Fundayt - Elena Verano cuenta cómo fue su trasplante de médula a través de un libro infantil
Una mujer “muy afortunada”
La importancia de donar sangre y médula explicada por quien recibió ese gesto que le permitió seguir adelante. Hoy, cuenta su historia a través de un libro para niños, donde el animal que la representa es una “gallina afortunada”Elena Mariel Verano planeaba un viaje familiar a Brasil a principios del año 2017. Como sentía algo de cansancio y algunos otros síntomas, decidió, antes de las vacaciones, ir al médico. El diagnóstico fue leucemia mieloide aguda y el tratamiento, además de las quimioterapias, trasplante de médula.
Esa mujer, ya trasplantada, hoy viaja a cada lugar donde la convocan para hablar de la importancia de la donación. Además, decidió contar su historia a través de un cuento para niños titulado “Tina, una gallina afortunada”.
En ese camino es que, junto a Fundayt Villa María, participó ayer de las Jornadas de Lectura “Etruria lee”, organizada desde la Secretaría de Cultura de esa Municipalidad junto a escuelas de la localidad. La elección del libro no es casual, dado que sumaron a la jornada una actividad de concientización de donación de sangre y médula.
El diagnóstico
Antes de participar de la jornada, dialogó con El Diario, contando que, desde Saturnino María Laspiur, donde vive desde 2013 (es oriunda de San Javier, provincia de Santa Fe), debió viajar permanentemente hacia Córdoba?capital donde fue tratada.
Antes del diagnóstico “había tenido algunos episodios previos: mis hijos me contaron que me salían moretones sin golpearme, pero yo no me acuerdo. Un médico de Laspiur me dijo que estaba anémica y me fui a San Francisco donde lo confirmaron y nada más, no me hicieron volver para un tratamiento. Lo que a mí me llamó la atención fue en Capilla del Monte, en diciembre de 2016. Sentí que el cansancio me impedía caminar”, recordó.
Así fue que llegó al médico y le dieron el diagnóstico. Canceló el viaje a Brasil “y esas vacaciones terminaron siendo en el Sanatorio del Salvador de Córdoba”, donde quedó internada.
Llegaron las quimios, 25 días en la habitación de la clínica y 10 o 15 días en su casa, para luego, repetir el ciclo: “Encima, en casa, vos estás sin poder hacer nada, porque no cocinás porque te podés cortar, no vas al jardín ni al exterior porque te podés contagiar de algo”, dijo.
En la clínica, la familia que la acompañaba tenía que usar el traje “de astronauta” como le decían a la ropa de protección para que no ingresaran los gérmenes.
“El acompañante, uno solo, no podía ir al baño ni mucho menos bañarse dentro de la habitación”, recordó. Las estrategias que utilizaron fueron varias: “Mi marido se anotó en un gimnasio, lo que le permitía una hora de distracción y luego, poder darse un baño”.
El camino hacia el trasplante
El primer paso para el trasplante fue hacer los análisis de compatibilidad con los hermanos -son tres- para ver si alguno podía ser su donante. Ninguno fue compatible.
Entonces, se abrió el registro donde se analiza la compatibilidad con los donantes de todo el mundo.
“En el primer informe me dijeron que había 17 personas compatibles. Pensé que era un montón, porque necesitaba uno solo. Pero no es así, porque la mayoría tenía más de 90 años”, recordó.
El tiempo pasaba, el registro se depuró y finalmente, llegaron a cuatro donantes posibles: un español y tres alemanes.
“Finalmente, me dieron la información de que me iban a trasplantar el 1 de agosto. El donante era un joven de 22 años, de Alemania, que cumplía los años el 1 de octubre”. No tuvo tiempo de pensar mucho, porque esa información se la dieron pocos días antes de la intervención.
Los médicos del Incucai viajaron a Alemania, hicieron el procedimiento de extracción el 31 de julio y el 1 de agosto de 2017, dos horas más tarde de lo previsto por una demora en el vuelo de línea, le hicieron el trasplante en el Hospital Privado de Córdoba. “Creo que la gente no sabe todo lo que se mueve en torno a un trasplante”, señaló.
El después
Tras la intervención, estuvo cinco días dormida. Al despertar, estaba sin energía para hacer las actividades mínimas. “No volvés a tener tu vida anterior, no tenés tu mismo trabajo. Pero tenés una vida”, dijo la mujer que, pese a todo, se considera afortunada.
“Con disciplina y fortaleza, salimos adelante”, señaló. El plural es porque junto a su numerosa prole -es madre de cinco- logró ir recuperándose.
Pintar mandalas le ayudó a la concentración. La disciplina le permitió ser constante para anotar cada síntoma, para acordarse de cada pastilla. Y la posibilidad de escribir, le abrió un nuevo camino.
Una mujer afortunada
A los dos años de la donación, en Alemania se abren los datos para que el receptor, si así lo acepta el donante, pueda conocer a quien le dio tanto. En Argentina el lapso es por un año.
La cuestión es que, con los datos en la mano, comenzaron la comunicación por WhatsApp entre la mujer de Laspiur y el joven alemán.
Para entonces, y por una convocatoria del Incucai, había escrito un libro para niños “que no quedó seleccionado”. Después de comunicarse con su donante, decidió cambiarle algunas cosas, como el final y dejar que el joven alemán eligiera con qué animal se reflejaba y que nombre le gustaría tener en esa historia. Así nació el personaje de Martín, el caballo, que le dio algo que era “poquito” para él y “mucho” para ella.
Ella es Tina, una gallina afortunada, la protagonista de esta historia escrita para niños, que refleja la vida de una mujer que, pese a lo que le tocó atravesar, se considera afortunada.
Campañas
Las próximas campañas de donación de sangre que impulsa Fundayt son las siguientes:
20 de mayo: En el Cenma Villa Nueva, anexo Etruria, con la colaboración del Centro de Salud Municipal y la Fundación Banco Central de Sangre. Horario: de 7.30 a 12.30
15 de junio: en la sede de El Diario de Villa María, Periodistas Argentinos 464, Villa María.
