En la calle Monteagudo, donde se acarician el corazón y el estómago

La copa de leche Protegidos por María se apresta para cumplir sus 30 años

“Queremos hacer una choripaneada con gaseosa o jugo para todos los chicos, los que van a recibir la ración cada día y los que empezaron hace muchos años y hoy mandan a sus hijos o a sus nietos”
martes, 8 de marzo de 2022 · 08:59

Se ha dicho que la solidaridad es la ternura de los pueblos. Semejante belleza es atribuida a más de una persona: un poeta, un luchador por las libertades. Quienes conocen la obra realizada por la Asociación Civil Protegidos de María durante tres décadas, saben a ciencia cierta que esa corazonada se vuelve verdad cada jornada allá en la Calle Monteagudo 329, que históricamente fue barrio San Martín y que ahora pertenece al Malvinas Argentinas. Da igual, una patriada no mira dónde, simplemente, se acomete.

Era el 24 de abril de 1992 cuando Juan López, un trabajador de la Municipalidad abrió el patio de su casa a los chicos del barrio que andaban necesitando un refuerzo en su alimentación y les sirvió un vaso de leche. Después sobrevendría la Escuela de Danzas, para que hubiese alguito más en el estómago, pero también en la mente: las ganas de sacarlo todo afuera, la ilusión de un viajecito a alguna parte para subir a un escenario.

Pasado lo más duro de la pandemia y a poco más de un mes del cumpleaños número 30, Juan, el mismo Juan de entonces, saldrá a caminar las calles en busca de socios solidarios que puedan dar una mano: “voy a ser yo solo, con mi DNI en la mano y la nota de El Diario, para que la gente pueda estar tranquila…”, explicó a uno de nuestros periodistas.

“Doscientos pesos, pedimos. Si alguien puede un poco más, bienvenido sea. Pero con doscientos mensuales por socio solidario, nos arreglamos… Lo que pasa es que el mismo día del cumpleaños queremos hacer una choripaneada con gaseosa o jugo para todos los chicos, que son 450 chicos, entre los que van a recibir la ración cada día y los que empezaron hace muchos años y hoy mandan a sus hijos o a sus nietos”, explicó.

-O sea que se podría hablar de la misma situación social en el barrio después de tanto tiempo…

-Sí, se podría. Y el mismo sueño del techo propio para la copa de leche, que nunca pudimos alcanzar, más allá de que lo planteamos muchas veces a algunos políticos y a algunos empresarios mayores. De cualquier manera, la pandemia nos cambió la modalidad y ahora le damos la leche y los productos de panificación para que los lleven a la casa y lo compartan en familia. Hay desde recién nacidos hasta todas las edades, así que damos también la leche especial para los que tienen meses de vida. Son 1.100 litros de leche y mil kilos de harina por mes. Y durante lo más bravo de la pandemia asistimos con ropa, calzado, sábanas y colchas a muchas familias, porque se perdieron empleos. Está todo publicado en el Facebook nuestro, ahí pueden ver las fotos, acá no hay verso.

Juan explicó, además, que “lo emotivo en este cumpleaños número 30 será la entrega de diplomas a aquellos chicos que empezaron en la copa a principios de los 90, que algunos ahora son papás y algunos son abuelos, y también a las chicas que empezaron con la Escuela de Danzas”.

Treinta años. “Es la vida, que me alcanza…”

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