Gladys, con su hermano Roberto Adrián Busto muy vivo en su corazón
“A veces quisiera volver el tiempo atrás y decirle que no se vaya”
A cuarenta años de la muerte del héroe local en Malvinas, la escuela San Martín le brindó un emocionante homenajeEscribe: Diego Bengoa
Foto: Roberto Zayas
DE NUESTRA REDACCION
“Hasta hoy no entiendo. A veces quisiera volver el tiempo atrás y decirle que no lo haga, que no se vaya... quiero tenerlo acá”.
Pasaron cuarenta años y Gladys tiene el recuerdo de su hermano, Roberto Adrián Busto, a flor de piel. Lo tiene vivo en su alma. “Titito” para ella, para su familia, para sus amigos, sigue muy presente en sus corazones, y es algo que nuevamente quedó reflejado ayer, cuando en la escuela en la que el héroe local de Malvinas cursó la primaria se le brindó un sentido homenaje.
Niños y niñas de cuarto, quinto y sexto grado cantaron la canción de Malvinas al final de una ceremonia impregnada por la emoción, en la Escuela San Martín, en calle Carlos Pellegrini al 1000 de barrio Rivadavia.
Entre otras personas, allí estuvo Gladys, la única hermana viva de “Titito”, uno de los dos soldados villamarienses que falleció en Malvinas, hace cuatro décadas. Como Norberto Güizzo.
“Esto es muy especial, muy emotivo. Siento emoción, tristeza, orgullo, todo junto, y lo extraño cada vez más”, soltó Gladys luego del acto, y no pudo seguir hablando por la emoción.
Más tarde expresó sentir “mucho orgullo porque por su corta edad dio la vida por la Patria”.
En diálogo con El Diario, recordó que Malvinas les era para la familia algo “muy lejano, algo que quizás no íbamos a ver nunca”.
Lo dijo cuando contó que vivían a la vuelta de la Escuela San Martín, por calle 25 de Mayo a metros de la calle Malvinas Argentinas. El destino.
“Los tres vinimos a esta escuela -dijo en referencia a Titito y al hermano mayor, quien perdió la vida en un accidente de tránsito-, Malvinas era una calle y terminó siendo una parte muy íntima de nuestra Patria. Allá está él, en ese suelo, obvio que para toda Argentina es inolvidable, pero para nosotros más, es centinela de esa Patria que a nosotros nos duele tanto, y que quedó allá”, manifestó.
Tras su paso por la San Martín, Roberto Adrián hizo dos años de electrónica en la ex-Escuela del Trabajo, “pero lo inspiraba irse a estudiar la carrera militar”.
Gladys tenía 20 años cuando su hermano fue a la guerra. Dijo que muchas veces piensa en esos tiempos y en por qué no le demandó que no fuera.
Toda la familia quedó marcada por lo sucedido. Elda, su madre, falleció en 2019 tras largos años de tristeza y una memoria que había empezado a fallar.
“Ella llevó a cabo todo, hasta que creo que quiso zafar y olvidarse de todo esto y su memoria le empezó a fallar. Aun así, en sus momentos de alineación decía: Titito va a volver en cualquier momento. Se murió esperándolo”, dijo.
Las hijas de Gladys, sobrinas del héroe, “mamaron las Malvinas, y tenemos un legado muy grande”.
La mayor se llama Soledad porque Titito se lo pidió a Gladys en la carta que escribió desde Malvinas -que la escuela San Martín tiene una copia-. Iba a ser su padrino.
Micaela tiene tatuadas las islas. Gladys tiene tatuado su vuelo.
Pese a toda la tristeza, ayer también sintió orgullo y sintió el cariño de la comunidad educativa del San Martín, en el acto encabezado por la directora Silvia Cena y la vicedirectora Claudia.
Sintió que cuarenta años después, Titito sigue vivo en Villa María.
Justo en tiempos de otras guerras, como la invasión de Rusia a Ucrania.
“Eso me tocó un montón. No me cabe que una persona sea tan siniestra de hacer esto, como lo fueron quienes en su momento mandaron a estos chicos, que eran unos niños, porque en esa época a los 17 años eran unos nenes”, dijo Gladys, con relación a Putin, el presidente ruso, y a los jerarcas de la última y genocida dictadura cívico militar de Argentina. “No me cabe en la cabeza algo tan siniestro. El universo, Dios, o la vida... espero que en algún momento se ocupen de él”, agregó la hermana de Roberto Adrián, “un ser de luz, alguien calmo”, que dejó la vida por la Patria.
