8M - Cómo lo vivieron en la cárcel
Una tarde compartida en unión con trabajadoras de la cultura
Una tarde de merienda y canciones compartida entre internas de la cárcel local, las guardias y trabajadoras de la cultura en la ciudad fue la propuesta que llevaron a la Unidad Penitenciaria en el Día de la MujerEl equipo de cine del pabellón de mujeres de la cárcel local fue invitado a participar de una actividad en la Unidad Penitenciaria de Villa María por el espacio de Asistencia al Liberado. “Por cuestiones técnicas no pudimos ir con el cine, pero propusimos ir con músiques”, dijo Irma Carrizo, trabajadora de la cultura local desde el espacio INCAA Villa María, entre otros ámbitos de promoción del derecho al acceso y a la producción de bienes culturales.
Así fue que llegaron a la prisión del barrio Belgrano con Ivana Gabetta y Leticia Soria, junto al equipo que integraron Daniel Garcés y Gustavo Hernández.
“Fue una intervención participativa”, dijo Carrizo a El Diario. Reflexionaron sobre los derechos a partir de una carta abierta. “Hablamos sobre el derecho a la cultura, dejando claro que ellas están privadas de la libertad, pero de ningún otro derecho”, explicó.
Tras compartir las reflexiones, llegó la hora de la música con un repertorio centralmente tanguero, que incluyó un homenaje a Tita Merello y a su obra.
Además, en esa tarde compartida en un espacio al aire libre dentro de la cárcel, se sumaron tres mujeres que están alojadas en la cárcel de barrio Belgrano con sus voces.
Las guardias, las invitadas y las internas pudieron compartir la tarde de debate, música y reflexión por el Día de la Mujer.
“Entre todo lo que hablamos destacamos la importancia de apoyarnos y defendernos unas con otras”, expresó.
“Unidxs por la cultura”
En un posteo público, las trabajadoras y trabajadores unidos por la cultura indicaron que “Mujeres-Disidencias privadas de su libertad y las trabajadoras penitenciarias manifestaron su apoyo a las demandas y reivindicaciones de las trabajadorxs del sector audiovisual y de la cultura en general”.
“Este 8M volvimos a conmemorar desde el contexto de encierro lo importante que es para nosotras recordar que no es un día para celebrar como tampoco es un hito comercial.
Hace más de 100 años 129 trabajadoras de una fábrica textil en Nueva York fueron asesinadas solo por alzar la voz para exigir mejores condiciones laborales. Y hasta hoy las mujeres y disidencias hemos sido calladas, violentadas todos los días y en todas partes del mundo”, agregaron.
“Este 8M trabajadoras mujeres, lesbianas, trans, travestis y personas no binarias de la cultura, el cine, televisión, publicidad y de medios audiovisuales volvemos a levantar nuestros reclamos. Llevamos varios años luchando por la paridad en los roles técnicos, en los roles autorales, en los espacios de decisión. Y aunque se ha conseguido mucho seguimos en plena desigualdad. Seguimos protagonizando los roles de cuidado o las tareas que los varones desprecian. Seguimos sin conseguir que el Instituto Nacional de Cine entienda que no necesitan leyes nuevas para defender derechos ganados.
Este año, el contexto es aún más cruento, pospandemia, en medio de conflictos bélicos, de un nuevo acuerdo con el FMI y la inminente caducidad del Fondo de Fomento Cinematográfico. En esta profunda crisis nos hermanamos con la música, el teatro, los medios alternativos y las bibliotecas populares. Todo el arco de la cultura independiente está en peligro”, indicaron
“Nuestras banderas siempre han sido las del reclamo por el acceso a la cultura de nuevas voces y miradas diversas. Pregonamos el acceso de las clases populares y de las compañeras privadas de su libertad, no solo al consumo artístico, por sobre todas las cosas hemos luchado por el acceso a la acción, a la producción, al desarrollo de una industria enriquecida por las muchas realidades posibles de nuestro país.
Por eso alzamos la voz una vez más, incansablemente. Para defender nuestro deseo genuino a la creación, nuestros puestos de trabajo y los derechos conquistados, como la decisión por nuestros cuerpos.
Reclamamos la efectiva implementación de la ley de cupo y decimos que esta significa una puerta de acceso, no de restricciones. Por eso también denunciamos la precarización, pedimos que se estipulen políticas de cuidado y se las reconozcan como un aporte social.
Reivindicamos nuestro derecho al arte y la cultura también en el contexto de encierro”, concluyeron.
