La delegada local de AMMAR, Belén Rapela, habló con El Diario sobre el proyecto de ley de trabajadoras sexuales
“La mayoría de las trabajadoras sexuales son el sostén de su familia”
La dirigente pidió que el Estado contemple la actividad que realizan. Ella tiene monotributo y aparece como peluquera, porque no puede poner su trabajo actual. Advirtió que “la gente confunde trata con el libre ejercicio del trabajo sexual”Escribe Diego Bengoa DE NUESTRA REDACCION
Las trabajadoras sexuales van en pos de que se reconozca su actividad ante el Estado, con el fin de contar con seguridad social.
En Villa María y Villa Nueva, hay 48 mujeres que ejercen el trabajo sexual y que están afiliadas a la delegación local de la Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina (AMMAR).
“La mayoría tienen hijos, una familia, son el sostén de sus casas y viven el día a día”, precisó Belén Rapela, la titular del sindicato local, al ser entrevistada por El Diario.
“Actualmente, estamos haciendo diversas actividades, como el apoyo a distintos microemprendimientos, para que las compañeras puedan tener otra salida laboral, y que el trabajo sexual sea una opción y no lo único posible”, indicó a este matutino.
Recordó que la pandemia de coronavirus golpeó fuertemente al sector, ya que se vieron imposibilitadas de salir a trabajar.
“En todo este tiempo hicimos el acompañamiento desde el sindicato, junto al Estado municipal y junto con otras organizaciones políticas que nos dieron recursos para poder solucionar en parte las problemáticas que atravesamos. La mayoría es sostén de sus hogares”, recalcó la dirigente.
“La lucha continúa y ahora estamos impulsando la ley de trabajo sexual ante el Senado, para poder tener aporte jubilatorio y una obra social”, reflejó.
Trabajo silenciado
En este marco, contó que uno de los objetivos es que puedan figurar ante el Estado nacional como trabajadoras sexuales.
“Tengo monotributo social, pero mi trabajo no figura en ningún lado, aparezco como peluquera, oficio que hoy no ejerzo”, graficó con su ejemplo.
“No podemos decir que somos trabajadoras sexuales porque no aparece esa opción. Es mucha la burocracia sobre el trabajo sexual porque el machirulaje y el estigma social nunca van a querer reconocer que la trabajadora sexual se puede mantener sola”, sostuvo la dirigente.
Sobre este último punto, dijo que el ingreso mensual de las trabajadoras del sector “está cerca del sueldo de una persona que se encuentra en planta permanente de la Municipalidad”.
También hizo foco en el aspecto sanitario que protege el proyecto de ley.
“En el sector de salud muchas veces niegan el trabajo sexual, por lo que estamos pidiendo poder acceder a los estudios que necesitemos y a una atención digna”, apuntó.
Consultada sobre las expectativas del tratamiento de la propuesta en el Congreso de la Nación, dijo que por ahora no hay avances.
“La gente confunde la trata de personas con el libre ejercicio del trabajo sexual. Nosotras estamos en contra de la trata y por ese motivo cerraron cabarets y muchos lugares donde ejercíamos el trabajo sexual, no siendo esclavas de una red de trata”, objetó.
“Se terminó prohibiendo el libre ejercicio del trabajo sexual. Nosotras somos de la calle, algunas compañeras están en una esquina, otras en departamentos, otras en zona vip”, describió.
Consultada sobre la relación con la Policía de la Provincia en la ciudad, aseguró que en estos tiempos no están sufriendo hostigamiento. “No nos cobran coimas, no nos molestan”, subrayó.
“El hostigamiento viene de los 8 40, como llamamos nosotras, que son los maridos de otras compañeras. Y de la inseguridad de la noche no zafamos, estamos expuestas a muchas cosas, y al no ser reconocidas por el Estado no nos brindan seguridad”, expresó.
En este contexto, dijo que uno de los dramas que cruza al colectivo es el de las adicciones.
“Luchamos por compañeras que tienen problemas de adicción y con maridos de compañeras que quieren manejar la zona”, reveló.
Finalmente, destacó que militan “para que la lucha sea visible, para mostrar que el trabajo sexual existe, que es uno de los más antiguos de las mujeres y es uno de los que permitió una salida laboral a las personas trans, porque ni hablar que podían presentar un CV en algún lugar, no tenían ningún tipo de opción de entrar a ningún trabajo, ni en lo público ni en lo privado”.
