletería, pero concluimos en que nadie la mira, la tiran en la calle, entonces para qué tirar plata, además de que necesitamos cuidar el medio ambiente. Entonces, nos van a ayudar en la realización de audiovisuales para concientizar”, precisó.
Y fue en ese marco, en el diálogo que junto con Roxana Peñaflor -también de la organización- mantuvieron con el exintendente interino, que dejaron sobre la mesa el proyecto que establece que para conducir en el ejido urbano villamariense no se tiene que haber consumido alcohol.
“Me prometió que se iba a tratar en el recinto. Del dicho al hecho hay un largo trecho, pero tengo la promesa y tengo mucha esperanza. Rosso me cayó muy bien”, expresó la referente de la organización.
“Sería como lo fue en su momento el conductor designado. Los que van en el auto no tienen por qué no tomar, pero el que maneja no tiene que haber bebido”, precisó.
Recordó que en su momento se lo presentó a Nora Bedano, la exintendenta que actualmente preside la Agencia Córdoba Cultura. “Nos decían que no, por el vinagre en la ensalada, porque iban a disminuir las ventas en los negocios. Me lo esquivaron, quedó en presentarlo en Buenos Aires, pero no tuve más noticias. Ahora tengo esperanza”, dijo Gigena.
“Siempre llevé los proyectos a la Municipalidad y de ahí no salen. Creo que en el Concejo será distinto. Me volví contenta. Cuando hablamos de las remeras, le pregunté a Rosso si iban a poner la leyenda del Concejo Deliberante, me respondió que no, que eso sería hacer política, y me pareció bárbaro. Lo vi muy comprometido y eso es muy bueno para la fundación”, valoró.
“Cada vez mueren más jóvenes. Se nos están yendo”, dijo conmovida (ver aparte) sobre lo que está ocurriendo.
“La mayoría iba en la moto sin casco en la cabeza”
Antes del 25 de mayo se realizará la segunda reunión entre autoridades municipales, universitarias y referentes de Estrellas Amarillas para avanzar en torno a acciones para concientizar sobre la problemática vial, ante el crecimiento de los siniestros.
“En la primera reunión, todos coincidimos en que esto es un desastre. Mueren jóvenes, tenemos un tránsito violento. El juez de Faltas dijo que todos conocen las reglas de tránsito, pero yo creo que eso no significa que se respeten, evidentemente, no”, narró Lucía ayer.
“Hablé de las picadas y me dijeron que falta personal, que no pueden controlar de noche, que están impedidos de correrlos, algo que sé que es así. Están con las manos atadas”, definió.
Consideró que en torno al uso del casco protector “hay una guerra entre el municipio y mayoritariamente los adolescentes, y grandes también, siendo que la posibilidad de sobrevida es de un 90% por el casco”.
“Llevamos dos meses tremendos, pinté varias estrellas y tengo para pintar por otras pérdidas muy recientes”, comentó.
“Tengo mucho dolor en el alma y mucha impotencia. Me sigue doliendo como ayer la pérdida de mi hijo, pero tengo que ser fuerte cuando voy a pintar, tengo que dejar el dolor en casa”, confió.
En los últimos tiempos pintaron “más de diez estrellas, hoy (por el sábado) pintamos otra en Villa Nueva, tengo 9 por delante, es mucho y es doloroso”, describió, aclarando que no todas son en la ciudad.
“Muchas son en la ruta. Lo tremendo es que son todos jóvenes, se nos está yendo la juventud”, remarcó con mucha tristeza.
“La mayoría iba en moto, y la mayoría lo hacía sin casco. A las familias jamás les pregunto, pero me entero por comentarios y por los golpes que tienen. A veces me duele el alma, te juro”, manifestó.
“Hay días en que miro y digo: tanto dolor al servicio de los demás y el resto no lo entiende. Hace poco, un remisero me dijo que teníamos que hacer marchas. Las hicimos, y fuimos los tontos de siempre”, se lamentó,
“La gente te mira como si fuera loca. Villa María es muy indiferente, muy fría, es ‘yo’ hasta que te pasa”, consideró.
