Al aire libre hay poco uso, mientras que en espacios cerrados el comportamiento es dispar
Barbijos en retirada: disminuyó notablemente su utilización
En la calle, son pocas las personas que usan el tapabocas. El médico infectólogo Darío Quinodoz dijo a El Diario que debe sostenerse en lugares cerrados un tiempo másCon poquitos nuevos casos diarios de coronavirus, la sensación instalada es que la pandemia ya pasó, o al menos que se terminó la última gran ola que nos golpeó el verano pasado. En consonancia, el uso del barbijo está en retirada. El Diario hizo un largo recorrido y dialogó con vecinas y vecinos, lo que permitió obtener algunas conclusiones:
-Al aire libre, son muy pocas las personas que lo usan. Muchos lo llevan en la mano, como para poder colocárselo al ingresar a un ambiente cerrado, y muchos otros lo llevan en el cuello.
-En comercios, se notó que muchos empleados y empleadas atienden sin utilizarlo, o bien lo tienen colocado de manera incorrecta, por debajo de la nariz o incluso en el cuello. Sí, se percibe todavía una alta adhesión de su uso entre los clientes.
-En bares y restaurantes, la adhesión es casi nula. Además, la gran mayoría de los consultados indicaron que nunca les pidieron el carné sanitario para ingresar.
-En bancos o instituciones públicas cerradas, la utilización es generalizado.
“Lo sigo usando porque me siento protegida”, dijo Norma en la puerta de un comercio céntrico. Su esposo, en cambio, indicó que está cansado de utilizarlo y que lo hará en caso de producirse otra ola de covid-19.
Luisina, empleada de un local, expresó que es “agotador tenerlo puesto las 8 horas de trabajo”. En eso coinciden muchos trabajadores. “Sí, me parece necesario cuando tenemos muchos casos”, añadió.
Consultado por El Diario, el infectólogo Darío Quinodoz expresó que “idealmente debe sostenerse todavía, a pesar de un número muy bajo de casos”.
“La pandemia no terminó, y hay que tenerlo presente. No se alcanzó el objetivo de que el virus deje de circular”, subrayó.
Sí, marcó que “al aire libre es opcional y si hay distanciamiento social y con vacuna, la posibilidad de contagio es muy baja”. Destacó que “debemos continuar con su uso en aquellos lugares cerrados, donde hay proximidad física y donde no hay ventilación, por ejemplo en escuelas, en medios de transporte, sobre todo en grandes ciudades”.
Apuntó que “existe una responsabilidad social mayor en quienes decidieron no vacunarse”. En esos casos, consideró que “tendrían que usarlo de manera permanente y en todos lados, porque aparte de ser personas altamente expuestas y ser las primeras a las que el virus va a afectar cuando comience a elevarse el nivel de circulación nuevamente, pueden estar infectadas, ser asintomáticas y ser transmisores de la enfermedad”.
“Tienen que prestar especial atención las personas de grupos de riesgo en ambientes cerrados, con poca ventilación, de alta exposición y de cercanía física, aun cuando estén vacunados”, agregó.
Finalmente, recalcó que debe emplearse de manera permanente en instituciones sanitarias. Y aclaró que “el barbijo es útil siempre que tape nariz y boca”.
